Vivir marcados

Las marcas son parte de nuestra vida. Nos importe o no. Dormimos sobre un colchón marca “A”; abrimos los ojos y apagamos el despertador de la marca “B”; nos lavamos los dientes con el cepillo de la marca “C”, sobre un lavabo marca “D”. Mientras tomamos un café marca “E” con unas galletitas marca “F”, leemos el diario marca “G” o espiamos las noticias del canal marca “H”. Y así el resto de nuestros días. Vivimos marcados.

Impulsados por las lógicas necesidades cotidianas y por el correspondiente bombardeo publicitario, las adoptamos como propias y naturalizamos su presencia en nuestras rutinas, mientras ellas invierten miles de millones para conquistar nuestras preferencias. No es extraño, entonces, que en esa pelea incesante por ser parte natural de la vida de la gente, la publicidad ocupe cada vez más espacios para seducir a los consumidores.

Si no, veamos la activación no tradicional que la agencia belga Duval Guillaume desarrolló para la cerveza Carlsberg, con un cine repleto de rudos motociclistas como escenario: Seguir leyendo