La segunda parte de un drama

En abril del año pasado, con motivo del lanzamiento de la señal TNT en los Países Bajos, la agencia Duval Guillaume Modem tomó por asalto una calle céntrica de Bélgica para inyectarle el espíritu de este canal de películas y series, activación publicitaria que se encuadra en los llamados flashmobs, intervenciones sorpresivas en la vía pública, que forman parte de la comunicación de una marca.

Un botón y un cartel que lo apunta con una atractiva leyenda: “Push to add drama” (“Apriete para agregar dramatismo”) fueron el disparador en aquel momento y, menos de un año después, la misma agencia reitera la acción como una suerte de segunda parte de la idea: Seguir leyendo

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Drama en vivo, en la esquina

No es casual que, por segundo posteo consecutivo, un flashmob sea protagonista de este blog. Aunque todavía son ejemplos marginales en el mundo de la inversión publicitaria, estas acciones no tradicionales que las marcas ponen en marcha en la vía pública para acercarse de manera sorpresiva a los consumidores son cada vez más frecuentes. Les mostré ya lo que hizo Ogilvy & Mather París para promocionar a las pastillas Tic Tac en la capital francesa en su lucha contra el mal aliento y ahora les traigo una buena idea que la agencia Duval Guillaume Modem activó en Bélgica para el lanzamiento de la señal TNT en los Países Bajos.

Los creativos decidieron intervenir la tranquilidad de una esquina de un barrio belga y llevar al slogan de TNT a su más exagerada expresión. A través de un llamativo botón rojo y un cartel que invita a presionarlo, “We know drama” (creado en 2001) adquiere vida y traslada de la ficción a la realidad el dramatismo que tiene uno de los canales de películas y series de Turner. Vean lo que pasa cuando un curioso transeúnte hace caso al cartel que tienta con “Apriete para agregar dramatismo”: Seguir leyendo

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Vivir marcados

Las marcas son parte de nuestra vida. Nos importe o no. Dormimos sobre un colchón marca “A”; abrimos los ojos y apagamos el despertador de la marca “B”; nos lavamos los dientes con el cepillo de la marca “C”, sobre un lavabo marca “D”. Mientras tomamos un café marca “E” con unas galletitas marca “F”, leemos el diario marca “G” o espiamos las noticias del canal marca “H”. Y así el resto de nuestros días. Vivimos marcados.

Impulsados por las lógicas necesidades cotidianas y por el correspondiente bombardeo publicitario, las adoptamos como propias y naturalizamos su presencia en nuestras rutinas, mientras ellas invierten miles de millones para conquistar nuestras preferencias. No es extraño, entonces, que en esa pelea incesante por ser parte natural de la vida de la gente, la publicidad ocupe cada vez más espacios para seducir a los consumidores.

Si no, veamos la activación no tradicional que la agencia belga Duval Guillaume desarrolló para la cerveza Carlsberg, con un cine repleto de rudos motociclistas como escenario: Seguir leyendo