Un Photoshop que se equivoca, pero a propósito

 

No es fácil innovar en gráfica. En épocas en las que la tecnología juega un rol decisivo a la hora de revolucionar los puentes de comunicación entre las marcas y los consumidores, el papel se ha transformado en un escenario complejo para los publicitarios. Mientras sus ventas caen sin prisa pero sin pausa, revistas y diarios enfrentan el desafío de conquistar anunciantes en una competencia que los exhibe en clara desventaja frente a los más deseados del momento, los medios digitales.

Ellos, jóvenes y rozagantes, atrapan cada vez más porciones de la torta de publicitaria con revolucionarias armas de seducción y un espectro de posibilidades creativas que se renuevan con velocidad asombrosa y cuyo correlato en gráfica implica costos muy superiores en proporción al tamaño del negocio. Para un medio gráfico, ofrecer un uso original del medio supone una inversión que obliga a llevar la tarifa muy por encima de la tradicional.

Con todas estas variables sobre la mesa, el panorama suele dejar al prestigioso papel como a ese familiar que persiste en su idea de conservar su celular con tapita porque “lo único que yo quiero es hablar por teléfono”. Por eso, cuando aparece una idea como la que desarrolló la oficina de Nueva York de la red BBDO para su cliente Snickers, es fácil que se despegue de la anomia en la que ha caído, en términos generales, la publicidad en gráfica, cuyo éxito queda atado al ingenio de un buen titular y/o un buen trabajo de arte.

Como queda claro en este trabajo, es la alianza creativa con el medio la que derivará en una propuesta interesante y adecuada para ambos protagonistas del negocio.Esta es la pieza que la agencia pautó en la contratapa de Sports Illustrated, la revista que ganó fama global por sus producciones de fotos protagonizadas por las mujeres más lindas del mundo, en traje de baño.

Una mano misteriosa, el pelo replicado lejos de la cabeza, el ombligo a la altura del esternón. Son 11 en total los errores provocados, a propósito, por un mal uso del Photoshop, herramienta indispensable para cualquier medio gráfico y, sobre todo, para los que viven de mostrar amplias porciones de piel. Y la marca te desafía a descubrirlos mientras vende el producto de manera contundente: “Photo retouchers get CONFUSED when they’re hungry” (“Los retocadores se confunden cuando tienen hambre”).

Con los síntomas de no comer convertidos en logo y aplicados sobre el pack, Snickers completa su original inversión con otra gráfica ubicada en la retiración de contratapa, cuya temática también se fusiona con una típica escena que sucede en la trastienda del medio elegido para pautar. Esta pieza se llama “Wind machine”:

“Los operadores de ventilador se marean cuando tienen hambre”, remata el copy con inteligencia mientras la modelo intenta sobrevivir de una verdadera tormenta de arena generada por esos aparatos que mueven sensualmente la cabellera de las protagonistas.

Con las equivocaciones no intencionales provocadas por el Photoshop viralizadas permanentemente en las redes, la primera de las gráficas resulta más efectiva y al mismo tiempo invita a la interacción. Buena idea de BBDO Nueva York para un medio cada vez más desafiante.