Super Bowl XLV: Audi vuelve a burlarse de Mercedes

 

Debo admitir que el fenómeno del Super Bowl, a estas alturas, me resulta un tanto agotador. Y no voy a caer en cierto facilismo crítico antitilingo, al cual suscribo en líneas generales.

En este caso, mis argumentos no tienen que ver con una cuestión cultural.

Es cierto que la tanda del Super Bowl es el espacio publicitario más comentado del mundo y que los u$s 3 millones que una marca tiene que invertir para ocupar 30 segundos lo convierten en un evento millonario de alcance global, con una audiencia que este año ha superado los 110 millones de televidentes, según las primeras estimaciones.

También es cierto que las marcas más prestigiosas se juegan el pellejo en esta tanda. En los días previos, y más aún en los posteriores, las repercusiones mediáticas de los comerciales se convertirán en elogio o castigo con los Estados Unidos como principal arena de batalla y el mundo –vía web– como escenario global interminable. En esas horas se define la suerte de tantos millones invertidos.

Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente creativo, las piezas que suelen integrar esta súper tanda no suelen generar grandes revoluciones en la industria de las marcas, salvo honrosas excepciones como fue “1984″, aquel inolvidable aviso filmado por Ridley Scott para Apple y emitido durante la final de la NFL de aquel año.

Claro que esto tiene explicaciones lógicas. Arrastrados por la dominante ecuación de las cifras (inversión millonaria/audiencia millonaria), los creativos apuestan por spots de alto impacto, una decisión que a veces deja en el camino a las ideas más arriesgadas, esas que sí cambian la historia.

Ese contexto, además, se ve potenciado por las obligaciones que impone un público masivo muy heterogéneo, un hueso muchas veces duro de roer a la hora de crear un mensaje. Por otra parte, más allá de las repercusiones internacionales, se trata de un evento 100% norteamericano.

Luego de este prólogo aclaratorio, de la tanda de anoche (que pueden ver en una nota de Brando), correspondiente al Super Bowl XLV, elegí destacar “Release the hounds”, el comercial de Venables, Bell & Partners para Audi.

La pieza, que cuenta con la aparición del meloso músico Kenny G, está en línea con un interesante concepto que la marca viene trabajando hace tiempo y que refleja el espíritu desprejuiciado de Audi a la hora de meterse con Mercedes-Benz, su más caliente competidor.

Este mismo año, Venables, Bell & Partners generó esta otra pieza, bautizada “Goodnight”, también desafiante con Mercedes, siempre bajo el paraguas de “El lujo ha progresado”.

Esta irreverente idea de ubicar a Mercedes-Benz en el “pasado del lujo” en una narrativa audiovisual que reconstruye el mundo de los ricos con sutil ironía, tiene antecedentes. El primero, más sutil que estos dos comerciales anteriores, también tuvo presencia en la tanda del Super Bowl, en 2008: “Godfather”.

Y para cerrar, la prueba de que Audi siempre ha incursionado en la publicidad comparativa, “Keys”, uno de mis comerciales preferidos.

  • Pachuao

    La ultima de Audi la hizo un estudio brasilero??? Es genial…la habia visto en una seccion tuya mas vieja no???

  • larvatrong

    me encanto la ultima!

  • jaycee

    Lo unico que me motiva a ver el superbowl son los comerciales locos que arman y aca me los cortan y me ponen los regionales jejjeje lrpm.

  • lguerri

    Pachuao, gracias por visitar Marcas ®egistradas y comentar. La agencia brasileña que creó “Keys” es Master y lo hizo para una concesionaria.
    Saludos!
    Luis