La peor sorpresa en un cine, con final feliz

 

La tendencia al prankvertising ya no sorprende a nadie. La tanda tradicional no basta para tender puentes hacia las audiencias y el cada vez más dominante consumo en redes sociales requiere contenidos atractivos que alejen a las marcas de los esquemas ya conocidos. En esa búsqueda de nuevos lenguajes, los formatos de intención viral basados en las cámaras ocultas se han consolidado entre las elecciones creativas más efectivas, incluso cuando la veracidad de la puesta en escena quede bajo la lupa.

En este contexto, una sala de cine (una vez más y van) se convierte en escenario ideal para que una marca haga llegar su mensaje, más que a ese puñado de espectadores “casuales”, a quienes se topen con este video en alguna de las tantas horas que pasan frente a sus dispositivos móviles, en su red social de cabecera.

A partir de una idea de la agencia School, los responsables de TiVo implementaron una provocativa acción de prankvertising como parte de la presentación de la versión Bolt del sistema creado en 1999 para gambetear las tandas a la hora de ver televisión. Los creativos de School instalaron 13 cámaras ocultas en una sala de cine de Denver, Estados Unidos, y este fue el resultado:

Una tanda en medio de una película, buena idea para llamar la atención de los espectadores que, luego de la irritación inicial (les pido una pizca de credulidad, por favor), se prestaron mansamente a lo que se venía, un cóctel en el que pudieron recibir el nuevo producto de TiVo para escapar de los molestos comerciales publicitarios pero en casa.

La activación, que contó con la dirección de Ryan Ross para la productora Buck Ross, tuvo un detalle de color: el aviso que aparece de manera sorpresiva en la pantalla grande, es de la concesionaria O’Rielly Chevrolet, cliente de la misma agencia creadora de esta idea.