La armería más pacífica del mundo

 

En 1994, de acuerdo con estadísticas recavadas por el Instituto Nacional de Justicia de los Estados Unidos, 44 millones de ciudadanos de ese país portaban 192 millones de armas de fuego. En 1996, según el Bureau de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos del Departamento de Justicia, esta última cifra ascendía a 242 millones; en el año 2000, 259 millones; y en 2007, ya llegaba a 294 millones. Dos años después, el número seguía en aumento: en 2009, los estadounidenses tenían en su poder alrededor de 310 millones de armas de fuego.

Casi un arma por cada una de las casi 319 millones de personas que habitan los Estados Unidos.

No sorprenden los frecuentes episodios de violencia protagonizados por armas de fuego que suelen capturar atención internacional como tampoco la grieta que genera el tema en la opinión pública norteamericana. Un solo ejemplo de los argumentos a favor del uso civil de armas. El sitio americangunfacts.com encabeza su homepage con una estadística: las armas se utilizan 80 veces más para proteger una vida que para quitarla.

Del otro lado, organizaciones como States United to Prevent Gun Violence intentan revertir esa tendencia y lo hacen, también, con ayuda publicitaria. Con creatividad de Grey Nueva York, esta entidad se suma al uso de cámaras (supuestamente) ocultas para construir conciencia sobre los peligros que conlleva la utilización de armas de fuego en manos civiles. Un falso local de venta de armas y municiones en plena ciudad de Nueva York, escenario de la idea:

“Todas las armas tienen una historia. No las repitamos”, proclama esta campaña, seguramente protagonizada por actores, un hecho que hay que marcar en honor a la verdad, aunque eso no reste efectividad al mensaje.

Un vendedor experto hace su trabajo con gran profesionalismo hasta que sorprende a los clientes al contarles el uso concreto que ha tenido el arma que está mostrando. Con naturalidad y precisión, describe situaciones de violencia provocadas por el producto que está intentando vender. La información, que también está especificada en una etiqueta que acompaña a cada arma, deja sin palabras a los visitantes.

Interesante planteo creativo pese a la evidente falsedad de la puesta en escena.