Las únicas tetas que pudieron evitar la censura y crear conciencia

 

Una cerveza y una cuenta de bien público. Aunque es cierto que lo más importante es que los clientes paguen, hay una máxima que los publicitarios conocen en profundidad: la mejor publicidad para una agencia es la difusión de sus propios trabajos. De eso se alimenta esa teoría que dice que la bebida con alcohol más popular y alguna institución benéfica están entre los clientes ideales que toda agencia de publicidad debe intentar tener.

Aunque el trabajo de las agencias para las entidades de bien público se hace sin percibir remuneración alguna, el potencial creativo y la relación costo-beneficio que se genera a partir de las posibilidades de difusión que puede lograr una campaña de este tipo resultan una vidriera inmejorable para colaborar con una causa noble y, al mismo tiempo, comunicar el valor más preciado de cualquier usina de ideas: su creatividad.

Las repercusiones provocadas, en apenas un par de días, por la campaña “Tetas x Tetas” del Movimiento Ayuda al Cáncer de Mama (MACMA) es, puertas afueras de la industria, un mensaje original y positivo para combatir una enfermedad que afecta a unas 18.000 mujeres argentinas por año; puertas adentro, una confirmación de la fortaleza creativa de la oficina porteña de David, la agencia responsable de la idea, cuya pieza central es este spot:

Con humor y sin golpes bajos, el aviso logra su objetivo central: concientizar sobre los beneficios del autoexamen mamario como principal camino para la detección temprana del cáncer. Sin embargo, crece en originalidad y contundencia al gambetear la censura que ejercen redes sociales como Facebook e Instagram sobre el cuerpo femenino para sumar audiencia al mensaje y, de paso, aportar reflexión sobre esta práctica muchas veces tan robótica como hipócrita.

La única manera de mostrar un autoexamen mamario apto para todo público era utilizando a un hombre como modelo y así lo plantearon los creativos comandados por Joaquín Cubría e Ignacio Ferioli, y supervisados por Gastón Bigio, un resultado muy superior al también original “Firmá una teta” de 2014: