“Las 1.000 millas de Luca”: cuando la publicidad nos mejora

 
Pablo Poncini y su hijo Luca, listos para Las 1.000 millas sport en la Patagonia.

Las campañas de bien público, a veces, resultan demasiado solemnes. Hasta el tedio. Propuestas creativas fabricadas desde la corrección política que pierden naturalidad y eficacia, y achatan el mensaje hasta –quizá– invisibilizarlo.

Muy lejos de eso se ubica esta campaña pensada por el publicitario Pablo Poncini –socio y CEO de TBWA\Buenos Aires– y puesta en marcha por su agencia y el Consejo Publicitario Argentino (CPA) con motivo del Día internacional de las personas con discapacidad, fecha programada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los días 3 de diciembre, desde 1992.

Poncini sintió que comunicar en primera persona su experiencia como padre de Luca, un joven con síndrome de down, sería mucho más potente que un típico spot publicitario. Unió entonces su vivencia a su capacidad profesional y así nació “Las 1.000 millas de Luca”, el proyecto que vehiculizó el CPA gracias al apoyo de Macro y Aerolíneas Argentinas.

Como sintetiza la cuenta de Instagram de la idea: “Un padre y un hijo. Una historia única. Como la de todos los padres e hijos”. Aquí el cortometraje, dirigido por Martín Kalina, de la productora Primo Buenos Aires:

Una historia cruda, sin eufemismos, narrada con la sutileza justa para concientizar sobre las consecuencias de esta discapacidad y comunicar el mejor camino para superar cualquier limitación: la solidez de los vínculos.

La participación de Poncini y Luca en Las 1.000 millas sport en la Patagonia (entre el 13 y 17 de noviembre pasados) sirvió como excusa y, al mismo tiempo, escenario ideal para admirar la relación padre-hijo en toda su dimensión. Otras historias similares pueden verse en el micrositio de “Las 1.000 millas de Luca”, un disparador para que las personas que cuentan con alguna discapacidad puedan interrogarse: “¿Cuáles son mis 1.000 millas?”.

“Me siento muy feliz”, me escribió Pablo Poncini minutos antes de que cuelgue este posteo. Y si a la felicidad le sumamos buena creatividad, la comunicación mejora, y nos mejora.