Coca vs. Pepsi: una idea argentina, ¿plagiada en los Estados Unidos?

 

“Bueno, Pepsi no deja de ser una copia de Coca, no?”. La sentencia, que apunta al corazón de la debilidad histórica que Pepsi debe enfrentar desde siempre frente su máximo competidor, pertenece a Sebastián Wilhelm, publicitario argentino, cofundador de la agencia Santo junto a su amigo y socio Maximiliano Anselmo, una de las duplas más exitosas de los últimos 20 años en nuestro país.

Con esas palabras reaccionó Wilhelm cuando le mostré, vía Twitter, lo que van a ver ahora ustedes. Por un lado, el comercial “Soda sommelier”, que acaba de estrenar Pepsi para su versión 1893, flamante estreno cuyo nombre alude al año de lanzamiento de la bebida. Del otro, el spot inicial de la campaña que Santo realizó para Coca Light en 2011, protagonizada por… un sommelier.

Primero, el aviso más reciente:

Con creatividad de la agencia Pitch, Pepsi propone dos versiones (Original Cola y Ginger Cola) a partir de un personaje claramente importado del mundo del vino, que degusta las nuevas bebidas en un ambiente repleto de barricas. El mensaje, un producto elaborado con mucho trabajo detrás.

Sería una idea muy divertida si no fuera porque hace cinco años, su archirrival, aquí en la Argentina y en este caso para su versión bajas calorías, presentó este comercial:

Mismo enfoque, escenografía calcada, aunque en el caso original se percibe una búsqueda más irónica. Se impone la pregunta de siempre en estos casos: ¿lo copiaron sin más o se trata de una casualidad?