Duelo en el toilette del Salón Canning

 

Hace dos semanas pasé por Canning y pregunté qué se sabía de El Pipa, porque hacía rato que el baño de caballeros estaba vacío, irreconocible. “Y… no está bien” me contestaron, y preferí no seguir preguntando. Lo que temía sucedió ayer domingo, cuando la comunidad milonguera amaneció con la triste noticia de que Carlos Ferrara, alias El Pipa, murió esa madrugada a causa de una leucemia fulminante.  

El Pipa en su lugar de trabajo. No habrá otro igual…

El Pipa era de esos tantos personajes singulares que pueblan las milongas porteñas.  Todos los días, menos los jueves, ”atendía” el toilette de caballeros del Salón Canning, donde había montado un boudoir desopilante que armaba pacientemente cada noche, para desarmarlo después, ya de madrugada. Lo suyo era un verdadero servicio:  los bailarines podían encontrar desde corbatas, hasta cepillo de dientes, desodorante, remeras, pastillas para el buen aliento, chocolates, CDs, llaveros, muñecos, postales con fotos de Monteleone, de Gardel, revistas colgadas en perchas de plástico, zapatos de baile, bolsitas para zapatos. Incluso llegó a tener una camisa de respuesto, por las dudas algún parroquiano manchara la propia en un descuido…

Tan completa era la asistencia en el tocador de señores que una noche, sintiéndose mal a causa de un guiso de porotos mal digerido, un querido amigo salió de la pista directo al baño y El Pipa, viéndolo medio pálido, le tomó la presión con un aparatito de origen chino que tenía para las emergencias. “No tenés presión, pibe” le diagnosticó, por lo que mi amigo, un hipocondríaco sin remedio, salió disparado al Fernández. En fin, hay miles de anécdotas que lo mantendrán vivo en el recuerdo de quienes lo conocieron, con su pipa humeante y su ironía, a veces salvaje. Así es la vida.

Hasta siempre, Pipa…

  • Junando Milongas

    Prender la compu como algo habitual, entrar al “cara libro” y leer que él se había de gira me dejó shockeada… no sabía de su enfermedad y no podía creer lo que mis ojos leían… empecé a buscar a ver si podía encontrar en algún lugar que dijeran que era un “chiste” de mal gusto, pero no… seguía leyendo que “El Pipa” se fue, que no estará más para recibirnos con su humo, detrás de esos lentes y comprarle un encendedor cuando el mío falla en medio de la milonga… no escucharlo más preguntar que nos pareció la clase que tomabamos en el Canning… realmente uno de esos personajes tan queribles del Tango, que uno los vuelve parte de uno… el Canning no será el mismo.
    Leyendo tu entrada me emociona ver que somos muchos los que vamos a extrañarlo.
    Ahora él esta con el Teté, Osvaldo y otros con su pipa humeante y a veces cascarrabias.

    Hebe
    Junando Milongas

  • Marina Gambier

    Asi es Hebe, repasando un poco su vida encontré también tu entrada en tu blog, que esta relinkeado desde mi post
    en fin, asi se han ido todos, y nos iremos yendo, alguna vez
    ¿habrá milongas en el cielo?

    • Junando Milongas

      Seguramente nos encontraremos todos en algún momento en la Gran Milonga de las Nubes

      Gracias por linkearme, también he puesto link a Maldito Tango ya que me gusta leerte.

  • leonardo

    Uy que pena! recién me entero. Una semana atrás estuve en el Para y me llamó la atención su ausencia, y me dijeron que estaba enfermo, pero no imaginé tan rápido desenlace. Un abrazo al “Pipa” en donde esté. Un rara muestra de como encontrar un lugar en el mundo, aunque sea en el toilette de una milonga.

  • Guille Butler

    Sin saber que El Pipa era su nombre, a este amable señor le pedí los “grandes exitos” de Color Tango hace pocos meses, un viernes, después de la clase; buscó en la caja y nada… entonces sacó los dos últimos ejemplares que le hacian de “vidriera”, pegados con cinta scotch contra la pared, y me los dió diciéndome “Mirá, los últimos, sabes que pasa pibe, estos se los recomiendo a todo el mundo”, mientras yo los recibia con la sonrisa del chico que consiguió su juguete tan buscado, que no aparecía por ninguna vidriera. Mi agradecimiento y saludo respetuoso en su memoria.

  • Alberto

    lamento la partida del “Pipa”. Si hay milonga en los cielos, fija que en el toilette de caballeros esta el :) O

    recuerdo haberle comprado de todo un poco, desde que empeze a ir al Salon Canning, en 1999, porque era comodo, tenia buenos CDs, bolsas para los zapatos , y una conversacion agradable. Nunca me imagine cuando empeze con el tango danza social, que iba a estar hablando de los meritos de la orquesta de Di Sarli con Alberto Podesta, o Jorge Duran, en el medio de los mingitorios de un baño de caballeros en un pasillo, esas son cosas que solo el tango tiene :)

  • miraball dario

    …..leo con tristeza la partida del “pipa” me acuerdo hace unos años entraba al canning amargado por que mi ex me comunicaba por tel que mi hija de 16 años estaba embarazada ; al primero que se lo conte fue al pipa; hable de lo mas practico y me dijo que no lo hiciera; de un aborto no se recupera jamas y su reflexion me sirvio ; ahora me mandan videos del nieto a paris y cae baba por la compu ; quien sabe si no gracias a el!!! como en el cuento de cortazar ” las puertas del cielo ” los milongueros y el ; no mueren se quedan “vagando” en las milongas de buenos aires……… te sigo siempre ; es una de mis formas de estar siempre por alla….

  • Horacio Julián Prestamo

    Conocí a ese tipazo que era El Pipa antes del 2000. Es una pena enorme saber que ya no está. La última vez que lo vi fue un martes en que presentamos “Milonguísimo” en el Para (hace algo así como un par de meses), y le prometí volver pronto. No noté en él nada que me hiciera presentir su final. Ahora que sé que ya no está, siento que he dejado una deuda de presencia prometida sin cumplir.
    Hasta siempre, Pipa querido!