El verano en que estalló la crisis de 2001 caminaba con una compañera de trabajo por Palermo Viejo buscando un bar para tomar algo. Por error caímos en un subsuelo de calle Armenia, donde una multitud de gente milongueaba, abrazadísima. Nunca más volví a la "superficie". Ya pasaron 10 años. Así es el tango: una revelación, un viaje de ida...