No te bailaré, nunca más

 

Llegaron las chicas de la Siberia y la milonga cambió de color. No hay caso: los turistas son la sal. Sin ellos, a este guiso le falta sabor.

Como cada año, las bellas foráneas vinieron en contigente, todas mujeres de buen porte y piel de porcelana. Pero algunas se han puesto algo exquisitas. Como ahora las sacan los mejores bailarines locales, ya ni miran a los que las cabeceaban cuando eran apenas unas esforzadas alumnas intermedias. Claro, qué importa el pasado. Sin embargo, esas ingratitudes y desprecios en la milonga se pagan caro. Ya hay quienes se las tienen jurada: no las bailarán, NUNCA más.

 

milonga viejo correo (1)

Me mirás pero no me sacás…. Foto gentileza Carlos Furman

Este absurdo sistema de castigos que impera en el ambiente de las milongas jóvenes y no tanto, es democrático (corre para todos por igual, salvo para las celebrities del circuito) y responde a una lógica 100% hormonal. Pero si uno quiere sobrevivir en la familia, debe asimilar que de un día para el otro, aquel buen amigo que nos hacía volar en la tanda de Di Sarli, hoy puede ponernos en ”penitencia”, y sin motivo aparente.

No solo no nos sacará a bailar: quizá tampoco nos salude…¿y vos qué le pasa?, ¿quién te creés que sos?…

Los milongueros son bichos raros, gente inimputable, carne de diván. Sonará feminista pero, en estos casos, las mujeres suelen esquivarle la mirada a un hombre con causas mejor fundadas que las de ellos, que son absolutamente viscerales a la hora de elegir con quién bailar.

Una buena bailarina bailará aunque ella haya crecido y él se haya quedado en el aprendizaje. En todo caso lo “abandonará” por que éste cambió su estilo, o su abrazo; y muy en segunda instancia lo rechazará si se ha vuelto un baboso que solo saca a pendejas o turistas. Ellos, en cambio, aplican el rigor si descubren que nos “pusimos de novia” o, peor, que tenemos un fato con el “tarado que se sienta en la barra”. En menor medida les caerá mal que una mujer le baile a un sujeto que no es de su simpatía, y en algo influirá el cambio de peinado, o un vestido escandaloso, detalle que a muchos intimida. También puede suceder que se sienta un Baryshnikov del 2×4 y decida que tal bailarina ya no está a su nivel.

 

Esta perfomance presentada durante el Festival Cambalache, realizada por Marcelo Varela y Analía Vega sobre un texto de Ramiro Gigliotti, es una buena radiografía de la mente de un milonguero. Suban el volumen, y escuchen bien la letra, en las voces deVera Czemerinsky y Daniel Arias

La penitencia puede durar meses, y así como vino, un día se va. Entonces nos volverá a cabecear, y con una sonrisa de oreja a oreja hasta preguntará por la salud de nuestra mascota. Por eso, por lo efímero de estos sentimientos, en la milonga no sirve de nada guardar rencor. Hay que saber perdonar. Todo sea por recuperar aquellas tandas gloriosas que nos bailábamos en la pista decadente de Gricel, cuando ni vos ni yo creíamos que éramos Zotto y Milena.

¿ya perdonaste a esa buena amiga con la que volabas en la tanda de Caló con Berón?

  • Carina M

    me encantó la nota, y el video!

  • Paulette LB

    Esta nota le lee el pensamiento a las milongueras! Los “nunca más te bailaré” se levantan cuando las hormonas le ganan a la razón. A recuperar las tandas gloriosas!!!

  • Sofi

    genial Paulette!

  • alberto

    perdonalos, Gavito, no saben lo que hacen

  • Christian

    Que se curtan

  • Miru

    Muy bueno Marina, refleja muy bien lo que a veces padecemos.
    Hay tres que me sacaban todas las noches, más de una tanda, bailaban mejor que yo y aunque yo mejoré bastante en poco tiempo, de pronto dejaron de sacarme y hasta me esquivaban el saludo! Yo no tenía novio ni un fato en la milonga. Al principio, no comprendía. Luego me di cuenta que a un par de ellos me había negado reiteradamente a aceptarles un “cafecito”… Pero es que te cruzan porque no querés tener un fato con ellos?!! Acaso no vamos todos a bailar?. Lo lamento mucho porque con ésos me encantaba bailar.
    Otro puede que haya tenido razón, porque me comprometí reiteradamente a ir a practicar con él a un cierto estudio y cada vez que me llamaba para ir, yo tenía una excusa para no hacerlo; y ahora me perdonó (pero ahora a mí no me gusta ya bailar con él).
    Pequeñas crueldades del mundo milongueril.

  • Christian

    La pista es un lugar cruel, igual, si te dejaron de sacar porque no les diste bolilla, no te perdiste de nada, todo lo contrario.

  • Bárbara

    Hola, genial la nota, Dónde puedo conseguir el texto?

  • Irina

    Si uno no puede ver la parte lúdica, más vale no meter los pies en el baile.
    Bárbara, el texto lo podés encontrar en el libro Veneno de Tango de Ramiro Gigliotti. Lo encontrás en su web o en LIbrería Hernández

  • alberto

    LA FOTO ES EN LA MILONGA EL ARRANQUE, DE LA CALLE BARTOLOME MITRE , SALON LA ARGENTINA, MUY BUEN LUGAR PARA IR A LA VESPERTINA, CUANDO ESTA DJ MARIO ORLANDO.

  • Miru

    Hablando de los muchos enormes egos (en general muy sobrevaluados) que pululan en la milonga, recordé que el verdadero Baryshnikov vino en octubre del 2010 a un par de milongas. Yo lo ví en Canning, estuvo un ratito, se sentó al lado de la pista y no paró de sacar fotos a todas las parejas que pasábamos bailando delante suyo; unos mejor, otros peor, pero en definitiva todos, todos (nosotros los del vulgo y hasta los profesionales) éramos de limitada talla si nos comparáramos con él. Hasta tenía la delicadeza de esconder su cámara al final de cada tango. Yo me pregunté por qué él nos sacaba fotos a nosotros; debía ser al revés. Y qué le atraía de nuestro baile a una grande como él. Seguramente haya sido ese inexplicable encanto que tiene la milonga porteña. Pero, además, se necesita tener la humildad propia de los grandes para poder apreciarlo.

  • Georges

    La milonga tiene pequeñas crueldades, la nota tiene razon. Pero hay que recordar que la pertenencia al grupo de milongueros no se logra pagando una cuota o vistiendo la mejor ropa, sino teniendo buena onda, siendo amable con todos. Nunca hay que dejar de sacar a las amigas, ser paciente con las principiantes (generalmente son jovenes y bonitas)y hasta perdonar a alguna que fue a la practica con zapatillas. Si sos mala onda, a que vas a la milonga?

  • Marina Gambier

    efectivamente georges, cristhian, miru: paras alir a la pista hace falta buena onda, y mucha paciencia

  • Marina Gambier

    alberto4, hablando de Gavito, tengo que contarles en otro post de un libro buenisimo que lei sobre su vida

  • Marina Gambier

    alberto10, efectivamente, El Arranque, un lugar que siempre está a mano a la salida del laburo

  • mercedes

    El cafecito… este ardid porteño que utilizan los milongueros para seducir a las bellas y ricas turistas que nos vistan. Leyendo esta nota y los mensajes no puedo dejar de sonreír sobre los extraños códigos y costumbres a los que nos hemos acostumbrado.

  • idilio

    Muy buena la nota!. Ya se sabe, La Milonga es algo diferente a todo lo conocido.Hasta la próxima tanda. Idilio

  • Gabriela

    Buenísima la nota! Gracias por esta mirada tan sensible y acertada.
    Quiero hacer una corrección… la foto es en el salón Viejo Correo, lugar que conozco mucho, ya que trabajé casi tres años allí, además de haber recorrido sus pistas con mis primeros pasos… qué recuerdos!!
    Hasta pronto y felicidades por el blog. Una joyita para leer cuando hay tiempo.