Los vecinos en pie de guerra por el antiguo Cine Urquiza

 

Los vecinos de Parque Patricios, cuna del arrabal porteño, están en pie de guerra desde hace varios años, cuando las topadoras llegaron hasta la puerta del antiguo Cine Urquiza con la intención de aplastarlo para dejar paso a una torre de oficinas. Su dueño original, un empresario que entonces había alquilado la planta baja de la propiedad a un supermercado chino y luego a una concesionaria de autos, intenta deshacerse del inmueble con el fin de levantar propiedades para comercializarlas, aprovechando que el Gobierno porteño declaró al barrio Distrito Tecnológico. El hombre está en su derecho, pero los vecinos también.

Fundado el 20 de mayo de 1921, el mítico Cine Urquiza fue, como tantos otros espacios barriales de Buenos Aires, un escenario histórico para la música popular, ya que grandes estrellas de nuestro firmamento como Carlos Gardel, Aníbal Troilo y Tita Merello, se presentaron en su escenario. Pero sobre todo en ese cine, que supo tener más de mil butacas, se proyectó la primera película sonora en Argentina, lo que duplica su valor patrimonial. Los vecinos nucleados en distintas organizaciones e instituciones lo defienden con uñas y dientes, pues forma parte de su propia historia, de la del barrio, es parte del paisaje urbano y emblema de un tiempo glorioso para el género rioplatense, incluso la construcción conserva detalles de la arquitectura ecléctica que caracteriza a la ciudad. Por eso esperan que sea declarado de interés público, para que luego el Estado local pueda expropiarlo, y recuperarlo. La Ley Nacional 14.800 permite demoler siempre que se mantenga la actividad cultural y la capacidad de butacas en un 90%, en otras palabras, dice que allí donde hubo un teatro o un cine, debe haber otro teatro, y otro cine. Pero la idea no es tirarlo abajo.

La situación es semejante a la del célebre Teatro Odeón que funcionó en Esmeralda y Av. Corrientes hacia 1891, construído con fondos aportados por el empresario alemán Emilio Bieckert. En 1991 durante la gestión del Intendente Carlos Grosso fue demolido y devenido hasta hace poco en estacionamiento para coches.

El gobierno de Carlos Menem eximió al propietario de la obligación de construir un espacio con fines culturales, pero mediante una acción de amparo presentada por el abogado Beltrán Gambier ante la justicia federal, la ley debió cumplirse. Hoy se sabe que ahi levantarán la Torre Odeón, un portento de vidrio con 38 pisos y una sala teatral en planta baja.

Torre Odeón,  Esmeralda y Av Corrientes (Dujovne-Hirsch & Asociados)

Los vecinos de Parque Patricios presentaron tres alternativas en la Legislatura Porteña, pero ante la ausencia del estado y la falta de respuestas volvieron a convocarse semanas atrás en un abrazo simbólico frente al edificio, y lanzaron una campaña para recolectar firmas.

Quienes quieran colaborar, solo hay que firmar https://www.change.org/elurquiza

  • Julieta Galvan

    Además de los motivos históricos e identitários, actualmente Parque Patricios no tiene un solo espacio destinado a teatro y cine. Es un reclamo más que justo: que el gobierno de la Ciudad, con nuestros impuestos, adquiera el inmueble, lo ponga en valor

    • Marina Gambier

      es verdad Julieta, seria un lindo complejo de salas para el cine independiente