El lugar de la mujer en el tango

 

Pasado el furor de los primeros años, cuando salía noche por medio y pernoctaba en la milonga hasta que se iban los mozos, hoy puedo decir que disfruto el baile desde otro lugar. Y sobre todo que disfruto de las personas que me dio el tango en este tiempo, las que hoy son amigas y las que admiro a la distancia, y me refiero fundamentalmente a las mujeres. En el camino del aprendizaje (que no termina nunca) tuve la suerte de conocer a un grupo de grandes maestras y bailarinas que, además de pasarme su tango, me pasaron su historia, enriqueciendo con su experiencia de vida, la mía. Uno aprende a partir de los demás, sin dudas. Escribo esto y las recuerdo. Sé quienes son, cuánto han tenido que remar para sostener su nombre y su trayectoria más allá de un compañero. Es así: el tango sigue siendo, en el siglo XXI, un territorio áspero para las chicas.

Sin ir tan atrás, en los campeonatos y en las exhibiciones locales casi siempre hablan de cómo camina, cómo pisa, quién lo entrenó y a quién copia tal o cual pibe. Pocas veces se refieren expresamente a la “pareja”. En ese contexto desparejo, el desempeño de las bailarinas suele quedar reducido a lo bien que sigue la marca o a la transparencia del vestido. Hay que ser de hierro para que no te voltee una decepción. Sin embargo, a veces compruebo con alegría que debajo de la armadura de muchas sigue latiendo un corazón muy elástico.

En honor a todas ellas, me hubiera gustado que el Día de la Mujer, que cae hoy viernes 8 de marzo, coincidiera con la apertura del Seminario de Técnica Femenina de Graciela González, una maestra de formación que desde hace 20 años enseña a las mujeres a encontrar su lugar en el abrazo.

Aprendió el tango de la mano de Pupi Castello (que fue su pareja de baile), Pepito Avellaneda, Antonio Todaro, Gustavo Naveira, Juan Bruno,Teté Rusconi, Martha Antón y El Gallego Manolo, El Turco José, Lampazo, Eduardo Pareja, Nito y Elba, entre otros. Después de investigar el baile de esos grandes y de encontrar un lenguaje claro para trasmitirlo, Graciela creó un método pedagógico propio que le permite a las bailarinas desarrollar su rol naturalmente. Por sus clases han pasado, y pasan, principiantes, intermedias, avanzadas y profesionales de todo el mundo. Entre otros detalles de su carrera, vale recordar que fue convocada por la Academia Nacional del Tango para integrar el cuadro joven de profesionales del Tango Argentino; y que es socia fundadora de la primera Asociación de Maestros, Bailarines y Coreógrafos de Tango Argentino, creada en abril de 2001.

El primer seminario de este año en Buenos Aires empieza mañana sábado a las 15 y sigue el domingo en La Viruta. Como no usa FB, los interesados pueden escribir a gracielagonzaleztango@yahoo.com, o a la Tía Susana, latiasusanatango@yahoo.com

Y felíz día, a mis maestras y amigas bailarinas!

 

  • Hector

    Hermoso artículo, la mujer es el tango. Sin ella no existiría el sentimiento, y eso buscamos los milongueros, robar su corazón y secuestrar su alma. Cuando logremos eso seremos los dueños de sus recuerdos.

  • Alberto

    Pregunto si usted consulto con Graciela acerca de esos nombres que tira diciendo que ella aprendio el tango de todas esas manos.

  • Jorge

    Creo que si los comentarios son hechos con respecto y objetividad no se deben censurar. Si solamente se puede comentar en favor de lo que propone el autor del articulo, no le sirve a nadir