El 2016, un año difícil para el tango porteño

 

El tango danza cierra un año histórico. Las repetidas clausuras de los salones porteños (algunos no reabrieron), la suba de las tarifas de los servicios y la incertidumbre de la economía que paralizó a los bolsillos durante 2016 hicieron que la comunidad se reuniera en un mismo reclamo. Hoy, a poco de cerrar el año, la ciudad de Buenos Aires tiene por primera vez una Ley que protege la continuidad de las milongas porteñas, entendiendo que son el reducto donde vive y se conserva el patrimonio consagrado por la UnescoAl Estado le queda en 2017 el desafío de instrumentar la norma, pero el trabajo mayor será de los protagonistas de esta movida, pues ahora hay que alimentar y sostener el interés de los vecinos, y atraer a los turistas, la verdadera fuente de ingresos del ambiente. El tango danza local está perdiendo su reinado mientras en el exterior crece y se expande la comunidad de bailarines.

El fenómeno es, entre otras, consecuencia directa de la cantidad de maestros y bailarines radicados en el exterior. Una encuesta realizada en 2014 y 2015 por el grupo Tangotecnia, corroboraba que en los últimos 5 años bajó notablemente el porcentaje de viajeros relacionados con tango debido a que Europa y Asia cuentan todo el año con una gran oferta de milongas, escuelas, certámenes, campeones y festivales tan o más convocantes que el famoso Mundial porteño. Acá, por citar un ejemplo, en esta fecha (verano, 35 grados de calor) un docente apenas logra reunir una decena de alumnos, y casi siempre mujeres. Lejos estamos de aquellos tiempos en los que, con tal de aprender, cerca de 30 personas de distintas partes del mundo nos mezclábamos con entusiasmo en una salita a veces sin aire acondicionado ni agua para tomar.

El costo de la clase aumentó, igual que las entradas (pocas bajan de $100), pero sobre todo Argentina ya no es la misma. Son pocos los buenos maestros capaces de hacer la patriada de quedarse o recorrer el interior para cultivar el interés por la danza. Y es meritorio el esfuerzo de los emprendimientos privados que en 2016 llevaron el tango al cine internacional (Un Tango Más, Don Fernando, Tita) pero pese a eso y que el gobierno sostiene el Plan Nacional del Tango, afuera es donde se puede vivir de la profesión. Acá es un milagro llegar a fin de mes trabajando de lo que sea que te guste.

El tango aguanta todo, dice un refrán que circula en el ambiente. Será cuestión de seguir creyendo en el milagro…