Una visita a Chacarita en recuerdo de Carlos Gardel

 

A poco de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Carlos Gardel este mes de junio, el Gobierno porteño dedicará dentro del ciclo de visitas guiadas un recorrido especial por el cementerio de la Chacarita con el fin de visitar la tumba del Zorzal y, de paso, la de otros ídolos del firmamento tanguero que yacen en la necrópolis más populosa de la ciudad, como el Polaco Goyeneche, Enrique Santos Discépolo, Agustín Magaldi, Aníbal Troilo y Julio y Francisco de Caro, entre otros.

Cuenta Germinal Nogués en su libro Buenos Aires Ciudad Secreta que el terreno ocupado por el cementerio (al lado hay otros dos, el británico y el alemán) equivale a cien manzanas, es decir, 10 hectáreas. La entrada principal (por Av. Guzmán ) fue diseñada por el gran arquitecto Mario Buschiazzo y, además de árboles añosos y vegetaciones varias, conserva obras de arte valiosas, entre ellas, una réplica de La Piedad de Miguel Ángel y piezas originales de los escultores argentinos Luis Perlotti, Troiano Troiani y Orlando Paladino. Respecto de su “edificios” temáticos posee 10.000 bóvedas privadas ubicadas en las cuatro manzanas del frente, más 105 panteones, 94.000 sepulturas y 350.000 nichos, eso según datos registrados una década atrás, cuando se editó el libro de Nogués.

Carlitos eterno Foto El Nuevo Herald

Valga la excusa del programa para darse una vuelta por la zona que, aunque suene a humor negro, está más viva que nunca desde que Palermo perdió su trono a causa de la saturación del espacio público y la decadencia de su paisaje urbano.

Distintos factores colaboraron para que la movida joven se fuera corriendo lentamente hacia las áreas vecinas, y así el barrio – cuyo origen quedó asociado a la desgracia cuando en 1871 la cantidad de muertos por el cólera obligó a fundar un cementerio en las antiguas chacras de los jesuitas- empezó a sacudirse el sino funesto. En 2011 la zona fue incluida dentro del Distrito Audiovisual y eso provocó una renovación natural de vecinos y comercios.

Hoy los millenials le llaman Chacatown, Chacalermo o Palermo Dead, y alberga teatros alternativos, galerías de arte, centros culturales, talleres de artistas y tiendas de diseño que conviven con espacios patrimoniales y gastronómicos históricos, pues Chacarita fue tierra de cantinas y bodegones familiares como Albamonte (Av. Corrientes 6735) y el mítico Bar Rodney (en Rodney y Jorge Newbery) donde van a zapar los rockeros pasada la medianoche.

Arte en las calles del barrio

La visita del gobierno porteño no incluye otros puntos que vale la pena conocer, como el famoso Museo Anconetani del Acordeón (Guevara 492) fundado por una familia de inmigrantes italianos afincados en el barrio hace un siglo y dedicados a fabricar y reparar estos instrumentos. Si les dan permiso, pidan subir a la terraza para ver el observatorio meteorológico propio que levantó el padre de la familia. A metros ya de la frontera con Colegiales está el Cine Teatro Regio (Av. Córdoba 6056), un bello edificio estilo neo Tudor construido en 1928 que hoy alberga la escuela de titiriteros del Teatro San Martín, pero en su escenario cantaron Carlos Gardel y Azucena Maizani, entre otros artistas.

Para cerrar el tour está el imperdible Bar Palacio o Museo Fotográfico Simik (Lacroze 3901), donde se puede tomar un rico café y apreciar la vasta colección de cámaras, desde las oscuras del principio del siglo XX a la mítica Leica. Otra imperdible visita merece la librería y restaurante Bistro de los Periodistas, un lugar para leer y comer rico (carta elaborada por el critico Pietro Sorba y tragos del bartender Carlo Contini).