Una visita a Monte Castro, barrio de milongueros

 

Una de las cosas más lindas que tiene el tango es que bailando, sin querer, vamos recorriendo Buenos Aires, una ciudad grande e inabarcable que pocas veces llegamos a explorar con ojos de turista. Así descubrí los paisajes de Pompeya, Villa Urquiza y Liniers, entre otros tantos, ahora Monte Castro, un barrio desconocido para la mayoria de los porteños, pese a que es de los pocos que tiene tango propio (Monte Castro), además de haber inspirado a poetas (La Musa Mistonga, tango con letra de Celedonio Flores) y grandes músicos como el bandoneonista Ernesto Baffa, vecino ilustre del barrio. 

Cuestión es que este pedacito de tierra metido bien adentro del mapa, enmarcado por las calles Álvarez Jonte, Irigoyen, Baigorria, Joaquín V González, Juan Agustín García y Lope de Vega (en total casi 220 manzanas) es una de las zonas más altas de la ciudad, tan es así que algunos vecinos dicen que parándose en la esquina de Segurola y Camarones se está a la misma altura que la punta del Obelisco, por lo que la zona no conoce de inundaciones pese que cerca corre entubado el Arroyo Maldonado. En su pasado albergó pulperías y chacras, hasta que el panorama fue mutando en un remanso prolijo de chalets y calles arboladas con encantadores pasajes nacidos cuando se fueron recortando las grandes quintas.

Ernesto Baffa, otro tanguero y vecino ilustre de Monte Castro

Entre los templos más importantes para la memoria tanguera figura del Club All Boys, célebre porque entre otras estrellas ahí cantaron Julio Sosa y Angelito Vargas con las tremendas orquestas que cada sábado llenaban la pista de baile. La esquina de Jonte y Segurola vio nacer a grandes milongueros que brillaron en la década del 40, como El Negro Lavandina, vecino nativo del barrio. Así lo recuerda Carlos Estévez, mejor conocido como Petróleo, otro grande del tango danza: “Jonte y Segurola, esquina de tango, año 1940, cuatro por ocho a toda marcha, café Febo al lado del cine del mismo nombre, parada obligada de hombres de danza. Antes se los llamaba milongueros. Ahí el Perita y Turco Juan, el primero, dueño absoluto del corte y la quebrada, un as en el firulete, y el segundo, patrón de la elegancia y del frasco, orgullo de nuestra danza…para qué más? los otros, soñando con igualarlos y superarlos” decía en un texto publicado en el sitio de los prestigiosos bailarines Natalia y Gabriel Angio. “A Cacho Lavandina, el bailarín número uno, de los fabricantes de giros en todas sus formas, este fenómeno de la danza no fue entendido en aquellos tiempos ya que se mostró en el Palermo Palace, sito en la calle Godoy Cruz, haciendo una exhibición bajo el nombre de “Monte Castro” en honor al barrio que representaba. Lo entrenaba el Bailarín Imposible, su danza era revolucionaria y verdaderamente de avanzada.”

Célebres picadas en el Café de García

Todo esto porque este viernes feriado la Secretaria de Cultura porteña retoma el ciclo de visitas guiadas gratuitas por rincones poco conocidos de Buenos Aires, visitando este viernes 24 y el sábado 25 los barrios de Monte Castro y Villa Devoto. Los recorridos se hacen a pie y arrancan a las 15, en este caso, partiendo nada menos que de la mítica esquina de Segurola y Álvarez Jonte. Se visitarán los antiguos cines, plazas, el micro barrio San Pedro, el club y otros espacios emblemáticos de la memoria urbana.

Al final del recorrido no se pierdan la súper picada en el Café de García, Sanabria esquina José P. Varela (casi Devoto), una especie de museo con mesas de billar, pisos en damero, paredes decoradas con fotos, tapas de la revista “El Gráfico” y una partitura del tango “Nostalgias” dedicada por Enrique Cadícamo.

  • Hugo Florentino Alfieri

    Conozco bastante bien Monte Castro porque tengo familiares en Sanabria y Miranda y es una zona para mudarse -yo vivo en Olivos- y disfrutar de un sector espléndido de la ciudad de Buenos Aires.