Disyuntivas de un sábado a la noche

Lo que anoche me retuvo no fueron la temperatura otoñal ni el exceso de la cena. Desde temprano me había preparado para salir, incluso hasta me había peinado (alguien me dijo, el otro día, “no te bailo si no te peinás”), pero cuando fui a poner los zapatos en la bolsita…ay, de mí. Empecé dar vueltas y al final terminé mirando No sos vos, soy yo, que por enésima vez pasaban por Volver. Linda, la película.

Este corto grabado por las chicas de NoLoComentes ilustra esos infames segundos de duda que suelen asaltarnos antes de salir pa´ la milonga, y que a veces, nos doblegan. Encima se viene el invierno…

De maldito no tiene nada

¿Maldito? ….de maldito no tiene nada, les aseguro. Al revés. El tango te redime, te salva, te completa…Yo lo descubrí hace casi diez años, de casualidad, cuando buscando un bar para tomar algo entré a una milonga en un subsuelo de Palermo Viejo. Me acuerdo que eran los primeros días del corralito financiero. Las calles de Buenos Aires eran un caos y de a poco se empezaba a escuchar el rumor de los cacerolazos. Una noche, desconcertadas e incrédulas, tristes, con una amiga y compañera de trabajo salimos del diario dispuestas a exorcizar con un buen vino el fin de una era que había durado menos que un espejismo. Entonces, de la nada, apareció el tango en nuestras vidas.

De más está decirles que el título de este blog no es tan literal. Maldito tango es un tango compuesto en 1916 por Osmar Pérez Freire con letra de Luis Roldán y, si bien no es de los más populares ni los más bailados hoy en día, lo elegí porque describe bastante bien ese instante en el que uno cae para siempre en el hechizo de esta “extraña melodía”. Aquí lo canta Libertad Lamarque. En la letra hay algo de cierto pero, más que maldito, yo diría que es bendito. Muchas generaciones, sobre todo las nuevas, encontraron en sus compases refugio, amigos, emociones, amor y trabajo. Un lugar de pertenencia.

 

En este espacio espero contagiarlos de tango, y fundamentalmente los invito a que me acompañen en la aventura de seguir descubriéndolo. Serán bienvenidos sus conocimientos, experiencias, sugerencias, gustos y  anécdotas. Quién dice, si no bailan todavía o no lo han escuchado jamás, por ahí hasta les cambia la vida a ustedes también…