La propuesta de hacer una nota sobre onicofagia (el nombre sofisticado de comerse las uñas) me llegó como una señal: esa semana tenía mis dedos enrojecidos de tanto morderme uñas y pielcitas aledañas.
Quiero mostrarles un momento previo a la entrevista con una psiquiatra y homeópata que me explica por qué me como las uñas. Cuando lo vean van a entender por qué salí de ese consultorio pensando acerca de mis afectos.