La embajadora del jazz israelí

 

Maya Belsitzman y Mathan Ephrat son dos de los representantes musicales que Israel aportó para el Festival de jazz de Buenos Aires que comienza este martes 10. Se trata de un país que, con menos de ocho millones de habitantes, ya está marcando un sello propio en el jazz internacional contemporáneo. Luego de algunos días de visitar la ciudad (y de tocar con amigos), se presentarán este jueves 12 en el Auditorio de La Usina, a las 21 con el Omri Mor Trío, perteneciente a la misma tierra. En diálogo con Jazz & Cash, Maya se definió como una embajadora musical israelí, con una inspiración que mezcla su formación clásica y la caótica y pasional cultura de Medio Oriente.

-¿Ya pudieron apreciar el jazz local?

-Si, en Montevideo y aquí; nos encanta la mezcla, por los instrumentos, como el bandoneón. En Israel ocurre algo similar con los de origen árabe, que se matizan con los clásicos.

-¿Qué rasgos particulares tiene el jazz israelí?

-Depende de quién lo toque.  Omri la hace de modo arábigo; yo vengo del mundo clásico, y Mathan del rock. Y ambos tomamos el pop. Nuestro dúo canta en inglés, hebreo y el español que estamos aprendiendo.

-Hay cierto consenso entre los críticos del jazz de que Israel está teniendo una creciente influencia en el género a nivel internacional. ¿Estás de acuerdo?

-Sí, totalmente. Y los israelíes se están reinventando. Avishai Cohen ha tenido una gran influencia en este sentido.

-¿El conflicto permanente influye sobre tu música?

-Si, de manera positiva. Toco mejor de lo que hablo. Ojalá algún día sea al revés.

-¿Tocaron con músicos árabes?

-Sí, hace poco lo hicimos en Chipre y fue maravilloso: era la misma lengua. No hacía falta hablar.

-¿Cuál fue tu influencia más importante?

-La música clásica; de allí comencé a pasar al jazz y al rock, pero no me siento atrapada en un género. Yo-Yo Ma hace algo similar.

-Hace cinco años dabas tu primer concierto como solista. ¿Cómo te ves en los próximos cinco años?

-Escribiendo nuevas canciones. Lo más importante es que la gente vea que venimos de Israel, donde no todos son problemas; me siento como una embajadora.  De hecho, en unos meses vamos a tocar en Nairobi y luego en París. Y de cada lugar tomamos algo, por eso en el show en Buenos Aires tocaremos una milonga de Troilo y una canción de Fito Páez, aunque con nuestro propio estilo.