El interminable amor por la música de Brasil, en clave de trío

 

“La vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida”. Esta hermosa frase de Vinicius, mencionada por Agustín Pereyra Lucena, puede resumir el espíritu del espectáculo que brindaron la gran cantante Belén Pérez Muñiz con los muy buenos guitarristas Agustín Pereyra Lucena y Leo Alvarez. Mezcla de poesía y música, el show de ayer en Clásica y Moderna combinó clásicos conocidos con piezas igualmente valiosas pero menos populares de los grandes de la Bossa, como el propio Vinicius, Jobim y Chico Buarque, entre otros. Arrancó Pereyra Lucena con todo su talento en la interpretación de la guitarra, extensión de su propio cuerpo, con algunos temas propios y su espíritu docente para contar los orígenes del afrosamba. Luego, Belén –cuyos padres fundaron el bar La Fusa, escala obligada de Vinicius cada vez que venía al país- y Leo repasaron temas como Chega de Saudade y Canto de Ossanha. Luego, llegó un tercer momento en el que volvió Agustín para interpretar de a tres Samba de Aviao, Strada do Sol, Miedo de Amar y Tarde en Itapua, entre otros. El público no perdió nunca el entusiasmo, aplaudió cada intervención y, por supuesto, pidió un bis, que fue “Corcovado”. Este logrado trío seguramente volverá en 2018 a presentarse, para renovar el extenso y sentido amor, al parecer interminable, entre la música brasileña y el público argentino.