Cash: Los buitres son malos, pero…

 

Nadie duda a esta altura de las características de los fondos buitre y de su carácter especulativo. Pero vale la pena formular algunas aclaraciones para que la discusión de estos días no adquiera un tono chauvinista que impida imaginar en una solución…

1-No todos los holdouts con juicios son buitres; por el contrario, muchos inversores minoristas argentinos y extranjeros siguen con juicios, en el país y en el exterior, sin poder cobrar, por el default.

2-Para el Gobierno, no todos los buitres son malos. De hecho, hay varios fondos de esas características que han comprado deuda bastante después del default, como Gramercy, a un precio especulativo y que siguen teniendo deuda para canjear, pero que, en vez de seguir litigando, quieren llegar a un acuerdo.

3-El Gobierno no puede seguir invocando que todo el mundo conspira contra el país cada vez que recibe un fallo en contra; en primer término, porque la Corte Suprema de EE.UU. falló a favor, por ejemplo, al decretar el carácter inembargable de las reservas del BCRA. En segundo lugar, porque el fallo del pari passu, aunque suene ilógico, llega casi 13 AÑOS DESPUÉS DEL DEFAULT, tiempo suficiente para hartarse. En tercer lugar, porque la Argentina es irrelevante en la agenda internacional.

4-El Gobierno cree que sus actos nunca traen consecuencias: por ejemplo, el haber sancionado una ley cerrojo –excusa perfecta para que los buitres hablaran de discriminación; o gritarles a los acreedores –en vez de intentar convencerlos, como hizo Uruguay, para que se sumaran a los canjes- o amenazar en los propios tribunales con no cumplir sus fallos, entre otros errores/horrores.

En suma, suena romántico decir, como dijo el ministro Axel Kicillof, “No pasarán”. Pero hubiera sido más inteligente recomprar deuda como indicaba el prospecto del canje (lo señaló el profesor Mario Rapoport del Plan Fénix esta semana), o dejarlo abierto como muestra de buena voluntad ante los jueces norteamericanos. Solo resta que ahora, si van a hablar con Griesa, lo hagan con madurez y no con consignas destinadas a una tribuna política doméstica cada vez más pequeña.