Aprendiendo a hacer humus de lombriz para abonar las plantas

Flores viejas y cáscaras de naranja, para las “lombris”, vía cogdogblog

Recientemente estuve incursionando en el afamado arte de generar humus de lombriz, que honestamente ha sido todo un viaje. En mi casa tirabamos cualquier cantidad de materia orgánica a la basura, que perfectamente podía convertirse en materia nutricia para mis plantitas. Lo que hice entonces fue conseguirme una compostera, lombrices californianas y poner un segundo tacho en mi cocina especialmente destinado a los residuos orgánicos, no sin antes añadirle indicaciones claras para todos los integrantes de mi familia: nada de proteínas (por el mal olor), nada de aceites y nada de materia no orgánica. Sí a los papeles, a las cáscaras de todo tipo y en especial a las de huevo, para bajar la acidez de esta linda mezcla. Además suelo añadir todas las hojas, yuyos y ramitas que voy sacando de mis labores de jardinería diaria, que suelen ser bastantes (una bolsa grande bien llena a decir verdad). No obstante la pregunta se instala… ¿lo estoy haciendo bien? ¿Cuánto debería tardar en poder sacar el humus? Para poder saldar mis dudas recurrí a un profesional en la materia, Torombolo Bickert, de la empresa Worms Argentina. No se pierdan sus respuestas, por demás interesantes.

  • ¿En qué consiste la lombricultura? ¿Cuáles son los beneficios del humus de lombriz?

En primer lugar, hay que diferenciar lombricultura de compostaje. La lombricultura consiste en la simple digestión de la lombriz y es mucho más rápida. No intervienen otros organismos y la materia no se pudre.

Los beneficios del humus de lombriz son numerosos: logra llevar el pH del suelo a valor neutro y produce la multiplicación de los microorganismos simbióticos, fundamentales para el equilibrio biológico. Además el humus no posee concentración excesiva de nitrato, como sí los fertilizantes artificiales, por lo que no genera procesos de acumulación ni drenaje hacia napas y cursos de agua, lo cual contamina lagos y ríos, un gran problema de todas las zonas de agricultura industrial en el mundo. Seguir leyendo

Aprendé a cuidar tus orquídeas

Increíbles orquídeas. Sería lindo tener un invernadero con unas así, ¿no? vía pinnaklepeakmarketing

Las orquídeas tienen sus trucos a la hora de cuidarlas y en este post vamos a tratar de revelar algunos de ellos para que puedas mantenerlas sanas y plagadas de las floraciones que tanto adorás.

Algunos datos extras

La familia de las orquídeas agrupa entre 25 mil y  30 mil especies y prácticamente no hay lugares del planeta en donde no existan, ya que estas plantas lograron a lo largo de los milenios adaptarse a todo tipo de climas. En Brasil solamente hay más de 2500 especies, en Venezuela 3000 y así sigue la lista. Cada año, además, se descubren nuevas variedades. Las especies más primitivas son terrestres, y suelen (no siempre) provenir de regiones frías, mientras que las que crecen en los árboles (es decir que son epífitas) son las más evolucionadas y generalmente provienen de regiones cálidas. Seguir leyendo

Plantas para 4 tipos de suelos

Ya en otro post nos referimos a lo importante que es el suelo para las plantas y a cómo cada una necesita determinadas condiciones para crecer y mantenerse sana. Sabemos también que la gran mayoría de las plantas prefieren los suelos francos, que drenan bien y tienen mucha materia orgánica. No obstante, según el lugar del que estemos hablando, los suelos además pueden ser salitrosos, arenosos y secos, arcillosos, ácidos o alcalinos, y por ende, no tan adecuados para el cultivo. Muchas veces los suelos más difíciles se pueden mejorar con enmiendas de distinto tipo, por ejemplo, arcilla para un suelo arenoso o arena y drenajes para un suelo arcilloso. Sin embargo, otras veces es mejor adaptarnos y cultivar plantas que adoren estas condiciones un tanto extremas.

Veamos algunas opciones de suelos que pueden traer dolores de cabeza, y las distintas plantas que han aprendido a adaptarse a ellos.

 

Suelos secos y arenosos

La arena, al fin y al cabo, no es otra cosa que muy muy pequeños trozos de piedra que se fueron erosionando con el tiempo, y como todos saben, las piedras se recalientan al exponerse al sol. Ergo, las raíces de las pobres plantas literalmente se cocinan si tienen que tolerar esas temperaturas.

Los cactus y plantas crasas los toleran perfectamente, pero también la garra de león, la barba de chivo, la clavelina, la rudbeckia, la retama, la rocalla, las zinnias, el pino y el ajenjo.

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Toooodo sobre el suelo y los sustratos

Es imposible cuidar bien nuestras plantas si no tenemos en cuenta dos cosas: que no viven solo de agua y que además de las partes visibles, también hay que cuidar la RAÍZ. La realidad es que muchas plantas se pasan años y años en la misma maceta, sin ser jamás abonadas y sin recibir jamás un recambio de sustrato. Anoréxicas a la fuerza, se las arreglan con los poquísimos recursos que tienen, hasta que finalmente un buen día dicen basta. “Pero yo la riego siempre” escucho, y ante la pregunta “¿y la abonaste alguna vez?” la respuesta invariable es: “No. ¿No alcanza con echarle agua?”. Y no, amiga, no…

Para vos, que jamás abonaste una planta, armé este ayuda memoria introductorio sobre un mundo interesantísimo: el del suelo, indispensable para tener plantas rozagantes y saludables.

¡Mi rosal está divino desde que le cambié el sustrato!


¿Qué es el suelo? Es tierra natural, no mejorada por el hombre, que puede -o no- ser adecuada para el desarrollo de las raíces. En general una señal de que estamos ante una “buena tierra”  es que tenga lombrices, justamente porque ellas se alimentan de materia orgánica, llena de nutrientes.

No obstante, en el cultivo de plantas es muy raro que se usen suelos naturales sin modificar. Se preparan entonces mezclas, que se llaman SUSTRATOS, para ayudar a que las plantas crezcan. Como cada tipo de suelo tiene diferentes propiedades, lo que se hace combinarlos para compensar sus deficiencias. Los 4 elementos que conforman los suelos naturales son:

Arena: drena (es decir, ayuda a que el agua siga viaje) y no tiene nutrientes. Le da al suelo una consistencia seca y suelta. La que sirve es la gruesa. No vale la finita.

Arcilla: retiene el agua y es muy rica en nutrientes. Cuando un suelo es muy arcilloso se pone frío y compacto.

Humus: es el resultado de la descomposición orgánica animal y vegetal que se deposita en el suelo. Es súper nutritivo. Además retiene agua.

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Dos plantas de interior con flores y un ejemplar exótico

 

Violeta africana

Yo supe tener una. Me la compró mi mamá cuando era bastante pequeña en un mega supermercado. ¿Vieron que hay algunos que tienen unas cuantas plantas en un determinado sector? Y muchas veces la gente pasa, las hace torta, y ahí quedan… Pues, bien, yo me llevé a casa una de esas medio maltrechas. Una de las cosas que más adoré de esta planta es lo fácil que es propagarla. Agarrás una de sus hojitas peluditas y la clavás en el sustrato (acordate: turba y perlita). Con el tiempo se empieza a desarrollar alrededor una nueva plantita, que como todo esqueje, es igual a su predecesora. Se llaman “esquejes de hoja”.

 

Violetas africanas, vía Jim The Photographer

 

Mide 15 cm de alto y su nombre científico es Saintpaulia Ionantha. En inglés le dicen “Bright eyes”( ojos brillantes), quizás porque sus estambres parecen ojitos sobre el fondo de colores.

Otra cosa linda de la violeta africana es que te da flores todo el año. Necesita mucha humedad, luz fuerte a moderada y temperatura moderada a elevada, evitando siempre las fluctuaciones (esto para cualquier planta ehh).

Hay que abonarla quincenalmente en primavera, verano  y otoño y mensualmente en invierno (porque florece todo el año, justamente). Regala solamente cuando esté seca.

La susodicha que supe tener  terminó por irse al cielo de las plantitas. Se me había ocurrido que quedaría linda en el escritorio de mi cuarto. Pero claro, ahí la luz no era suficiente (mi escritorio es medio petiso) y se fue en vicio buscando el sol. Así fue que un buen día descubrí que tenía un tallo un poco más largo del que tienen o deberían tener las violetas. Con el tiempo terminó por marchitarse. No va a pasar mucho para que repita la experiencia y pruebe con otra.

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El huerto en casa

Hoy vamos a arrancar con tips para aquellos que quieran tener una huertita en su balcón o terraza, es decir, apelando al uso de macetas. Más adelante, sobre todo teniendo en cuenta la mayor complejidad y diversidad de siembras que posibilita, nos abocaremos a la huerta planificada en el  jardín.

Si vas a cultivar hortalizas en maceta tenés que saber de antemano que no vas a poder obtener una gran producción y que los tamaños de los frutos tampoco van a ser especialmente destacables. No obstante, hay un montón de plantas que se desarrollan más que bien en espacios reducidos: el romero, la albahaca, el tomate, el pepino, la salvia, el orégano, la menta (que es muy invasora, y se controla mejor cuando la confinamos a un espacio pequeñito), el cebollín, el perejil, las frutillas (sólo en zonas frías) y muchas especies más, pero sobre todo las aromáticas que nos ayudan a condimentar nuestras comidas con solo estirar una mano o hacer unos cuantos pasos. Nada de tener que ir a la verdulería (¡Qué placer! ¡Alimentos frescos y recién sacados de la planta!).

A todo esto tenés que sumarle que cuidar de tu propio huertito te puede hacer ahorrar unos cuantos pesos. Ni siquiera hace falta que inviertas una fortuna, sólo tenés que recolectar las semillitas de las verduras y frutas que comés y después plantarlas. Para eso no te olvides que es importantísimo seleccionar siempre los mejores frutos, es decir los que tengan menos irregularidades y sean más sabrosos, así aprovechás su genética saludable.

En mi caso particular, suelo almacenar las semillas en sobres de papel, con su respectiva etiqueta para no confundirme. Eso lo aprendí de una compañera en un curso de jardinería. ¡Es muy práctico! Y te ayuda a aprovechar mejor el espacio.

Semillitas ensobradas, para más prolijidad

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El exceso de agua en las plantas

¿Vieron ese refran que dice “No sólo de pan vive el hombre”? Pues bien, no sólo de agua viven las plantas. Yo también pasé por esa fase: “Ayyy, mirá que feucho está el potus… le faltará agua, pasame el vasito que le echo un poco más”. Pues NOOOO. Las plantas se mueren mucho más por exceso de agua que por escasez, así que ante la duda, mejor abstenerse.

Reconocer una planta que literalmente se ahoga es fácil. Empieza a tener manchas blandas de podredumbre en las hojas, sobre todo en las que están más cerca de la base. La pobre además deja de crecer, porque con tanto barro ya no puede tomar los nutrientes de la tierra. Si además hay musgo sobre el sustrato o en la maceta ya podemos hablar, no de un potus, sino directamente de un alga. Para de regar, YA. El musgo crece sólo en los lugares donde hay agua, muuuucha agua.

Planta afectada por el exceso de agua. Las hojas amarillean y van perdiendo vigor.

Otro signo es el amarillamiento y posterior caída de las hojas, aunque además habría que prestar atención a otras señales, porque esto también puede indicar falta de hierro.

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