Nueva serie: plagas algodonosas

Los próximos dos posts los vamos a dedicar a un par de plagas blanquitas, pegajosas y algodonosas, que molestan bastante: las cochinillas algodonosas y la mosca blanca. Últimamente recibí bastantes consultas sobre estas plagas molestas, e incluso yo misma las estuve padeciendo. Afean mucho las plantas y son bastante problemáticas a la hora de erradicarlas. Veamos la primera:

- La  cochinilla algodonosa

Una Santa Rita atacada, vía Jardín Mundani

Estos bichitos horribles (de todo corazón, los veo y me dan urticaria) se ubican generalmente en el envés de las hojas y vienen pertrechados con una caparazón que los proteje de los ataques externos, por lo que son bien difíciles de erradicar. Si lo sabré yo, que casi me matan un malvón espléndido que tengo.

Los hay de distintos tipos, y de los que nos vamos a ocupar hoy es de una variedad que aparece recubierta de una suerte de algodón bien blanquito. Se dedican a chupar la savia de las plantas y hacen que las hojas se pegoteen con azúcares, las cuales primero se decoloran y después caen al piso, dejando tus plantas escuálidas y feúchas. Sobre esta melaza después suele instalarse el hongo de la fiumigina, que cubre las pocas hojas que quedan de un polvo negro.

Cochinillas algodonosas atacando una palmera, vía BarresFotonatura

Una buena forma de erradicarlos es limpiando las superficies donde se encuentran con un algodón empapado en alcohol etílico. También es muy efectivo el alcohol de ajo, que es bien natural y un antibiótico natural. Y si la plaga no desaparece tenés dos opciones: o la tirás u optás por un insecticida de amplio espectro. No es lo mejor (en términos ecológicos) pero sí bastante efectivo. Seguir leyendo

Pulgones ¿qué son? ¿cómo combatirlos?

Bichitos democráticos si los hay, los pulgones no le hacen asco a ninguna planta.  Chupan savia  y deforman flores y hojas, que terminan retorcidas y pegajosas. Además, no contentos con eso, transmiten virus y pueden detener el crecimiento de las plantas.

Algunos tienen alitas y los hay de dos colores: verdes y negros. Los primeros suelen parasitar sobre plantas jóvenes, en las extremidades donde hay yemas en crecimiento. Los segundos en cambio aparecen después de los primeros, cuando las plantas ya son más maduras.

Suelen traer grandes problemas si no se los controla a tiempo. Para empezar, no hay más que decir que son excelentes compañeros de las hormigas, ya que segregan melazas y azúcares sobre las hojas, que estas amiguitas de antenas usan como alimento. Así, en una perfecta simbiosis, las hormigas ayudan a los pulgones para que generen azúcar.

 

Unos pulgones negros devorando mi plantita de Kalanchoe, que vive asediada por plagas

 

Para colmo de males, en las hojas “dulces” suele aparecer el hongo de la fumagina u hollín, que tapa de una película negra cuanta hoja encuentra en su camino, impidiendo que la planta haga fotosíntesis.

Los pulgones viven agrupados, y tienen un hambre voraz en primavera y en verano. ¡Cuidado que se camuflan muy bien! Asique hay que tener buena vista para detectarlos. Se instalan sobre todo en los pimpollos y en las partes más blandas de las plantas. Los brotecitos son deliciosos para estos bichos.

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El asedio de las cochinillas

¡Horror! Exclamé el día en que encontré uno de los arbustos preferidos de mi balcón con sus ramitas lleeeeeeenas de esta especie de caracolitos blancos, sumamente adheridos a todas las extremidades de mi plantita. De todos los bichos que pueden atacar una planta (sobre todo en las ciudades, que son lugar de infección y contagio por excelencia) las cochinillas son, desde mi punto de vista, los más repugnantes. No me pregunten porqué, simplemente me generan eso.

La cuestión es que un buen día me encontré con que mi pobre Nandina (ése es el pobre arbusto en cuestión, atacado por las cochinillas), estaba infestada de bichos. Ni cuenta me di de su avance, quizás por el hecho de que tiene hojitas tan coloridas y es tan tupida que no suelo prestarle especial atención a posibles enfermedades (cómo si me pasa con la Rosa China -Hibiscus, sp.- y el rosal, que se me viven enfermando). Nunca había visto estos animalitos, razón por la cual corrí a mis libros a ver con cuál de las plagas más comunes los podía asociar. Hete aquí que se trataba de cochinillas, y no sólo eso, sino que eran de una variedad específica, las acanaladas.

 

Cochinillas acanaladas, vía pau.artigas

Estos animalitos se adhieren fuertemente a la planta y la succionan, generando el amarillamiento del follaje y la caída de las hojas.

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