El asedio de las cochinillas

¡Horror! Exclamé el día en que encontré uno de los arbustos preferidos de mi balcón con sus ramitas lleeeeeeenas de esta especie de caracolitos blancos, sumamente adheridos a todas las extremidades de mi plantita. De todos los bichos que pueden atacar una planta (sobre todo en las ciudades, que son lugar de infección y contagio por excelencia) las cochinillas son, desde mi punto de vista, los más repugnantes. No me pregunten porqué, simplemente me generan eso.

La cuestión es que un buen día me encontré con que mi pobre Nandina (ése es el pobre arbusto en cuestión, atacado por las cochinillas), estaba infestada de bichos. Ni cuenta me di de su avance, quizás por el hecho de que tiene hojitas tan coloridas y es tan tupida que no suelo prestarle especial atención a posibles enfermedades (cómo si me pasa con la Rosa China -Hibiscus, sp.- y el rosal, que se me viven enfermando). Nunca había visto estos animalitos, razón por la cual corrí a mis libros a ver con cuál de las plagas más comunes los podía asociar. Hete aquí que se trataba de cochinillas, y no sólo eso, sino que eran de una variedad específica, las acanaladas.

 

Cochinillas acanaladas, vía pau.artigas

Estos animalitos se adhieren fuertemente a la planta y la succionan, generando el amarillamiento del follaje y la caída de las hojas.

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