Tareas de primavera II

Seguimos con las labores primaverales. ¡Adoro disfrutar de la jardinería en días de sol, con mis guantes preferidos y un refresco a mano!

Es época de sembrar una enorme variedad de hortalizas: zapallitos, remolachas, lechugas, zucchinis, zanahorias, rúcula, y muchas más. Si por ejemplo querés tener una provisión de rúcula para rato, entonces en diferentes parcelas o macetas sembrá con 15 o 20 días de diferencia, así vas cosechando rúcula fresca a medida que la necesitás. La idea de la producción continuada es sembrar con intervalos que estén de acuerdo a los tiempos que necesita cada variedad para alcanzar su pleno desarrollo. No te olvides tampoco de sembrar tus verduras escalonadas según la altura a la que lleguen, así no se dan sombra mutuamente. Las más bajas adelante, y así sucesivamente hasta llegar a las más altas. Por ejemplo, podrías poner las tomateras al fondo, contra la pared, seguidas por los repollos, las zanahorias y finalmente la rúcula.

- Controlá los chupones que les salgan a los árboles, arbustos y rosales. Son esas ramas que salen bien desde abajo, que le quitan energía a la planta y que hacen que pierda proporción.
Dividí las plantas que aún no dividiste, como los hemerocalis, los agapantos y los helechos.

 

Uno de mis repollos

 

Ojo con los tutores que hayas colocado. Durante esta época las plantas crecen, y si están muy apretadas se van a estrangular con las sogas, hilos de contención, o con lo que sea que las hayas atado.

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El huerto en casa

Hoy vamos a arrancar con tips para aquellos que quieran tener una huertita en su balcón o terraza, es decir, apelando al uso de macetas. Más adelante, sobre todo teniendo en cuenta la mayor complejidad y diversidad de siembras que posibilita, nos abocaremos a la huerta planificada en el  jardín.

Si vas a cultivar hortalizas en maceta tenés que saber de antemano que no vas a poder obtener una gran producción y que los tamaños de los frutos tampoco van a ser especialmente destacables. No obstante, hay un montón de plantas que se desarrollan más que bien en espacios reducidos: el romero, la albahaca, el tomate, el pepino, la salvia, el orégano, la menta (que es muy invasora, y se controla mejor cuando la confinamos a un espacio pequeñito), el cebollín, el perejil, las frutillas (sólo en zonas frías) y muchas especies más, pero sobre todo las aromáticas que nos ayudan a condimentar nuestras comidas con solo estirar una mano o hacer unos cuantos pasos. Nada de tener que ir a la verdulería (¡Qué placer! ¡Alimentos frescos y recién sacados de la planta!).

A todo esto tenés que sumarle que cuidar de tu propio huertito te puede hacer ahorrar unos cuantos pesos. Ni siquiera hace falta que inviertas una fortuna, sólo tenés que recolectar las semillitas de las verduras y frutas que comés y después plantarlas. Para eso no te olvides que es importantísimo seleccionar siempre los mejores frutos, es decir los que tengan menos irregularidades y sean más sabrosos, así aprovechás su genética saludable.

En mi caso particular, suelo almacenar las semillas en sobres de papel, con su respectiva etiqueta para no confundirme. Eso lo aprendí de una compañera en un curso de jardinería. ¡Es muy práctico! Y te ayuda a aprovechar mejor el espacio.

Semillitas ensobradas, para más prolijidad

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