¿Sirve hablarle a las plantas?

Si, ya sé. Me van a decir que no es “serio” preguntarse estas gansadas.  Pero la realidad es que más veces de las que puedo contar, alguien se me acercó y con un poco de picardía me confesó: “Yo a mis plantas les hablo”. El comentario nunca es inocente y suele venir acompañado de una búsqueda de complicidad, porque en su fuero interno todos esperan un “¡yo también!” para quedarse tranquilos de que no son los únicos locos que andan tuteando a los helechos.  Algunos las bautizan y las llaman por su nombre, mientras que otros las saludan cada vez que las ven, con un cantarín “buen diaaaaa” igualito al que usan para saludar a los vecinos del edificio. Y siempre después de semejante confesión viene la ineludible pregunta: “¿Para vos sirve que les hable? Yo creo que desde que lo hago están más lindas.” Mi respuesta va al compás de una leve levantada de hombritos y de un: “Yyyyy… qué se yo”, porque honestamente, no hay estudios serios al respecto que avalen semejante afirmación.

¿Pero quieren saber lo que realmente pienso? Para mí sí sirve hablarle a las plantas, pero no por una cuestión de magia ni de gualicho. Hablarle a las plantas sirve por el simple hecho de que si llegaste al punto de entablar una conversación con ellas, es porque les estás prestando MUCHA, MUCHÍSIMA atención. Y la realidad es que la jardinería, ya lo hemos dicho varias veces en este blog, tiene algo de maña y mucho de observación. Si llegaste a ponerle un nombre a la bignonia es bastante probable que notes que le está faltando agua, o que en sus hojas se alojó un bichito insolente que de a poco la está dejando mustia.

Como todo en la vida, cuando nombramos algo no estamos más que reconociendo su existencia, y de alguna manera, poniéndole una cuota extra de compromiso al asunto, algo que las plantitas agradecen, y mucho. Esa atención que les destinamos nos permite detectar a tiempo problemas y hacer cambios necesarios (como correr la maceta a un lugar con más luz) antes de que el desenlace sea irreversible, e incluso hacer leves mejoras que traen beneficios extra, como sacar hojas marchitas para ahorrarle energía a la planta. Así que ya saben, cuando les preocupe pasar por locos por derrochar simpatía con el ficus, mi humilde recomendación es que se dejen llevar, total, nada malo puede salir de eso.

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3 secretos orgánicos para evitar plagas

Hormigas negras podadoras: solo podan las plantas que no están bien nutridas.

¡Hola Jardineros! Hoy tenemos en el blog una invitada muy especial. Se trata de Adriana Celli, Técnica en producción vegetal orgánica de la UBA, quien en uno de sus cursos más recientes me transmitió un verdadero entendimiento de porqué es necesario cultivar de forma orgánica nuestras plantas. Le pedí a Adriana que nos lo contara para el blog y ella muy gentilmente accedió. Espero que esta información les sirva y les guste tanto como a mí.

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Paso a paso para armar tu kokedama

¡Hola Jardineros! Hoy tenemos un aporte por demás interesante: hace poco me encontré en Facebook con la noticia de que Nuria Bascialla, amiga y ex compañera de facultad, estaba haciendo un curso de Kokedamas. Me encantaron las fotos que subía de sus progresos y le pedí que compartiera el proceso de armado de este arte en el blog. Nuria gentilmente accedió, y este es el resultado. Espero que les guste tanto como a mí, y que les sirva para poner manos a la obra.

“Nunca tuve en mi casa más que un potus y un palo de agua (regalados ambos) y la realidad es que siempre preferí las plantas que se cuidaban solas y a las que no había que prestarles mucha atención. Hasta que un buen día se me dio por hacer un curso de kokedamas. ¿Por qué? Porque me encantan y porque son bastante caras. Así que en lugar de salir como una frenética a comprarme 3 o 4 y fundirme, decidí invertir y tirarme a la pileta haciéndolas yo misma. Veía los kokedamas por todos lados … si, LOS veía … y hago esta aclaración porque casi todos se refieren a ellos en femenino (lo que resulta comprensible cuando uno piensa que su traducción literal es “bola de musgo ” en japonés) cuando en realidad lo apropiado es referirse a ellos en masculino.

En este momento me encuentro en plena etapa de práctica, regalándole ejemplares a familiares y amigos y llenando mi casa de bolitas de musgo,  tanto que al día de hoy mi depto parece showroom.

 Para hacerlas necesitamos estos materiales:

- Una planta enraizada

- Un recipiente donde hacer la mezcla

- Barro arcilloso

- Mezcla de tierra

- Rociador

- Hilo/tijera Seguir leyendo

Aprendé a cuidar tus orquídeas

Increíbles orquídeas. Sería lindo tener un invernadero con unas así, ¿no? vía pinnaklepeakmarketing

Las orquídeas tienen sus trucos a la hora de cuidarlas y en este post vamos a tratar de revelar algunos de ellos para que puedas mantenerlas sanas y plagadas de las floraciones que tanto adorás.

Algunos datos extras

La familia de las orquídeas agrupa entre 25 mil y  30 mil especies y prácticamente no hay lugares del planeta en donde no existan, ya que estas plantas lograron a lo largo de los milenios adaptarse a todo tipo de climas. En Brasil solamente hay más de 2500 especies, en Venezuela 3000 y así sigue la lista. Cada año, además, se descubren nuevas variedades. Las especies más primitivas son terrestres, y suelen (no siempre) provenir de regiones frías, mientras que las que crecen en los árboles (es decir que son epífitas) son las más evolucionadas y generalmente provienen de regiones cálidas. Seguir leyendo

Kokedamas: la última moda en jardinería

Vía Wikispaces

Originarias de Japón, las Kokedamas son sin lugar a dudas una forma novedosa y creativa de apreciar las plantas. Lindísimas desde todo punto de vista, plantean un desafío para los que amamos el verde y queremos incursionar en nuevas formas de cultivo. Parientes de los bonsáis, las Kokedamas (Koke, musgo, y dama, bola en japonés) no son otra cosa que plantas contenidas en bolas de musgo y sustrato, que necesitan mantenerse hidratadas.

Cada día las veo con más frecuencia en viveros, e incluso en puestitos en la calle, y parecen algo complicado de llevar a cabo, pero la realidad es que cualquiera puede hacerlas ;) Veamos cómo: Seguir leyendo

Lechugas frescas

Rica en vitamina K, la lechuga ayuda a coagular la sangre, es diurética, mejora la circulación y facilita la digestión. ¿Querés más razones para sembrarla? Utilizada en decocciones mejora los ataques de asma y los espasmos bronquiales. ¡Ah, cierto! También es muy sabrosa y fácil de cultivar.

Lechugas, vía Getty Images

Además soporta diversas condiciones de luz y existen variedades que pueden cultivarse todo el año, aportándonos un suministro constante de hojas verdes para nuestras ensaladas. Seguir leyendo

¡Bienvenida Primavera!

Las flores de un manzano, retrato de la primavera, vía Getty Images

Terminó el reposo invernal para las plantas, que tímidamente empiezan a despertar de su letargo. La savia empieza a recorrer tallos y hojas, y la “fábrica” que es la fotosíntesis está a todo vapor. Va llegando de a poco el calor (con sanas excepciones como hoy que las temperaturas de asemejan a las de julio) y se acaba la época de los trasplantes, que en caso de que sean imprescindibles sólo deberías llevarlos a cabo en las rachas de días fríos. Muchas plantas ya se encuentran en flor y es ahora cuando vemos los frutos de nuestros trabajos de invierno, cuando parecía que nada de lo que hacíamos surtía efecto, y nuestras plantas se veían apagadas y sin vida (en el caso de las que no florecen o se lucen cuando hace frío). Este es el momento en que la planta te empieza a agradecer ese abono que le diste o ese cambio de maceta.

Ahora bien, enumeremos algunas de las tareas que tenemos por delante:

- Es tiempo de abonar, de cambiar la primera capa del sustrato o bien de agregar fertilizantes en perlas o líquidos para diluir en el agua de riego. Las plantas acidófilas como las hortensias, las azaleas y los jazmines también te van a agradecer un poco de turba, pinocha o sulfato de hierro, para aumentar la acidez del suelo. Seguir leyendo

Las plantas autóctonas más lindas

Este es un post especialmente dedicado a todos los que lo venían pidiendo: un recorrido por algunas de las plantas de la región más lindas :) Ni siquiera voy a decir argentinas, porque la naturaleza no sabe de fronteras políticas. Lo bueno que tienen todas ellas es que al ser “locales” no necesitan cuidados especiales. Cultivándolas en las zonas de las que son originarias prosperan casi sin ningún esfuerzo. Plantas lindas hay en todo el mundo, y es un placer cultivarlas, pero tenemos que saber que conociendo y cultivando las nuestras no sólo podemos apreciar su belleza, sino además contribuir con el ecosistema, ya que muchos animales e insectos las necesitan para llevar adelante sus ciclos de vida. Pasen a conocerlas.

Plumerillo rosado

Plumerillo rosado, vía FloradelUruguay Seguir leyendo

Jardines Verticales, verde en la ciudad

Jardín Vertical de la Caixa Forum de Madrid, vía Pdbreen

¡Buenas a todos! Hoy tenemos un tema de lo más avant garde: los jardines verticales, paredes de cultivo que aprovechan al máximo el espacio, aportándole una gran cuota de verde a nuestras grises ciudades. Podríamos incluso catalogarlos como jardines hidropónicos, ya que las plantas reciben muchas veces los nutrientes a través de sales agregadas al agua de riego, e incluso bacterias que ayudan a las plantas a metabolizar impurezas, o periódicas dosis de químicos para controlar plagas y hongos.

Las estructuras, metálicas o de madera, que sostienen las plantas generalmente incluyen dos paredes de fibra de vidrio que en el medio contienen algún tipo de sustrato (por ejemplo fibra de coco o lana de roca, e incluso perlita y arlita) para que las raíces tengan donde enraizar. Se ubican estratégicamente a unos centímetros de las paredes, para que estas no se humedezcan y para que las plantas puedan respirar, llegando algunas estructuras a incorporar sistemas de circulación de aire. Seguir leyendo

3 plantas nativas de Brasil para enamorarse

Como en su momento hicimos con un post sobre los Bonsai, para el cual contamos con la colaboración de un fanático de su cultivo, hoy tenemos nuevamente un invitado en el blog: Dolores Rossi. A comienzos de año Dolores se instaló en Brasil con su novio, y desde entonces, dice, no para de admirar la flora del “pais mais grande do mundo”. No obstante, su amor por las plantas no empezó ahí. Dice que aprendió a quererlas desde chica, yendo a la quinta de sus papás, que ponían manos a la obra para que abundara el verde. Más tarde la cosa se volvió más seria: se fue a vivir sola y llenó su nuevo hogar de ejemplares del reino vegetal: “me copaba ir a los viveros y elegir alguna plantita”, nos cuenta. Hoy por hoy pasa buena parte de sus días aprendiendo todo lo que puede sobre ellas en la escuela Municipal de Jardinería del Parque Ibirapuera de San Pablo (uno de los parques más lindos que he conocido y que les recomiendo ampliamente que visiten si tienen la oportunidad). Los cursos son gratuitos y muy variados y cuentan con todo lo que los alumnos pueden llegar a necesitar: entre otros, un vivero enorme y espacios verdes para hacer las prácticas. Allí Dolores aprendió algunas de las cosas que nos cuenta en este post, que, hecha la introducción, los invito a leer a continuación.

PD: todas las fotos son de Dolo. Seguir leyendo