Remedios naturales contra las plagas

En pleno siglo XXI la ecología es y debe ser un asunto de todos, y como ya es de público conocimiento, usar pesticidas y fungicidas industriales no ayuda en lo más mínimo a la causa ecologista. Mi intención en este post no es ser más papista que el papa y condenar su uso (porque a veces no queda otra que aplicarlos…) sino hacerles llegar algunas opciones que nos da la madre naturaleza para reestablecer el equilibrio en nuestro jardín/balcón. Tenemos que entender que las plagas no son malas en sí (muy por el contrario cumplen un rol fundamental en el ecosistema) sino que simplemente uno a veces preferiría que no se instalen justo en NUESTRAS plantas.

La idea es que antes de aplicar venenos de cualquier tipo (que no sólo matan bichos, sino también a otras plantas y animales – y que además pueden ser potencialmente dañinos para tu salud y la de tu familia) pienses en toooodas las demás opciones, NATURALES, que existen.

El post lo voy a dividir en 3 entregas, porque como verán, las opciones son MUCHAS. Yo no las he probado todas, por lo que voy a apreciar enormemente que compartan sus experiencias usando estos preparados.  :)

¡Disfruten!

Preparados caseros 1:

  • Purín de ortigas: se colocan 100 gramos de ortigas por cada litro de agua. Se deja fermentar durante 3 o 4 días, después se diluye en un poco más de agua y se utiliza para regar sobre las raíces o para rociar las hojas con un rociador. Es un MEGA fertilizante que va a mantener alejadas a numerosas plagas. (Ojo cuando recolectes las ortigas porque pinchan y dejan ronchas, si lo sabré yo…). También se pueden hervir las ortigas, hacer una infusión, dejar enfriar y colar. Es igual de efectivo. Seguir leyendo

La nueva página de Facebook de Jardín de Bolsillo

¡Amigos! ¡Jardín de Bolsillo ya tiene página de Facebook!

Un espacio en el que la idea es compartir experiencias, ideas, tips y toda clase de información relativa a este mundo que nos gusta tanto: el de las plantas, flores y jardines.

Para todos aquellos que ya tienen una cuenta en la red creada por Mark Zuckerberg, lo único que tienen que hacer es iniciar sesión, hacer click en ESTE LINK y luego click de nuevo en el botón de ME GUSTA.

Los que aún no tienen cuenta en esa red social, pueden REGISTRARSE AQUÍ, luego hacer click en ESTE LINK, y finalmente darle click al botón ME GUSTA.

Los espero por ahí :)

Saludos!

 

 

 

Nueva serie: plagas algodonosas

Los próximos dos posts los vamos a dedicar a un par de plagas blanquitas, pegajosas y algodonosas, que molestan bastante: las cochinillas algodonosas y la mosca blanca. Últimamente recibí bastantes consultas sobre estas plagas molestas, e incluso yo misma las estuve padeciendo. Afean mucho las plantas y son bastante problemáticas a la hora de erradicarlas. Veamos la primera:

- La  cochinilla algodonosa

Una Santa Rita atacada, vía Jardín Mundani

Estos bichitos horribles (de todo corazón, los veo y me dan urticaria) se ubican generalmente en el envés de las hojas y vienen pertrechados con una caparazón que los proteje de los ataques externos, por lo que son bien difíciles de erradicar. Si lo sabré yo, que casi me matan un malvón espléndido que tengo.

Los hay de distintos tipos, y de los que nos vamos a ocupar hoy es de una variedad que aparece recubierta de una suerte de algodón bien blanquito. Se dedican a chupar la savia de las plantas y hacen que las hojas se pegoteen con azúcares, las cuales primero se decoloran y después caen al piso, dejando tus plantas escuálidas y feúchas. Sobre esta melaza después suele instalarse el hongo de la fiumigina, que cubre las pocas hojas que quedan de un polvo negro.

Cochinillas algodonosas atacando una palmera, vía BarresFotonatura

Una buena forma de erradicarlos es limpiando las superficies donde se encuentran con un algodón empapado en alcohol etílico. También es muy efectivo el alcohol de ajo, que es bien natural y un antibiótico natural. Y si la plaga no desaparece tenés dos opciones: o la tirás u optás por un insecticida de amplio espectro. No es lo mejor (en términos ecológicos) pero sí bastante efectivo. Seguir leyendo

La arañuela roja de las plantas

La primera planta que supe que padecía esta enfermedad era un romero. Chiquito, en macetita de barro y felizmente ubicado en el alféizar de la ventana de mi cocina. Para mi era una delicia cuidarlo, siempre fijandome de no regarlo en demasía, ya que los romeros no son muy amigos del exceso de agua. Ahora bien, se ve que un poco de agua le faltó, porque el pobre se apestó con arañuela roja. Hasta eso momento no tenía idea de lo que era, y como siempre, me vi obligada a buscar en mi biblioteca algún libro que explicara qué era esa telaraña finita y fea que envolvía sus mini ramitas y que lo afeaba cada vez más. Estos fueros algunos de los datos que averigüé:

Arañuela roja vía Agrocabildo de Tenerife

- La arañita en cuestión, que causa bastantes estragos, se llama Tetranychus urticae, mide 0,5 milímetros (chicatos abstenerse) y se ve mejor si se usa una lupa. Como su nombre lo indica suele ser roja, aunque también es cierto que varía de color según la época del año y la etapa de evolución de la araña, yendo desde el verde hasta el blanco y el marrón.

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Guerrilla Gardeners: jardineros de guerrilla

Guerrilla Gardeners, vía Fox40

Un nuevo fenómeno se está abriendo paso en las grandes ciudades del mundo. Se trata de una guerrilla armada, pero no de fusiles ni de granadas, sino de un tipo de munción diferente, sumamente necesaria para la ciudadanía, acostumbrada a estar rodeada de bloques grises de cemento. Esta guerrilla “verde” ataca con flores, tallos, hojas, bulbos y semillas, ayudada de algunas palitas, algún que otro rastrillo, mangueras, carretillas, bolsas de tierra  y  regaderas.

Su propósito: llevar la prolija desprolijidad de la naturaleza a esos espacios abandonados de la ciudad, que de tanta falta de vida hacen que a uno directamente se le seque la boca.

El movimiento, que renació hace unos años en Londres (en realidad los primeros guerrilleros verdes independientes datan del 1800) y ya se desperdigó por multiples ciudades alrededor del mundo, como Paris, Los Angeles e incluso Buenos Aires, se llama “Guerrilla Gardening” -Guerrilla de jardinería- y podríamos definirlo perfectamente como un nuevo tipo de graffiti urbano, que se expresa con materiales vivos.

Los jardineros que toman por asalto lugares públicos y los embellecen no son otra cosa que activistas, que no piden permiso para llevar adelante lo que para ellos es directamente un derecho adquirido: un hábitat un poco más verde.

Richard Reynolds es el propulsor de la organización más notoria que existe hoy por hoy de este tipo de expresiones ciudadanas. Se trata de GuerrillaGardening.org, creada en 2004 con el simple propósito de embellecer el abandonado barrio de residencia de Reynolds, en el distrito de “Elefante y Castillo” (así se llama) de Londres. Sin embargo, lo suyo no quedó allí, ya que el sitio de la organización atrajo la atención de los medios y de muchos otros guerrilleros de la jardinería que andaban desperdigados por ahí, inspirando a miles de personas alrededor del mundo a sembrar semillas por doquier.

Hoy  por hoy el sr. Reynolds se dedica a hacer ataques con patrullas locales por Inglaterra y a viajar por el globo acompañando a otros guerrilleros y a su vez aprendiendo de ellos. Incluso ha logrado que Camilla Parker Bowles, mujer del príncipe Carlos de Gran Bretaña, de un paseo con él y lo ayude a podar lavandas.

Richard, vía FunStuffCaffe

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Tareas de primavera II

Seguimos con las labores primaverales. ¡Adoro disfrutar de la jardinería en días de sol, con mis guantes preferidos y un refresco a mano!

Es época de sembrar una enorme variedad de hortalizas: zapallitos, remolachas, lechugas, zucchinis, zanahorias, rúcula, y muchas más. Si por ejemplo querés tener una provisión de rúcula para rato, entonces en diferentes parcelas o macetas sembrá con 15 o 20 días de diferencia, así vas cosechando rúcula fresca a medida que la necesitás. La idea de la producción continuada es sembrar con intervalos que estén de acuerdo a los tiempos que necesita cada variedad para alcanzar su pleno desarrollo. No te olvides tampoco de sembrar tus verduras escalonadas según la altura a la que lleguen, así no se dan sombra mutuamente. Las más bajas adelante, y así sucesivamente hasta llegar a las más altas. Por ejemplo, podrías poner las tomateras al fondo, contra la pared, seguidas por los repollos, las zanahorias y finalmente la rúcula.

- Controlá los chupones que les salgan a los árboles, arbustos y rosales. Son esas ramas que salen bien desde abajo, que le quitan energía a la planta y que hacen que pierda proporción.
Dividí las plantas que aún no dividiste, como los hemerocalis, los agapantos y los helechos.

 

Uno de mis repollos

 

Ojo con los tutores que hayas colocado. Durante esta época las plantas crecen, y si están muy apretadas se van a estrangular con las sogas, hilos de contención, o con lo que sea que las hayas atado.

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Labores de primavera en el jardín

Arrancó una de las épocas, que desde mi humilde punto de vista, ¡es una de las más lindas del año! Finalmente podemos volver a caminar por la calle con manguitas cortas, para recién cubrirse con un sweater liviano cuando empieza a anochecer. Los paraísos despiden un perfume encantador, y los días se hacen más largos, permitiéndonos disfrutar de un rico mate sobre el pasto hasta bien entrada la tarde.

Flores y frutos de un paraíso que fotografié el finde largo ¡qué aroma!

Las tareas de jardinería también se multiplican en esta época, y la verdad es que ni bien me puse a leer y escribir sobre el tema, me di cuenta de que podía llenar páginas y páginas, sin terminar jamás. Es por eso que decidí hacer dos entregas sobre la nutrida primavera, que la verdad, con todas sus bondades, ¡se lo merece!

Aquí va. ¡Disfruten!

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Tareas de invierno en el jardín

Hace frío, mucho frío, y uno se pregunta ¿se puede hacer jardinería en esta época? O mejor dicho ¿hay alguna tarea de jardinería para hacer en esta época? Pufff… después de leer este post me contás si te quedó mucho tiempo para hacer otras cosas… ;)

 

Jardín de invierno, vía Ptc24

 

Dentro de casa

-En esta época del año los días son más cortos, es por eso que tus plantas necesitan la mayor cantidad de horas de sol posible. Una buena estrategia es acercarlas a la ventana para que se asoleen más. No te olvides de irlas girando paulatinamente, así no se van en vicio buscando la luz.

-Si además sos de esas personas friolentas que ponen la calefacción al máximo (¡ni te digo si tenés loza radiante!), sabé que tus plantas van a necesitar que las pulverices seguido para aportarles la humedad que tanto necesitan (ojo, no pulverices las flores, que se marchitan). Si vas a mantener la casa calentita, por lo menos tratá, por el bien del mundo vegetal, de que la temperatura se mantenga estable. Y en la medida de lo posible, alejá los ejemplares de los calefactores. Sino los vas a cocinar.

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El huerto en casa

Hoy vamos a arrancar con tips para aquellos que quieran tener una huertita en su balcón o terraza, es decir, apelando al uso de macetas. Más adelante, sobre todo teniendo en cuenta la mayor complejidad y diversidad de siembras que posibilita, nos abocaremos a la huerta planificada en el  jardín.

Si vas a cultivar hortalizas en maceta tenés que saber de antemano que no vas a poder obtener una gran producción y que los tamaños de los frutos tampoco van a ser especialmente destacables. No obstante, hay un montón de plantas que se desarrollan más que bien en espacios reducidos: el romero, la albahaca, el tomate, el pepino, la salvia, el orégano, la menta (que es muy invasora, y se controla mejor cuando la confinamos a un espacio pequeñito), el cebollín, el perejil, las frutillas (sólo en zonas frías) y muchas especies más, pero sobre todo las aromáticas que nos ayudan a condimentar nuestras comidas con solo estirar una mano o hacer unos cuantos pasos. Nada de tener que ir a la verdulería (¡Qué placer! ¡Alimentos frescos y recién sacados de la planta!).

A todo esto tenés que sumarle que cuidar de tu propio huertito te puede hacer ahorrar unos cuantos pesos. Ni siquiera hace falta que inviertas una fortuna, sólo tenés que recolectar las semillitas de las verduras y frutas que comés y después plantarlas. Para eso no te olvides que es importantísimo seleccionar siempre los mejores frutos, es decir los que tengan menos irregularidades y sean más sabrosos, así aprovechás su genética saludable.

En mi caso particular, suelo almacenar las semillas en sobres de papel, con su respectiva etiqueta para no confundirme. Eso lo aprendí de una compañera en un curso de jardinería. ¡Es muy práctico! Y te ayuda a aprovechar mejor el espacio.

Semillitas ensobradas, para más prolijidad

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Amor generacional por las plantas y el jardín

Mi primer contacto con las plantas vino de la mano de mis dos abuelas. La jardinería es sin lugar a dudas un arte que se practicaba y atesoraba más en su época, quizás porque junto con la cocina y otros pequeños y grandes placeres, había más momentos para ocuparse, para valorar los detalles y para dedicar tiempo cualitativo a la casa, la familia y los amigos.

La prisa y la ansiedad son dos estados que se llevan mal con la jardinería. Los procesos de la naturaleza no pueden apurarse y si osamos usar nuestros ávidos dedos para abrir los capullos, estos encima tienen el tupé de morirse.

No, definitivamente esta época de microondas, cursos exprés, y dietas milagrosas que prometen bajar 10 kilos en cinco días no es propicia para las técnicas milenarias de la jardinería, más adecuadas para los que se deleitan con los vericuetos del camino que para los apresurados que no hacen más que sufrir pensando en la meta. Yo no soy menos cuando de ansiedad hablamos, y si hay algo que puedo agradecerle a mis queridas plantitas es el haberme enseñado que hay un momento para cada cosa, y que eventualmente todo llega… a veces, varios intentos mediante.

 

Mi abuela Oti

Ahora sí, mis abuelas. De mi abuela Oti, que ya hace años se fue con El tata Dios, tengo el recuerdo de una tarde de verano caminando con ella, mi mamá y varias tías y primas por el jardín del campo. Debo haber tenido ocho años, no más. Y así, de sopetón, me sorprendo escuchando que la azalea estaba especialmente florida, que a las hortensias las habían regado al mediodía y se les habían quemado todas las hojas y que las flores del jazmín de leche estaban perfumando toda la galería. Qué bárbaro pensaba yo… todos esos nombres, todos esos conocimientos sobre las plantas. Me parecía inabarcable y fascinante a la vez. “Algún día yo voy a aprender sobre plantas, y me voy a memorizar todos sus nombres”. Bueno, es el día de hoy que no sé todo sobre plantas y menos que menos sé todos sus nombres, pero sé que todos los días aprendo un poco, y que paulatinamente voy a agregando sus nombres a mi biblioteca mental.

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