Una camarera argentina en el Titanic

William Jessop y su novia Kelly (ambos provenientes de Dublin) se casaron en Buenos Aires y en un campo en el sur de la provincia de Buenos Aires se dedicaron a la cría de ovejas. Allí nacieron Violet, el 2 de octubre de 1887, y cuatro hermanos más. Los Jessop abandonaron la actividad rural y vivieron unos años en Bahía Blanca. Luego regresaron a Buenos Aires. La estadía fue corta porque Violet enfermó de tuberculosis. El médico del hospital Británico le anunció a los padres que a su hija le quedaban tres meses de vida. Les recomendó que la trasladaran al clima de Mendoza, con lo cual lograrían estirar un poco esa fatal cuenta regresiva. De inmediato, en tren desde Retiro. Ya en la zona cuyana, la gran mala noticia familiar fue otra: murió William Jessop, dejando a Katherine y sus cinco hijos en total desamparo. En mayo de 1903, la madre resolvió marcharse a su tierra natal.

Para sostener a su familia, se empleó como mucama de una compañía de navegación. Años más tarde, su hija Violet elegiió el mismo destino: trabajó en la White Star Line que construyó los tres barcos más grandes de su tiempo: el Olympic, el Titanic y el Britannic.

Violet se hallaba a bordo del Olympic el 20 de septiembre de 1911, cuando chocó con el vapor Hawke. A pesar del enorme orificio que se hizo en el casco del Olympic, no hubo víctimas fatales. Su regreso a la actividad transatlántica fue a bordo del Titanic. La terrible noche del 15 de abril de 1912 fue embarcada en el primer bote, como conejillo de Indias, para demostrar a las mujeres de Primera Clase que no había peligro de abordarlo. Una vez más, salvó su vida.

A la argentina sobreviviente del accidente del Olympic y del desastre del Titanic, sólo le faltaba viajar en el Britannic. Pero eso era improbable porque a este barco se le hicieron tantas modificaciones luego de la tragedia del Titanic, que nunca terminaba de estar listo. Además, el estallido de la Primera Guerra Mundial terminó con los exquisitos viajes transatlánticos. Fue entonces que Violet se alistó como enfermera de la Cruz Roja. Por su experiencia en alta mar, la destinaron a un barco que se había acondicionado como hospital: nada más y nada menos que el Britannic.

En 1916, navegaba el mar Egeo y el casco impactó una mina. El Britannic se hundió mucho más rápido que su desgraciado hermano Titanic, pero pudo rescatarse a casi toda la tripulación. Salvo a 30 personas que se hallaban en dos botes salvavidas y que fueron succionados por las hélices del navío. En uno de esos botes estaba Violet Jessop. Tuvo una fractura de cráneo, pero sobrevivió.

La argentina murió en 1971, 55 años después de haberse salvado en el Britannic, 59 años después del naufragio en el Titanic, 60 años después del accidente en el Olympic y 70 años después de que en Buenos Aires le diagnosticaran tres meses de vida.