El avión de don Ramón

En la esquina oeste de San Martín y Rivadavia, en la ciudad de Las Flores, vivía hace cien años don Ramón. Querido y respetado por los vecinos, mantenía la puerta de su casa abierta para todo aquel que necesitara ayuda. Don Ramón Eustaquio Alcorta era el principal médico de Las Flores y en 1918 fue nombrado director del hospital municipal.

Los Alcorta son una de las familias más tradicionales de nuestro territorio. Afincados en Santiago del Estero, la primera ciudad argentina, han sido protagonistas de varias páginas de la historia local. Ramón había nacido en Santiago del Estero en 1866. Pero los estudios, primero, y su vocación de servicio, luego, lo llevaron lejos de la ciudad donde el peso del apellido facilitaba todo.

A comienzos de la década de 1920, la salud de los enfermos era su principal preocupación. Pero también había un asunto colateral que le quitaba el sueño: la impotencia que le producía no poder auxiliar a aquellos que vivían en las afueras. Los caminos vecinales que iban a las chacras y estancias se ponían intransitables con las lluvias. Y peor aún cuando desbordaba el arroyo Las Flores. O cualquiera de las lagunas cercanas.

En 1922, la comisión directiva del flamante aeroclub había instalado su primer hangar en terrenos que le cedió la municipalidad. Viendo estos “pájaros de aceros” que sobrevolaban todo tipo de terrenos, Alcorta encontró la solución a su inquietud. Le encargó al piloto Juan Carlos Goggi, ex suboficial egresado de la Escuela de Aviación Militar, que comprara un avión. Con este aparato -un Curtiss J.N. 90- Goggi inició la enseñanza del vuelo mecánico en la ciudad. Los hijos del doctor Alcorta, Víctor Ramón y Tomás Jorge, se encontraron entre los primeros alumnos que aprobaron los exámenes para recibirse de pilotos.

Probablemente sin quererlo, don Ramón (a quien vemos a punto de abordar la máquina en una de las tantas fotografías que atesora el Archivo Histórico de Las Flores) se convirtió en el propietario del primer avión sanitario de la Argentina. Encontró tan útil este medio de transporte para las urgencias, que resolvió comprar otro Curtiss, también con motor de 90 caballos de fuerza, pero con asientos para dos pasajeros. A partir de entonces, no sólo estaba en condiciones de acudir en ayuda de los necesitados, sino que tenía la posibilidad de trasladar a quienes requirieran una atención médica más específica.

Acompañado por Goggi o por alguno de sus hijos, este pionero de la aviación con fines médicos voló unos cuatro años. Murió en 1926 y todo Las Flores lloró su partida. Nunca fue un entusiasta de los vuelos. Pero encontró en los aviones el medio de ayudar a aquellos enfermos que no podían llegar al hospital o hasta la puerta de su casa.

Sin comentarios