Cine para todos (1950)

 

El lunes 1 de marzo de 1948, el general Perón, presidente de la Nación, fue operado de apendicitis. Por eso motivo, fue el principal ausente en el multitudinario acto de transferencia de los ferrocarriles al Estado que tuvo lugar en Retiro, frente a la estación terminal de la la línea que pasó a denominarse Ferrocarril Nacional General Belgrano.

En los meses siguientes, se sumaron a la red del Belgrano otras líneas expropiadas, lo que la convirtió en la más importante por su extensión, ya que alcanzaba, salvo la Mesopotamia, a todas las provincias al norte de Buenos Aires e incluso llegaba a Bolivia. En diciembre de 1949 incorporó, de manera experimental, un vagón-cine en una de sus formaciones. Luego de ajustes, en septiembre de 1950 se inauguró el sistema en todos los trenes del Belgrano de larga distancia, en forma permanente.

Otra de las novedades fue la concreción del tren cinematográfico que llevó estrenos a los pueblos del país que no contaban con sala de proyección. Todas las versiones incluían el noticiero “Sucesos Argentinos”, portavoz de la propaganda del Gobierno.

Cuestiones políticas y económicas que derivaron en problemas insalvables de infraestructura dieron corta vida al cine en los trenes de larga distancia y al tren cinematográfico.