No hubo escarapelas en 1810

 

Uno de los grandes mitos de la historia argentina es el de las escarapelas. Suelen relacionarse con la Semana de Mayo, pero es apenas una cadena de confusiones. Las escarapelas eran distintivos de los ejércitos. Las usaban en los morriones del uniforme y servían para distinguir, en medio del combate, a compañeros de enemigos. Por lo tanto, creer que se repartieron a los vecinos es tan disparatado como sería que los French y Beruti de hoy repartieran distintivos del Comando de la 3ra División de Ejército entre los civiles que estuvieran en la histórica Plaza.

Es muy curioso el origen de la palabra escarapela, ya que se trata de una pelea entre mujeres. Primero debemos aclarar que el término pelea surgió de “tomarse de los pelos”. Escarapela se denominaba al enfrentamiento entre dos personas que se arañaban y se tiraban de los pelos. Hay un término muy similar, escaramuza, que también implica los arañazos característicos de una pelea entre mujeres. A la cicatriz que les quedaba en la cara también se le llamaba escarapela. Y de allí derivó para transformarse en el nombre del distintivo que usaron los ejércitos.

French y Beruti, entonces, no repartieron escarapelas. En todo caso, distribuyeron cintas. Pero si lo hicieron, no eran celestes y blancas. Las celestes y blancas aparecieron recién -como distintivo- en marzo de 1811. Son los colores que eligió la Sociedad Patriótica (los morenistas) y recién fueron exhibidas en la Plaza de Mayo en 1811, durante la Asonada del 5 y 6 de abril. Esos dos días alcanzó su punto máximo el enfrentamiento entre saavedristas y morenistas. French, Beruti y sus seguidores, comprometidos con la Sociedad Patriótica, las usaron en aquellas jornadas.

 

 

  • candela

    Muy genial. Que ganas de volver a la escuela y contarle esto a todos los que me obligaban a usarla! Se hacian los patrioticos y siendo profesores eran super ignorantes. Daniel quiero contactarte y no se como! En facebook no puedo mandarte mensaje privado y no uso twitter. Si lees esto responde por favor, me encanta lo que escribis