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	<title>Historias inesperadas</title>
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	<description>La historia argentina por Daniel Balmaceda</description>
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	<p><a href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina"><img src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2010/12/historiasinesperadas.JPG" alt="Historias inesperadas" /> </a></p>
	<item>
		<title>La tragedia del 23 de mayo de 1869</title>
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		<pubDate>Wed, 23 May 2012 15:59:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En 1869, el gobierno porteño convocó al aeronauta francés Casimir Baraille para que se sumara a la conmemoración del aniversario de la Revolución. Con una Plaza de Mayo colmada (todavía tenía la Recova en el centro), el domingo 23 de mayo Casimir montó el globo bautizado América y se elevó con mucha velocidad. Pero el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2556" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/policiales/la-tragedia-del-23-de-mayo-de-1869/attachment/recova-copia"><img class="alignleft size-medium wp-image-2556" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/05/Recova-copia-300x219.jpg" alt="" width="217" height="158" /></a>En 1869, el gobierno porteño convocó al aeronauta francés Casimir Baraille para que se sumara a la conmemoración del aniversario de la Revolución. Con una Plaza de Mayo colmada (todavía tenía la Recova en el centro), el domingo 23 de mayo Casimir montó el globo bautizado América y se elevó con mucha velocidad. Pero el viento, caprichoso una vez más, no dio tiempo a nada y lanzó al América hacia el río. Cayó a la altura de la avenida San Juan, a unas diez cuadras de la  Plaza de Mayo.</p>
<p>De inmediato, tres navíos corrieron a socorrer al francés que luchaba con el globo de hidrógeno: el vapor Cavour con unos veinte pasajeros, un bote que enviaron desde una goleta y una falúa de la Armada, con nueve hombres al mando del capitán Castillo.</p>
<p>Baraille y su canasto ya se encontraban en el vapor. Los tripulantes y el francés trabajaban para desinflar el globo. Los ayudaban los hombres del bote haciendo presión con los remos en el aerostato.</p>
<p>La Química procedió a dar una lección fatídica a todos los presentes: un leve contacto de la chimenea del Cavour con el globo hizo tronar el cielo. El barco se incendió. Además, la lanchita voló por los aires y se desplomó en el río para hundirse. Cuatro muertos más veintidós pasajeros, un aeronauta y diez marineros con quemaduras fue el saldo de la conmemoración aerostática en mayo de 1869.</p>
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		<title>No hubo escarapelas en 1810</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 14:55:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<category><![CDATA[French y Beruti]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución de Mayo]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los grandes mitos de la historia argentina es el de las escarapelas. Suelen relacionarse con la Semana de Mayo, pero es apenas una cadena de confusiones. Las escarapelas eran distintivos de los ejércitos. Las usaban en los morriones del uniforme y servían para distinguir, en medio del combate, a compañeros de enemigos. Por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2546" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/palabras/no-hubo-escarapelas-en-1810/attachment/escarapela"><img class="alignleft size-medium wp-image-2546" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/05/escarapela-300x89.jpg" alt="" width="300" height="89" /></a>Uno de los grandes mitos de la historia argentina es el de las escarapelas. Suelen relacionarse con la Semana de Mayo, pero es apenas <strong>una cadena de confusiones</strong>. Las escarapelas eran distintivos de los ejércitos. Las usaban en los morriones del uniforme y servían para distinguir, en medio del combate, a compañeros de enemigos. Por lo tanto, creer que se repartieron a los vecinos es tan disparatado como sería que los French y Beruti de hoy <strong>repartieran distintivos del Comando de la 3ra División de Ejército entre los civiles que estuvieran en la histórica Plaza</strong>.</p>
<p>Es muy curioso el origen de la palabra escarapela, ya que <strong>se trata de una pelea entre mujeres.</strong> Primero debemos aclarar que el término pelea surgió de &#8220;tomarse de los pelos&#8221;. Escarapela se denominaba al enfrentamiento entre dos personas que se arañaban y se tiraban de los pelos. Hay un término muy similar, escaramuza, que también implica los arañazos característicos de una pelea entre mujeres. <strong>A la cicatriz que les quedaba en la cara también se le llamaba escarapela.</strong> Y de allí derivó para transformarse en el nombre del distintivo que usaron los ejércitos.</p>
<p>French y Beruti, entonces, no repartieron escarapelas. En todo caso, distribuyeron cintas. Pero si lo hicieron, <strong>no eran celestes y blancas</strong>. Las celestes y blancas aparecieron recién -como distintivo- en marzo de 1811. Son los colores que eligió la Sociedad Patriótica (los morenistas) y <strong>recién fueron exhibidas en la Plaza de Mayo en 1811</strong>, durante la Asonada del 5 y 6 de abril. Esos dos días alcanzó su punto máximo el enfrentamiento entre saavedristas y morenistas. French, Beruti y sus seguidores, comprometidos con la Sociedad Patriótica, las usaron en aquellas jornadas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La primera conferencia de prensa</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 19:34:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Personalidades]]></category>
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		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>
		<category><![CDATA[Conferencia de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Jean Jaures]]></category>

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		<description><![CDATA[A mediados de septiembre de 1911 arribó al puerto de Buenos Aires el prestigioso político socialista francés Jean Jaures. El viaje formaba parte de una gira por Sudamérica y esta era su tercera escala, luego de dictar conferencias en Río de Janeiro y Montevideo. El acoso de los periodistas brasileños no agradó a Jean Jaures. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2537" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/costumbres/la-primera-conferencia-de-prensa/attachment/jeanjaures"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-2537" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/05/jeanjaures-136x150.jpg" alt="" width="136" height="150" /></a>A mediados de septiembre de 1911 arribó al puerto de Buenos Aires el prestigioso <strong>político socialista francés Jean Jaures</strong>. El viaje formaba parte de una gira por Sudamérica y <strong>esta era su tercera escala</strong>, luego de dictar conferencias en Río de Janeiro y Montevideo.</p>
<p><strong>El acoso de los periodistas brasileños no agradó a Jean Jaures.</strong> Le molestó que un par fuera a buscarlo en un vaporcito antes de desembarcar y le preguntara, cuando aún no había pisado tierra, ¡qué pensaba de Río de Janeiro! El francés fastidiado respondió: <strong>&#8220;Opino que desde a bordo no la veo&#8221;</strong>.</p>
<p>En Uruguay concedió varias entrevistas que lo agotaron. Por eso, al arribar a Buenos Aires (una porteña lo recibió con un ramo de flores), <strong>respondió a cada periodista que le solicitaba un reportaje, que acudiera al Grand Hotel Argentino a las cuatro de la tarde</strong>. Atendió a todos en su espacioso cuarto. Como nunca había ocurrido una reunión de estas características, <strong>algunos medios lo llamaron &#8220;reportaje colectivo&#8221;</strong>, pero fue lo que hoy conocemos como conferencia de prensa. En aquella reunión, Jaures se centró en su postura pacifista de cara a conflicto bélico que enfrentaba a franceses y alemanes.</p>
<p>Jean Jaures, el organizador de la primera conferencia de prensa en nuestra tierra, <strong>fue asesinado pocos días antes de que se iniciara la Primera Guerra Mundial</strong>. Una calle en Buenos Aires lo recuerda desde 1919.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las conquistadoras</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 11:54:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El tercer Adelantado del Río de la Plata (luego de Pedro de Mendoza y Álvar Núñez Cabeza de Vaca) fue Diego de Sanabria. Murió pocos días antes de embarcarse. Tomó la posta su hijo Juan, pero por sus idas y vueltas, la madrastra –doña Mencía Calderón, viuda de don Diego de Sanabria– optó por adelantarse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2518" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/personalidades/las-conquistadoras/attachment/mapa-antique_america"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-2518" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/05/Mapa-antique_America-150x112.jpg" alt="" width="296" height="222" /></a>El tercer Adelantado del Río de la Plata <strong>(luego de Pedro de Mendoza y Álvar Núñez Cabeza de Vaca)</strong> fue Diego de Sanabria. Murió pocos días antes de embarcarse. Tomó la posta su hijo Juan, pero por sus idas y vueltas, <strong>la madrastra –doña Mencía Calderón, viuda de don Diego de Sanabria– optó por adelantarse al Adelantado</strong> y partió el 10 de abril de 1550 con tres navíos y otras cincuenta mujeres. Entre ellas, las señoritas Mencía y María –sus hijastras– más Isabel de Contreras con sus dos hijas, <strong>Elvira e Isabel, “en estado de merecer”, según ha escrito el historiador Ernesto Fitte</strong>.</p>
<p>Si todo hubiera andado bien, las señoras habrían arribado en pocos meses a Asunción. Sin embargo, todo anduvo mal. <strong>En Las Palmas (Islas Canarias) se sublevó parte de la tripulación.</strong> En Guinea (África) perdieron de vista a una de las embarcaciones de la flota. En alta mar fueron abordadas por un pirata francés que “por azar –seguimos leyendo a Fitte– no trajo mengua a la honra de las dichas señoras”. <strong>Encallaron en un archipiélago y, como pudieron, alcanzaron la costa brasileña.</strong> Allí se quedaron un tiempo para restablecerse y acondicionar los navíos.</p>
<p>Mencía Calderón arengó a las damas para que caminaran. Bajaron por tierra desde Brasil hasta el Paraguay. Esquivaron indios antropófagos, conocieron las cataratas, atravesaron selvas que por ellas dejaron de ser impenetrables y <strong>entraron en Asunción en marzo de 1556, luego de seis años</strong> de un viaje que se suponía que harían en pocos meses.</p>
<p>Las chicas en estado de merecer, merecieron. Por ejemplo, María de Sanabria (hija del frustrado Adelantado) casó dos veces y <strong>fue la madre de Hernando Arias de Saavedra, Hernandarias</strong>. Las hijas de Isabel de Contreras celebraron sus matrimonios también. Elvira se unió a Ruy Díaz Melgarejo, “hasta que la muerte los separe”. Y la muerte los separó el día que Melgarejo la encontró en la cama con el clérigo Juan Fernández Carrilo y acuchilló a los dos. La hermana de Elvira, Isabel, casó con un valiente joven que será protagonista de la historia de Buenos Aires: <strong>Juan de Garay</strong>.</p>
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		<title>El sufrido origen de la palabra trabajo</title>
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		<pubDate>Tue, 01 May 2012 17:43:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[Día del Trabajador]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>

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		<description><![CDATA[En la Antigua Roma, el término que definía al trabajo era laborare, que significaba labrar, arar la tierra. Puede uno caer en la trampa de creer que la palabra trabajo (en el sentido de tarea) ya existía en tiempo de los griegos debido a los mitológicos &#8220;Doce trabajos de Hércules&#8221;. Sin embargo, esa expresión se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la Antigua Roma, el término que definía al trabajo era <strong>laborare, que significaba labrar</strong>, arar la tierra. Puede uno caer en la trampa de creer que la palabra trabajo (en el sentido de tarea) ya existía en tiempo de los griegos debido a los mitológicos &#8220;Doce trabajos de Hércules&#8221;. Sin embargo, esa expresión se refiere a padecimientos y veremos cómo ha surgido:</p>
<p>Continuamos en la Antigua Roma, donde los esclavos que no obedecían las órdenes eran castigados mediante el sistema que se llamaba <strong><em>tripalium</em>, es decir, de los tres palos</strong>. Este tormento consistía en asegurar al rebelde a tres palos, como en un cepo, y azotarlo. De allí surgió la palabra <strong><em>tripaliare</em></strong> que significaba <strong>&#8220;sufrir el tormento de los tres palos&#8221;</strong>.</p>
<p>Como vemos, para los romanos tripaliare era sinónimo de sufrimiento. La castellanización se dio en la Edad Media, cuando <strong>se empleó trevallar en el mismo sentido</strong>: del latín tripaliare (padecer el tormento de los tres palos) se pasó al castellano <strong>trevallar (tres vallas o tres estacas)</strong>. Si hablaban de <strong>trevallo de parto</strong>, se referían al dolor, al sufrimiento que provocaba.</p>
<p>De trevallar se pasó a treballar y luego a trabajar. Este verbo sinónimo de padecimiento <strong>se aplicó </strong><strong>más tarde </strong><strong>en forma figurativa a las tareas que demandaban esfuerzo</strong> para luego generalizar a todas las actividades rentadas. Por lo tanto, en los comienzos de la Edad Media, <strong>el Día del Trabajador hubiera sido el &#8220;Día del que sufre</strong>&#8220;.</p>
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		<title>El creador del Día de Animal murió el Día del Animal</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Apr 2012 14:55:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Día del Animal]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Albarracín]]></category>

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		<description><![CDATA[Ignacio Lucas Albarracín, sobrino de Sarmiento, creó la Sociedad Protectora de Animales en 1869. Inició campañas para terminar con las corridas de toros y la práctica del tiro a la paloma en el país. Logró, en 1885, que las frecuentes riñas de gallos dejaran de ser legales. Hasta convenció a Bartolomé Mitre de que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2465" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/costumbres/el-creador-del-dia-de-animal-murio-el-dia-del-animal/attachment/ignacio-albarracin"><img class="alignleft size-full wp-image-2465" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/Ignacio-Albarracín.jpg" alt="" width="143" height="178" /></a>Ignacio Lucas Albarracín, sobrino de Sarmiento, creó la Sociedad Protectora de Animales en 1869. Inició campañas para terminar con las corridas de toros y la práctica del tiro a la paloma en el país. Logró, en 1885, que las frecuentes riñas de gallos dejaran de ser legales. Hasta convenció a Bartolomé Mitre de que se deshiciera de un bravo gallo reñidor invicto y que fuera vicepresidente de la Sociedad Protectora. Además, <strong>en 1908 Albarracín ideó el Día del Animal</strong>. Su intención era festejarlo con los estudiantes en el zoológico para lograr que tomaran conciencia del daño que podía causar en las especies por la estupidez humana.</p>
<p>Necesitaban definir un día para las celebraciones. <strong>Albarracín se reunió con el director del Zoo, Clemente Onelli.</strong> Decidieron que el gran festejo debía llevarse a cabo entre el 20 y 30 de abril. La propuesta fue criticada ya que muchos opinaban que ese día de fiesta para los estudiantes convendría trasladarlo a la primavera, con temperaturas más benignas para pasear por el zoológico y animales que no se recluyeran por el frío.</p>
<p>A pesar de las quejas, Albarracín y Onelli mantuvieron su postura. <strong>Los organizadores optaron celebrar el Día del Animal el miércoles 29 de abril.</strong> Todo estaba preparado para el gran festejo, pero debió suspenderse por lluvia. La nueva fecha, el 2 de mayo, sí pudo llevarse a cabo y el zoológico recibió a 15.000 estudiantes primarios en un día sin nubes. <strong>Asistieron el presidente Figueroa Alcorta y el intendente Vicente Casares.</strong> El coro de la escuela Presidente Roca cantó un himno a la Naturaleza, se soltaron 500 palomas mensajeras y hasta una banda ejecutó el himno a Sarmiento.</p>
<blockquote>
<h2 style="text-align: center"><em>Suele creerse que la fecha del Día del Animal está relacionada con la muerte de Albarracín</em></h2>
<p><em> </em><em> </em></p></blockquote>
<p>Albarracín y Onelli resolvieron que mantendrían todos los años la tradición del Día del Animal y que en lo sucesivo se respetaría el día que habían pensado en un principio, el 29 de abril. Albarracín tuvo la oportunidad de participar en varias de estas celebraciones hasta que <strong>murió en 1926, el mismísimo 29 de abril.</strong> Por eso, a veces suele creerse que la fecha del Día del Animal está relacionada con la muerte de Albarracín. Sólo fue una gran casualidad que partiera de esta vida en la fecha que se recordaba a sus protegidos. Si es que las casualidades existen.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cómo terminar un noviazgo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 15:08:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<category><![CDATA[ruptura]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace cincuenta años, un noviazgo hecho y derecho se iniciaba con el compromiso de la pareja, simbolizado mediante el intercambio de alianzas. Además, se fijaba la fecha del casamiento. Pero a veces la relación no funcionaba y la ruptura del compromiso era el único camino posible. En su &#8220;Manual de cortesía y buenos modales&#8221; publicado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-2459" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/costumbres/como-terminar-un-noviazgo/attachment/el-beso-de-hayez-con-cruz"><img class="alignleft size-medium wp-image-2459" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/el-beso-de-Hayez-con-cruz-240x300.jpg" alt="" width="182" height="225" /></a>Hace cincuenta años, un noviazgo hecho y derecho se iniciaba con el compromiso de la pareja, simbolizado mediante el intercambio de alianzas. Además, se fijaba la fecha del casamiento. Pero a veces la relación no funcionaba y la ruptura del compromiso era el único camino posible. En su <em>&#8220;Manual de cortesía y buenos modales&#8221;</em> publicado en 1962, María Adela Oyuela explicaba qué debía hacerse cuando se interrumpía un noviazgo. Aquí, sus tres consejos:</p>
<p>1) Los ex novios deben decidir de común acuerdo <strong>si se devuelven las cartas o las destruyen</strong>. &#8220;Constituye una grave falta de lealtad y delicadeza conservar una carta cuyo contenido ha dejado de corresponder a una situación real o a un sentimiento en vigor&#8221;.</p>
<p>2) &#8220;No hay nada de tan mal gusto como referirse en términos poco amables a la persona con quien muy poco tiempo atrás se pensaba fundar una nueva familia&#8221;. Además, según la autora, <strong>un caballero siempre deberá atribuirse la culpa de la ruptura</strong>.</p>
<p>3) En cuanto a los amigos o parientes: &#8220;No arriesgar críticas ni comentarios es en estas ocasiones lo más acertado y prudente, ya que <strong>no es raro que estas reyertas acaben en reconciliación</strong> y que los ex novios reanuden sus relaciones. Cuando así ocurre, el recuerdo de las palabras de censura o encono deja un sedimento de rencor y un resabio amargo&#8221;.</p>
<p>Las reglas eran similares a las que existían en los años 50, con muy pocas excepciones, según vemos en el <em>&#8220;Libro de Etiqueta de Rosalinda&#8221;</em>:</p>
<p>1) &#8220;Los novios se devuelven mutuamente <strong>cartas, retratos y regalos de valor</strong>. Los pequeños regalos de poco valor se conservan, pues sería ridículo hacer un enorme paquete de chucherías para devolverlas. Un caballero tiene especial cuidado en <strong>no conservar nada que pueda comprometer a la que fue su novia</strong>.&#8221;</p>
<p>2) &#8220;Siempre es mejor no explicar exactamente por qué razones se rompió el compromiso. Oficialmente siempre se dice que fue ella la que rompió las relaciones, aunque la verdad sea distinta. Para evitar a la joven situaciones difíciles <strong>la madre se encarga de informar directamente a sus relaciones más cercanas</strong>.&#8221;</p>
<p>En cambio, a comienzos del siglo XX ningún manual de etiqueta y buenas costumbres consideraba en sus páginas la ruptura de un compromiso.</p>
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		<title>ET del 1900 en la Argentina</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Apr 2012 13:11:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Personalidades]]></category>
		<category><![CDATA[Porteñas]]></category>
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		<description><![CDATA[Un aporte fundamental en la evolución de las bicicletas fue la cadena de transmisión. Se usó a partir de 1885, permitiendo que el esfuerzo hecho en los pedales se transmitiera a la rueda trasera. Ese día las bicicletas dejaron de tener tracción delantera y se resolvió el problema de la gran desproporción en el tamaño [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un aporte fundamental en la evolución de las bicicletas fue la <strong>cadena de transmisión</strong>. Se usó a partir de 1885, permitiendo que el esfuerzo hecho en los pedales se transmitiera a la rueda trasera. Ese día <strong>las bicicletas dejaron de tener tracción delantera</strong> y se resolvió el problema de la gran desproporción en el tamaño de sus dos ruedas, que habían llevado el asiento a alturas extravagantes. <strong>Ahora podían ser más bajas, más cercanas al suelo</strong> y, por lo tanto, la pérdida de equilibrio podía resolverse -en la mayoría de los casos- sacando los pies de los pedales y apoyándolos en suelo firme, <strong>algo que con los modelos anteriores era imposible</strong>.</p>
<p style="text-align: center"><a rel="attachment wp-att-2447" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/costumbres/et-del-1900-en-la-argentina/attachment/bicicleta-con-toldo-cyc-1900-copia"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2447" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/Bicicleta-con-toldo-CyC-1900-copia-253x300.jpg" alt="" width="253" height="300" /></a></p>
<p>Este cambio hizo popular a la bicicleta y un tintorero de Buenos Aires quiso aportar algo más. A fines del siglo XIX, el oficio de tintorero estaba en manos de inmigrantes españoles con alguna experiencia en el uso de tinturas (para colorear la ropa) y compuestos con bencina (para quitar manchas). Entre ellos figuró <strong>José María López</strong> (lo vemos en la foto), quien en el año 1900 ocupó su tiempo libre en crear un accesorio: <strong>la sombrilla para bicicletas</strong>.</p>
<p>La llamó bicicleta toldada y consideró que con su invento lograría resolver los problemas de los ciclistas, <strong>tanto en días de sol intenso como de lluvia</strong>. Según contó, fueron varias las pruebas de ensayo y error hasta perfeccionarla. Pero en un principio consideró que no debía industrializarse, sino que debía usarla como prototipo para ajustar detalles. Menos mal. Porque <strong>una ráfaga de viento lo alzó por el aire</strong>. Fue un vuelo corto, el suyo y el del invento. Con todo respeto, don Steven Spielberg, el primer ET salió de la Argentina.</p>
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		<title>Una camarera argentina en el Titanic</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 03:13:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personalidades]]></category>
		<category><![CDATA[Rarezas]]></category>
		<category><![CDATA[Siglo XX]]></category>
		<category><![CDATA[1912]]></category>
		<category><![CDATA[Titanic]]></category>
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		<description><![CDATA[William Jessop y su novia Kelly (ambos provenientes de Dublin) se casaron en Buenos Aires y en un campo en el sur de la provincia de Buenos Aires se dedicaron a la cría de ovejas. Allí nacieron Violet, el 2 de octubre de 1887, y cuatro hermanos más. Los Jessop abandonaron la actividad rural y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>W<strong><a rel="attachment wp-att-2425" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/personalidades/una-camarera-argentina-en-el-titanic/attachment/afiche-titanic"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-2425" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/afiche-titanic-96x150.jpg" alt="" width="143" height="225" /></a></strong>illiam Jessop y su novia Kelly (ambos provenientes de Dublin) se casaron en Buenos Aires y en un campo en el sur de la provincia de Buenos Aires se dedicaron a la cría de ovejas. Allí nacieron Violet, el 2 de octubre de 1887, y cuatro hermanos más. Los Jessop abandonaron la actividad rural y vivieron unos años en Bahía Blanca. Luego regresaron a Buenos Aires. La estadía fue corta porque Violet enfermó de tuberculosis. <strong>El médico del hospital Británico le anunció a los padres que a su hija le quedaban tres meses de vida.</strong> Les recomendó que la trasladaran al clima de Mendoza, con lo cual lograrían estirar un poco esa fatal cuenta regresiva. De inmediato, en tren desde Retiro. Ya en la zona cuyana, la gran mala noticia familiar fue otra: murió William Jessop, dejando a Katherine y sus cinco hijos en total desamparo. <strong>En mayo de 1903, la madre resolvió marcharse a su tierra natal.</strong></p>
<p>Para sostener a su familia, se empleó como mucama de una compañía de navegación. Años más tarde, su hija Violet elegiió el mismo destino: trabajó en la White Star Line que construyó los tres barcos más grandes de su tiempo: el <strong>Olympic</strong>, el <strong>Titanic</strong> y el <strong>Britannic</strong>.</p>
<p>Violet se hallaba a bordo del Olympic el 20 de septiembre de 1911, cuando chocó con el vapor Hawke. A pesar del enorme orificio que se hizo en el casco del Olympic, no hubo víctimas fatales. Su regreso a la actividad transatlántica <strong>fue a bordo del Titanic</strong>. La terrible noche del 15 de abril de 1912 fue embarcada en el primer bote, como conejillo de Indias, para demostrar a las mujeres de Primera Clase que no había peligro de abordarlo. <strong>Una vez más, salvó su vida.</strong></p>
<p style="text-align: center"><a rel="attachment wp-att-2416" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/personalidades/una-camarera-argentina-en-el-titanic/attachment/bote-titanic"><img class="aligncenter size-full wp-image-2416" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/Bote-Titanic.gif" alt="" width="401" height="214" /></a></p>
<p>A la argentina sobreviviente del accidente del Olympic y del desastre del Titanic, sólo le faltaba viajar en el Britannic. Pero eso era improbable porque a este barco se le hicieron tantas modificaciones luego de la tragedia del Titanic, que nunca terminaba de estar listo. Además, <strong>el estallido de la Primera Guerra Mundial terminó con los exquisitos viajes transatlánticos</strong>. Fue entonces que Violet se alistó como enfermera de la Cruz Roja. Por su experiencia en alta mar, la destinaron a un barco que se había acondicionado como hospital: <strong>nada más y nada menos que el Britannic</strong>.</p>
<p>En 1916, navegaba el mar Egeo y el casco impactó una mina. <strong>El Britannic se hundió mucho más rápido</strong> que su desgraciado hermano Titanic, pero pudo rescatarse a casi toda la tripulación. Salvo a 30 personas que se hallaban en dos botes salvavidas y que fueron succionados por las hélices del navío. <strong>En uno de esos botes estaba Violet Jessop</strong>. Tuvo una fractura de cráneo, pero sobrevivió.</p>
<p>La argentina murió en 1971, 55 años después de haberse salvado en el Britannic, 59 años después del naufragio en el Titanic, 60 años después del accidente en el Olympic y 70 años después de que en Buenos Aires le diagnosticaran tres meses de vida.</p>
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		<title>Un cordobés en el Titanic</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 01:37:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Balmaceda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familias]]></category>
		<category><![CDATA[Personalidades]]></category>
		<category><![CDATA[Edgard Andrew]]></category>
		<category><![CDATA[Río Cuarto]]></category>
		<category><![CDATA[Titanic]]></category>

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		<description><![CDATA[Mientras se hallaba estudiando en Londres, Edgard Andrew, cordobés riocuartense, 17 años, recibió una carta de su hermano mayor, Alfred (ingeniero de la Armada Argentina), quien se encontraba en Nueva Jersey, supervisando la construcción de buques destinados a nuestro país. Alfred lo invitó a su casamiento con Harriet Fisher, una viuda millonaria. El único incoveniente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong>Mientras se hallaba estudiando en Londres, <strong>Edgard Andrew, cordobés riocuartense, 17 años</strong>, recibió una carta de su hermano mayor, Alfred (ingeniero de la Armada Argentina), quien se encontraba en Nueva Jersey, supervisando la construcción de buques destinados a nuestro país. Alfred lo invitó a su casamiento con Harriet Fisher, una viuda millonaria.</p>
<p>El único incoveniente era que la novia de Edgard -la porteña Josefina Cowan- viajaba en esos días a Londres. Por ese motivo, el cordobés resolvió partir en el vapor Oceanic el día 17, lo que le permitiría ver antes a su Josey, quien estaría arribando el 14 o 15. Al menos, esa era la idea hasta que <strong>una huelga de carboneros lo obligó a cambiar sus planes</strong>. Debido a la falta de provisión de carbón, la compañía White Star tuvo que cancelar la partida de tres de sus barcos: el Majestic, el New York y el Oceanic. Prefería emplear todo el carbón del que disponía para el viaje inaugural de la flamante estrella de la compañía, <strong>el majestuoso trasatlántico Titanic, de 269 metros de eslora</strong>.</p>
<p style="text-align: center"><a rel="attachment wp-att-2404" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/familias/un-cordobes-en-el-titanic/attachment/titanic-3"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2404" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/titanic2-294x300.jpg" alt="" width="294" height="300" /></a></p>
<p>Edgard Andrew no tuvo más remedio que aceptar su mala suerte y canjear su pasaje del Oceanic por uno en el Titanic, que partiría una semana antes y que no le permitiría ver a su novia Josey (a quien se ve a la izquierda de Edgard en la foto). Optó por un camarote compartido de la Segunda Clase, cuyo valor correspondía a unos 650 dólares actuales.</p>
<p style="text-align: center"><a rel="attachment wp-att-2401" href="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/familias/un-cordobes-en-el-titanic/attachment/andrew0001"><img class="aligncenter size-medium wp-image-2401" src="http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/files/2012/04/andrew0001-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /></a></p>
<p>Dos días antes de partir rumbo al naufragio más conocido de la historia universal, dejó una carta –escrita en inglés– para su novia:</p>
<blockquote><p><em>Debes saber, Josey, que debía partir el día 17 de este mes a bordo del Oceanic, pero debido a la huelga de carboneros el vapor no hará el viaje, así que debo salir una semana antes a bordo del Titanic. Realmente parece increíble que deba irme unos días antes de tu arribo, pero no hay solución para eso: debo partir. Estaré embarcado en el mayor vapor del mundo, pero no me siento para nada orgulloso: <strong>ahora mismo desearía que el Titanic estuviera en el fondo del océano</strong>.</em></p></blockquote>
<p>A las 12:05 del viernes 10 de abril de 1912, en el puerto de Southampton, se embarcaba en el Titanic el cordobés Andrew, <strong>uno de los argentinos que participó del fatídico viaje</strong>. Ese mediodía, luego de acomodar su valija en el camarote, compartió la mesa del elegante comedor de Segunda Clase con los integrantes del grupo de compañeros de travesía que le tocó en suerte: la maestra Winnie Troutt (27 años), el empresario Jacob Milling (48), Bertha Illet, el matrimonio de Charles y Alice Louch y el único Andrew, además de él, que había en todo el barco. Nos referimos a Frank Andrew, minero, con quien no tenía ningún parentesco.</p>
<p>En su primera tarde a bordo, mientras el gigantesco vapor cruzaba el Canal de la Mancha, <strong>Edgard escribió dos postales, una para su hermano Wilfred</strong> y otra para su amigo Pancho Despósito, quien se hallaba estudiando reproducción lechera en Turín. El 11 al mediodía tocaron el último puerto, Queenstown, en Irlanda. Edgard, como tantos otros, aprovechó para despachar correspondencia. Abordaron los nuevos pasajeros, bajaron siete y el gigante se lanzó al Mar del Norte.</p>
<p>A las 23:40 del martes 14 de abril de 1912, el coloso del mar se topó con un iceberg que surgió de entre la espesa niebla. <strong>Fue divisado a 450 metros de distancia y la reacción de la tripulación fue rápida</strong>, pero ya era demasiado tarde. El impacto por el choque se sintió mucho más en la Tercera Clase (ubicada en los niveles inferiores) y en la Segunda (situada en los niveles intermedios), donde viajaba Edgard Andrew. En la Primera, apenas lo notaron.</p>
<p>Andrew salió de su camarote y se encontró con Milling. Los hombres especulaban acerca del sacudón que sintieron cuando se sumó Winnie Troutt, quien venía de la cubierta. La maestra se mostraba preocupada. Les contó que había oído que el Titanic había embestido a un iceberg. <strong>“Vamos a hundirnos”, les dijo</strong>. Edgard sonrió y le aseguró que no había motivo para preocuparse. El empresario Milling también intentó tranquilizarla. Le explicó que era fácil comunicarse con otros barcos que navegaban por la zona, que él mismo había enviado un mensaje telegráfico esa tarde y que, en caso de estar en peligro, eso haría el capitán.</p>
<p>Regresaron a sus camarotes. Pero más tarde, fueron advertidos por tripulantes que recorrían los pasillos golpeando las puertas, que debían salir a cubierta con sus chalecos salvavidas puestos. En medio del caos el cordobés Edgard Andrew se topó con una angustiada Winnie Troutt en la cubierta. La gran preocupación de ella no era conseguir un lugar en un bote; lo que lamentaba era no tener su correspondiente chaleco salvavidas. <strong>Edgard se quitó el suyo de inmediato y se lo entregó.</strong></p>
<p>Esa noche, el océano se quedó con los sueños de 1522 víctimas. Incluso, los de Edgard Andrew.</p>
<p>- Wilfred Andrew recién se enteró de que su hermano menor viajaba en el Titanic cuando recibió la carta en la estancia de Córdoba varias semanas después de la tragedia.<br />
- Josey Cowan arribó a Londres el 21 de abril. Esperaba encontrarse con Edgard, pero sólo estaba la carta, aquella en la que él maldecía la existencia del Titanic porque no le permitiría verla.<br />
- Winnie Troutt murió cinco meses después de cumplir los 100 años de edad, en 1985.<br />
- La valija del cordobés que se embarcó en el Titanic fue recuperada en agosto de 2000.</p>
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