Cayastá: historia y misterio

 

La ciudad santafesina de Cayastá alcanzó notoriedad por cuestiones policiales. Sin embargo, ya tenía una rica historia detrás. Aquí, los principales puntos referidos a su pasado:

1) El nombre se lo dieron los nativos. Si bien fue tierra de mocoretás y calchines, la denominación es quechua. Cayastak significa: “Ahí está el fin”. Así le decían porque ese era el límite infranqueable (el río Carcarañá, en realidad) de sus incursiones.

2) En las barrancas de Cayastá, el 15 de noviembre de 1573, el capitán Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe. Por ese motivo, también se la conoce como “Santa Fe, la vieja”. El propio Garay determinó que el patrono de la ciudad fuera San Jerónimo. Fue la primera ciudad argentina en cuya fundación participaron criollos. En este caso el grupo de jóvenes (todos alrededor de los veinte años), que acompañaron al vasco.

3) En 1580, allí se detuvo la expedición que partió de Asunción para fundar Buenos Aires. Se sumaron hombres a la aventura. Pero, una vez resuelta la fundación de Buenos Aires, algunos pobladores resolvieron regresar a Cayastá (Santa Fe) porque consideraron que era mejor lugar que la costa porteña. Otros fundadores provenientes de Asunción también resolvieron abandonar Buenos Aires e instalarse en Cayastá.

4) La principal estancia de Cayastá perteneció a Garay. En 1634, a los 74 años, allí murió  Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) –casado con la hija de Garay, Jerónima Contreras–, quien fuera tres veces gobernador de Buenos Aires, tres veces gobernador de Asunción, una vez gobernador de Corrientes y otra, de Santa Fe.

5) Durante años, la población se sintió hostilizada por los calchaquíes, aliados con los mocovíes. Además, padecía inundaciones. En 1652 se resolvió mudar la ciudad de Santa Fe (a su actual emplazamiento, distante a unos 80 kilómetros hacia el sur). En 1660 se completó el traslado de los vecinos y la zona de Cayastá fue abandonada.

6) La región mantuvo el nombre indígena. El próximo hito en su historia fue el combate que protagonizaron federales y unitarios el 26 de marzo de 1840. Venció el federal Juan Pablo López. En el enfrentamiento murió el comandante unitario Mariano Vera, quien había sido gobernador de Santa Fe en 1818. También murió, ahogado, Francisco Reynafé. Era hermano de los que habían sido ejecutados tres años antes por el asesinato de Quiroga.

7) Nicasio Oroño, gobernador de la provincia desde 1864 (durante la presidencia de Mitre) le otorgó tierras al inmigrante francés Juan Bautista León, conde de Tessieres, para que instalara una colonia (lo hizo a dos kilómetros del emplazamiento original). El patriarca llegó, ya viudo, con su hijo Edmundo y 44 familias pobladoras. Ejerció la medicina y fue muy apreciado por todos. Murió a los diez años.

8) Su heredero, Edmundo Tessieres, tuvo la misma aceptación del pueblo de Cayastá. Un vecino de su confianza le encomendó el cuidado de sus hijos porque debía viajar. Edmundo no lo dudó. De un día para el otro se convirtió en padre adoptivo y tutor de nueve chicos: Martina (21 años), Luis (20), María (17), Adela (15), Antonio (13), Luisa (12), Anita (10), Antonieta (7) y Filomena (5). Los trató como si fueran hijos propios.

9) La noche de 7 de agosto de 1882, cuatro paisanos (dos eran hermanos) entraron para robarles. Mataron al conde y luego atacaron a los chicos. Algunos se salvaron: Luis no se encontraba en la casa. Adela se desmayó y la dieron por muerta (increíblemente, al huir fue confundida con un ladrón y la mató un vecino que además era su padrino). Martina, la mayor, tenía una grave herida, pero sobrevivió. Antonio pudo escapar por una ventana y corrió en busca de ayuda. Dos de los cuatro asesinos del mayor crimen de la historia de Cayastá –Gaspar Lemos y Rafael Sequeira– fueron atrapados y recibieron cadena perpetua.

10) Pocos días antes de que se cometieran los crímenes, María y Adela conversaban mientras se acercaba a la distancia Edmundo Tessieres. María, espantada, juró que ella estaba viendo que el conde no tenía la cabeza y que su cuerpo se movía solo. Adela no vio lo mismo que María. Pero si vio a María caminar sin su cabeza. Las chicas corrieron a contarle al conde sus extrañas visiones. Edmundo les dijo que eran tonterías.

Antonio, el chico de 13 años que escapó por la ventana con una reja, experimentó una sensación desagradable cuando al día siguiente quiso atravesar la misma ventana para explicar a las autoridades cómo había huido. Se dedujo que era el único lugar por donde podría haber salido y que no mentía. Pero el espacio era demasiado pequeño. Cómo fue que su cuerpo pasó por allí, aún es un misterio.