Historias inesperadas

Los primeros patovicas

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Compartimos el resumen de un capítulo de “Historias de las palabras” que acabamos de publicar a través de Editorial Sudamericana.

En la década de 1930, el uruguayo Víctor Casterán construyó en Ingeniero Maschwitz (al norte del Gran Buenos Aires) un establecimiento modelo para la cría de patos que recibían un cuidado especial y eran alimentados con leche y cereales. Casterán (a quien vemos en la foto) denominó al producto con las tres primeras letras de su nombre más las tres de su apellido: así nació el Pato Viccas.

Al borde de la ruta 9 instaló una casa de comidas en donde podía comerse Viccas a la valenciana, estofado Viccas bourguignone, ballotina de Viccas con jerez, cazuela de Viccas primavera o Viccas a la bigarrade con naranjas, entre otros manjares. Incluso se imprimió un libro de recetas. Los Patos Viccas fueron populares.

A fines de 1944 murió Víctor Casterán en su departamento de la avenida del Libertador y Ayacucho, en Recoleta. Descansa en el cementerio del barrio. Sin descendencia directa, dejó pensiones para sus sobrinos y empleados de confianza. Además, legó alrededor de dos millones de dólares al Patronato de la Infancia.

En aquella década apareció por Playa Grande (Mar del Plata) un musculoso que disfrutaba paseándose por la costa, inflando el pecho y tratando de no pasar desapercibido. En el balneario del Golf, un grupo de chicos lo bautizó patovica. Ese fue el nacimiento de la palabra que en un comienzo se dio a los fisicoculturistas y luego se extendió a los grandotes que custodian las puertas de los boliches.

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Publicado el 13.07.11 en Costumbres, Personalidades, Siglo XX.
9 Comentarios de los lectores
  1. raúl sigampa

    y luego tuvieron difusión también los pato vicas “fisicudos” de las playas en la revista rico tipo.

  2. DANIEL JESUS GIORDANO

    Muy interesante

  3. Felicitas

    Quiero el libro, ya!!!
    Adoré!!!!

  4. Agustín Mazzitelli

    No tiene desperdicio Daniel! Gracias por compartirlo para todos los que no tienen el libro!

  5. German

    Efectivamente, estos patos de doble pechuga tenían un andar lento y pesado, por eso se les ocurrió nombrarlo así.

    Estoy tratando de recopilar toda la historia de mi pueblo de Maschwitz para la ONG local Colectivo Cultural, espero que no te moleste que use la foto de Victor Casterán. En cualquier caso, tenés mi mail.

    Saludos.

  6. Alejo

    Muy bueno!! No me esperaba ese final.

  7. Diego

    Hola Daniel! Compré tu libro, pero no lo leí todavía. De todos modos te felicito! Te escuché por radio Metro, hace algunos días y me interesó mucho la nota con Andy, así que corrí a comprarlo. Quería hacerte una pregunta: Yo vivo en Barracas, en la calle Coronel Salvadores y quisiera saber ¿en honor a quien lleva ese nombre esta calle? Espero puedas darme la respuesta!! muchas gracias!!

  8. Horacio Gonzalez

    Un Saludo Afectuoso Para Daniel Balmaceda, Me Encantan Sus Libros.Con Mis70 Años De Vida,Cada Lectura Me Enseña Algo Nuevo..

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