Decreto tucumano sobre el carnaval

 

Alejandro Heredia, gobernador de la provincia de Tucumán a partir del 12 de enero 1832, estableció pautas para controlar los excesos del carnaval. El decreto decía lo siguiente:

Sin embargo de que el juego del carnaval está en directa oposición con las luces y civilización del día, no siendo posible por otra parte arrancar de pronto las actitudes que ha adquirido el pueblo por la costumbre constante de muchos años atrás, para evitar en lo posible los excesos que regularmente se cometen en los tres días de carnaval, el Gobernador ha acordado y decreta lo siguiente:

1ro. Será permitido el juego del carnaval mientras no se ofenda la decencia moral pública.

2do. Se prohíben las correrías y galopes en grupo por las calles.

3ro. Serán permitidas las reuniones para cantar la vidalita sin causar desorden y perturbar la tranquilidad pública, teniendo por objeto que la permisión se dirige a un acto de pura diversión y entretenimiento.

4to. Todo el que conducido por un instinto de guapeza con armas, o sin ellas, trate de desarmar esta clase de reuniones, será castigado severamente por la policía.

5to. La policía cumplirá con este decreto, y en su ejecución se encarga la discreción, y consideraciones que se merecen unos ciudadanos abatidos con los sucesos horrorosos de la guerra.

Dado en la Casa de Gobierno de esta capital a 3 de marzo de 1832.

Alejandro Heredia.

Juan Bautista Paz, secretario. Por mandato de su Exclenecia, Pedro Gregorio Méndez, Escribano Público y de Gobierno.

En su corto mandato, el coronel Heredia “creó catorce escuelas rurales y cuatro locales de la capital, más programas de enseñanza; lo relativo a un código de faltas; a la ley para fomentar los matrimonios, al proyecto de Constitución; a la organización de la justicia y creación de una Cámara de Apelaciones del Norte; a las medidas proteccionistas de industrias locales”, entre otras, según contó José Luis López Colombres en una conferencia sobre el tucumano, que brindó en el teatro Cervantes de Buenos Aires, en 1948.

El gobernador Heredia murió asesinado, en medio de la guerra fraticida, el 12 de noviembre de 1833.