El Congreso de Tucumán en 3 minutos

Cada uno de los diputados que concurrieron a Tucumán para participar del Congreso cargó con el peso de una enorme responsabilidad. Esos hombres no solo eran las caras visibles de la rebelión ante las naciones del mundo, sino que también se exponían a las críticas de los propios pueblos que los habían elegido.

El panorama en 1816, tristemente desalentador, tampoco ayudaba: 1) La economía de las Provincias Unidas estaba a punto de tocar fondo. 2) Fernando VII había recuperado el trono de España y se había propuesto enviar al Río de la Plata unos 15.000 a 20.000 veteranos profesionales (los que habían vencido nada menos que a Napoleón) para recuperar el territorio americano. 3) Para colmo, el ejército del Norte, al mando de Rondeau, había sido derrotado en Sipe Sipe. Por ese motivo, el territorio quedó partido en tres:

- Una fracción en manos de los realistas (Alto Perú y Norte de Jujuy).

- El Litoral bajo la órbita de Artigas, quien estaba enfrentado a Buenos Aires.

- Y el grupo restante, conformado por las provincias que se sumarían al Congreso.

Con dos tercios de los diputados presentes, el Congreso inició sus sesiones el 24 de Marzo de 1816, en un contexto de gran escepticismo, debido al fracaso de la Asamblea del año XIII, que no había logrado declarar la Independencia y redactar una Constitución.

El grupo de los diputados era muy heterogéneo. Más allá de las diferencias generacionales (el menor, Godoy Cruz, tenía 25 años; mientras que Uriarte ya había cumplido los 63), contrastaban las posiciones políticas. Los de Buenos Aires no se llevaban bien con los del Norte que, por su parte, tenían muchas diferencias entre ellos mismos. Los de Córdoba tampoco mantenían buena relación con los porteños. En cambio los de Cuyo, que actuaban siguiendo instrucciones de San Martín, sostenían un buen diálogo con casi todos los grupos.

El desarrollo del Congreso debe mucho a cuatro personalidades de nuestra historia: Martín Miguel de Güemes -quien aún luego de la caída de Rondeau en Sipe Sipe, no dio un solo paso hacia atrás-, Juan Martín de Pueyrredon -fue diputado por la provincia de San Luis hasta que el Congreso lo designó Director Supremo-, José de San Martín, quien alistaba el Ejército para el Cruce de los Andes; y Manuel Belgrano, quien había regresado de una misión diplomática en Europa y viajó a Tucumán para hablarles a los integrantes del Congreso.

Belgrano arribó -atención a la fecha- el viernes 5 de julio de 1816. Era muy valorado por los distintos sectores que participaban de la asamblea y todos querían conocer su opinión. Se reunió en sesión secreta con los congresistas el sábado 6 de julio y ofreció un panorama claro y concreto

Entusiasmados con la exposición de Belgrano, y conscientes de que la única manera de dar un paso hacía adelante sería dejando las abismales diferencias en un segundo plano, el lunes 8 los diputados trabajaron en los preparativos de la ansiada declaración. El martes 9 de julio, la histórica sesión comenzó a las 8 de la mañana y se extendió hasta las 17. Ante el general Belgrano y el Director Supremo Pueyrredon se consolidó la identidad de nuestra Patria con la Declaración de la independencia.

A doscientos años, rendimos homenaje a los veintinueve diputados que firmaron el acta y a los hombres que gravitaron en el Congreso, guiándolo y protegiéndolo: San Martín, Belgrano, Pueyrredon y Güemes. ¡Viva la Patria!

 

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Casa Histórica de Tucumán en 10 pasos

1) ¿Por qué en 1816 no se utilizó el edificio del Cabildo tucumano que, por lógica, debía ser el escenario más apropiado para las reuniones de los representantes de las provincias? El motivo es que en esa época estaban refaccionándolo.

2) Hacía bastante tiempo que el gobierno tucumano había alquilado parte de la casa donde se celebraron las reuniones. Pagaba 25 pesos mensuales y allí funcionaba una oficina de la aduana, hasta que fue cedida a los congresales a partir del 24 de marzo de 1816.

3) Esa propiedad integraba la dote que recibió Miguel Laguna cuando se casó con Francisca Bazán. Para 1816, Francisca era una mujer mayor y viuda. Sus hijos se encargaban de la renta de sus propiedades.

4) Los cuartos que daban al frente de la casona, instalada en un terreno de 2.100 metros cuadrados, se empleaban para venta de mercadería. En aquel tiempo era habitual que se alquilaran los ambientes del frente de las propiedades para ser destinados al comercio.

5) Al salón de sesiones se llegaba atravesando un patio interno. Esto significa que las clásicas imágenes de vecinos eufóricos junto a las ventanas de la calle no se corresponden con la realidad.

6) Fue necesario acondicionar el salón donde deliberarían nuestros patriotas: se tiró una pared abajo con el fin de obtener un ambiente de 75 metros cuadrados.

7) En 1869, la casa histórica era una propiedad privada en ruinas que estaba a punto de ser demolida. El diputado tucumano Tiburcio Padilla propuso comprarla y allí se instaló una sucursal del correo.

8) Casualmente, ese mismo año arribó a Tucumán el primer fotógrafo, Ángel Paganelli, quien realizó la única toma que se ha hecho de la casa original (que es la que vemos más arriba).

9) De todas maneras, el frente no se salvó de la piqueta: se tiró abajo en 1903. Se preservó la sala histórica y se construyó un templete que la cubriera. Se veía como en la siguiente imagen:

10) En 1942 se resolvió recrear la propiedad. Con los planos y las fotos de Paganelli, la Casa de Tucumán resurgió de sus escombros, con puertas, ventanas y parte de la herrería originales.

Decreto tucumano sobre el carnaval

Alejandro Heredia, gobernador de la provincia de Tucumán a partir del 12 de enero 1832, estableció pautas para controlar los excesos del carnaval. El decreto decía lo siguiente:

Sin embargo de que el juego del carnaval está en directa oposición con las luces y civilización del día, no siendo posible por otra parte arrancar de pronto las actitudes que ha adquirido el pueblo por la costumbre constante de muchos años atrás, para evitar en lo posible los excesos que regularmente se cometen en los tres días de carnaval, el Gobernador ha acordado y decreta lo siguiente:

1ro. Será permitido el juego del carnaval mientras no se ofenda la decencia moral pública.

2do. Se prohíben las correrías y galopes en grupo por las calles.

3ro. Serán permitidas las reuniones para cantar la vidalita sin causar desorden y perturbar la tranquilidad pública, teniendo por objeto que la permisión se dirige a un acto de pura diversión y entretenimiento.

4to. Todo el que conducido por un instinto de guapeza con armas, o sin ellas, trate de desarmar esta clase de reuniones, será castigado severamente por la policía.

5to. La policía cumplirá con este decreto, y en su ejecución se encarga la discreción, y consideraciones que se merecen unos ciudadanos abatidos con los sucesos horrorosos de la guerra.

Dado en la Casa de Gobierno de esta capital a 3 de marzo de 1832.

Alejandro Heredia.

Juan Bautista Paz, secretario. Por mandato de su Exclenecia, Pedro Gregorio Méndez, Escribano Público y de Gobierno.

En su corto mandato, el coronel Heredia “creó catorce escuelas rurales y cuatro locales de la capital, más programas de enseñanza; lo relativo a un código de faltas; a la ley para fomentar los matrimonios, al proyecto de Constitución; a la organización de la justicia y creación de una Cámara de Apelaciones del Norte; a las medidas proteccionistas de industrias locales”, entre otras, según contó José Luis López Colombres en una conferencia sobre el tucumano, que brindó en el teatro Cervantes de Buenos Aires, en 1948.

El gobernador Heredia murió asesinado, en medio de la guerra fraticida, el 12 de noviembre de 1833.

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