Reyes Magos en la Publicidad

Aquí, un sencillo paseo por la historia de Melchor, Gaspar y Baltasar en la historia de los avisos en ola Argentina.

1) Una revelación inesperada de la carga de los Magos, Ginebra Kamp, 1913.

2) Locomotoras de lata fuerte, muñecas con cabeza de porcelana, caballos de papel maché… lejos de los juegos electrónicos, 1917.

3) No alcanzaba con el largo listado, ni con los dibujos: había que ir a Florida y Cangallo, 1918.

4) Bicicletas “triple camello” para la realeza “progre”, 1925.

5) ¿Un viajecito a Orlando? No, con Retiro alcanza para pasarla en familia, 1926.

6) Haciéndole un favor a los Reyes Magos, no se hacen gastos inoportunos, 1930.

7) Para Magos con un poquito de atraso, Avelino Cabezas está en oferta y, además, abre el 6 por la mañana, 1933.

8) Fragancias distinguidas. Para el zapato de la dama y del caballero, 1936.

9) Cuando el 6 de enero tenía un tono más familiar… y cervecero, 1936.

10) Un clásico ya frente al Obelisco y con varias sucursales. ¡Joya!, 1941

11) Se lo merecen: había que andar vaya a saber cuántos días en el desierto y con las bolsas cargadas para millones de chicos. ¡Salud!, 1941.

12) Hoy no tienen nada de bulevares, pero en su época de esplendor estas avenidas lucían tan lindas como las roscas de la esquina, 1944.

13) “Llegaron ya los Reyes y eran … ¡cuatro!”. Nada mejor que este milagro monárquico suceda en “Jesús María”, 1973.

Buen humor, variedad de posibilidades, regalos para todas las edades, lo cierto es que la mágica noche de Reyes sirvió, sirve y servirá para lucimientos publicitarios.

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Disturbios en la transmisión del mando (1928)

El sube-y-baja del poder es implacable. El 12 de octubre de 1916, Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia de la Nación. Una multitud lo acompañó desde el Congreso hasta la Casa Rosada, donde Victorino de la Plaza le entregó el bastón de mando. Seis años más tarde, aguardaba en la semi vacía Casa de Gobierno la llegada de su sucesor, Marcelo Torcuato de Alvear, quien arribó en medio de una multitud que daba vivas al flamante presidente.

Junto con sus ministros, Yrigoyen se dirigió al Salón Blanco, donde recibió al nuevo mandatario y le entregó los atributos de poder. Le colocó mal la banda, pero pudo subsanarlo mientras lo acompañaba a la puerta.

Yrigoyen estrechó la mano de Alvear y se retiró de Balcarce 50. Caminó entre la masa convocada hasta alcanzar el auto que lo llevaría. No bien fue reconocido, lo ovacionaron. En la imagen que pertenece al Archivo General de la Nación y fue publicada en Buenos Aires en la mira, lo vemos confundido en la multitud. Se encuentra delante del auto que tiene el neumático de repuesto en el techo (lo hemos marcado con una x blanca). El sombrero no alcanza a tapar su ancha frente. A corta distancia, por delante y por detrás de don Hipólito, se advierten dos radicales con sus características boinas blancas. Tomó un tranvía rumbo a Palermo, dispuesto a pasear. La publicidad en el tranvía, Flor de Siria, promocionaba ese anís que era muy consumido en ese tiempo).

A las ocho de la noche, el flamante presidente tomó su auto y partió velozmente hacia el barrio de Constitución. Se presentó en casa de Yrigoyen: se había invitado a comer.

Seis años después, Alvear fue el encargado de recibirlo en la Casa Rosada y entregarle el bastón y la banda. El presidente saliente Alvear se encaminó hacia Paseo Colón. En el trayecto, un grupo de radicales yrigoyenistas le gritó “¡Traidor!” (no le perdonaban su pasividad cuando en el partido se creó la facción de los antipersonalistas). Poco dispuesto a tolerar los gritos, Alvear se fue encima del grupo, dispuesto a pelearse con todos. Hubo que sujetarlo y por ese motivo, se evitó lo que seguramente hubiera sido una batalla campal.

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Concurso: ¿Quién será el próximo presidente? (1904)

La segunda presidencia de Julio A. Roca llegaba a su fin y en el verano de 1904, los Cigarrillos Atorrantes lanzaron un concurso. Había que adivinar cuál sería la fórmula presidencial triunfante en las próximas elecciones. El premio mayor sería de 3000 pesos y había recompensa para el segundo, ($1500) y el tercero ($500). En 1904, un traje de hombre costaba 25 pesos y un par de zapatos, 10. ¿Cómo se establecía el ganador? Entre aquellos que hubieran acertado la fórmula, tendría ventaja el que hubiera enviado la mayor cantidad de cupones. Cada atado de cigarrillos traía un cupón.

A comienzos de junio, ocho días antes de que se reuniera el Colegio Electoral en el Congreso, cerró el concurso. Las elecciones se realizaron el 10 de abril y los resultados acotaron el número de candidatos. Se barajaban los nombres de Carlos Pellegrini, Marco Avellaneda, José Evaristo Uriburu, Manuel Quintana, Luis María Drago, José Figueroa Alcorta y Guillermo Udaondo. El 12 de junio, los electores le dieron el triunfo a Quintana (18 votos) frente a Avellaneda (13) para la presidencia. En cuanto al vice, Figueroa Alcorta (21 votos) se impuso a Udaondo (12).

El ganador del Concurso de los cigarrillos Atorrantes (y precursor de los consultores políticos con aciertos) fue Luis M. Vila, de la calle Colombres 435, Capital Federal. Había enviado 16.632 cupones. Los 1500 pesos quedaron en manos de Eutiquio Saavedra (sí, Eutiquio) y el tercer premio fue para José Corrado, ambos de la Capital, también.

Cuando el siempre pulcro Manuel Quintana (le decían Maniquí por su nombre y su elegancia) asumió la presidencia el 12 de octubre, Vila ya venía celebrando hacía rato, como si fuera el más quintanista de todos.

 

Avisos clasificados en 1823

El Argos era uno de los diarios más leídos de la época. Anunciar en él significaba llamar la atención de un buen caudal de potenciales clientes. En las ediciones de 1823 se encuentran, entre otros, lo siguientes avisos, cuya ortografía original se respeta:

Don Domingo Mosqueira, vecino de Mendoza, solicita [busca] á su Sr. Padre llamado D. Francisco Mosqueira y Romero, su patria Galicia, de edad de cincuenta y tantos años, y fue casado en la provincia de San Luis, y que en su viudez supo estar ahora 12 ó 14 años en San Nicolas de los Arroyos, y en la Capilla del Rosario jurisdiccion de Santa Fé, y que si alguno supiese donde exista que tenga la bondad de avisarlo en la vereda ancha [Hipólito Yrigoyen entre Bolívar y Defensa] tienda de Don Miguel Ochagavia, quien dará razón del interesado, el que se ofrece á dar cantidad de pesos siendo efectivo saberse donde se halle. (7 de junio)

Al Sr. Roffet, calle de la Victoria [Hipólito Yrigoyen], media cuadra para el campo, acaba de llegar una partida de agua para los ojos de calidad muy superior. Esta agua admirable ha adquirido en diferentes partes del mundo mucho mérito, y por esto es que se recomienda particularmente á todas aquellas personas que padezcan de la vista como un remedio muy sencillo y fácil. El Sr. Roffet informará mas circunstancialmente de sus excelentes cualidades ocurriendo á su tienda. (5 de julio)

Una doméstica se hace visible á las señoras, y ofrece conchabarse; ella sabe coser bien, plegar, planchar, y en clase de mucama desempeña todo servicio de toda importancia, su conducta asegura con personas que la conocen, si la necesitasen avisarán á la vereda ancha. (16 de julio)

A los señores D. Mateo y Adan Stodart, que tienen su almacen en casa de D. Antonio Peran [se trata de Antonio Pirán], calle de la Piedad, N. 98, ha llegado una partida de pianos y otros varios instrumentos como son violines, guitarras, etc, advirtiendo que los pianos son todos de primera clase y los mejores que el autor ha podido escoger de su fábrica en Londres, en la inteligencia que los precios son de trescientos hasta mil pesos, los señores y señoras que quisiesen verlos pueden ocurrir en dicha casa. (2 de agosto)

Juan Antonio Sallandrouze, vive en la calle de la Paz, número 68. Da á conocer que limpia fraques y levitas, pantalones y chalecos de piel de cabra, saca toda clase de mancha en sedas y en merinos, blanquea y vuelve á su estado primitivo los chales de cachemire, crespones de la China y merinos brocados y estampados. Etc. (18 de octubre)

Nuevo interesante Almanak de Buenos Aires. Contiene ademas del calendario y las observaciones para los que nacen en cada mes, dos tablas del nacimiento y muerte de los patriarcas; la lista de los soberanos de la Europa; un extracto de los sistemas astronómicos; una tabla de las distancias de los planetas, sus formas ó sus diámetros, y el tiempo que tardan en sus revoluciones; nacidos y muertos en toda ella al cabo del año, del día y de la hora; la esplicacion de los sueños conforme á los antiguos magos y caldeos; una coleccion de anecdotas mui selectas: en fin, el itinerario de las postas en el interior. Se halla de venta, á un real, en la Imprenta de Espósitos, en la vereda ancha tienda de Ochagavia, y en las librerias de Ortiz y de Osandavaras [se refiere a Usandivaras], del Colegio para S. Francisco. (22 de octubre)

Se desea cambiar un carro nuevo de última moda con un coche lo mas ligero que pueda ser, si en su valor excediese al del carro se entregará en dinero, véase con su dueño el doctor D. Pedro Medrano que vive junto á San Miguel. (13 de diciembre)

De Santo Domingo, media cuadra para el campo en los cuartos de D. Tomas Romero, se venden sanguijuelas á 4 reales cada una.(20 de diciembre)

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Decálogo del suscriptor (1947)

En 1931 se realizó en Buenos Aires la Primera Reunión Nacional de Geografía. La cantidad y variedad de trabajos que se presentaron empujó a los estudiosos a crear una revista especializada. En el año 1932 salió el primer número de la Revista Geográfica Americana, una publicación mensual a cargo de la Sociedad Geográfica Argentina. Copiaba el estilo de la National Geographic Society de Estados Unidos que desde 1888 editaba la National Geographic Magazine. Cabe aclarar que nuestro país ya había tenido, en 1881, una revista de esas características.

La Revista Geográfica Americana se vendía por suscripción anual y abordaba todos los campos del conocimiento de la Naturaleza.En 1947, los doce ejemplares costaban $ 15 en el territorio argentino y $ 18 (o u$s 4,50) en el exterior. Ese año, la revista publicó un decálogo que perfilaba al buen suscriptor y decía lo siguiente:

l.- El buen suscriptor considera a su revista como un amigo que periódicamente viene a visitarle. Un amigo que se le acoge bien, se le procura conocer, se le alaba delante de los extraños, se le perdonan las inevitables deficiencias.

II.- EI buen suscriptor tiene presente que no es el único para quien se escribe su revista. No extraña, por tanto, que, además de lo que a él le interesa, publique cosas que sean del gusto de los demás.

III.- EI buen suscriptor no deja de leer, a lo menos de hojear lo suficiente para hacerse cargo, ningún número de su revista. Es posible que en el número que no lee hallará lo más importante o atractivo.

IV.- Al finalizar el semestre, el buen suscriptor reúne los números de su revista para encuadernarlos, o a lo menos para coleccionarlos ordenadamente. Es la manera de poder utilizar en cualquier momento el tesoro de ideas, datos y amenidades que se van archivando en la colección y ordenados en el doble índice por autores y por materias.

V.- Al vencer el año de suscripción, el buen suscriptor envía por adelantado el importe de la suscripción, notificando al mismo tiempo a la Administración el envío.

VI.- Si alguna vez se olvidara de ponerse al corriente, el buen suscriptor no llevará a mal que se le avise desde la Administración de su revista.

VII.- Cuando cambia de residencia, el buen suscriptor lo avisa inmediatamente a la Administración de su revista.

VIII.- El buen suscriptor enseñará y recomendará su revista a los compañeros a quienes pueda ser de tanta conveniencia como para él.

IX.- Todo buen suscriptor procurará ayudar a los comercios que anuncian en la revista.

X.- Todo buen suscriptor colaborará con la revista enviándole noticias, fotografías, documentales, etc.

Debajo del decálogo iba el talón de suscripción que todo buen suscriptor, suponemos, llenaría y enviaría por correo.

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Gaseosas, berlinas, gotitas para los ojos y un negro del Cabildo

Los avisos en los primeros periódicos se agrupaban al final de cada ejemplar. Para el anunciante eran gratuitos porque se brindaban como un servicio al lector. Aquí, algunos ejemplos:

Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (9 de mayo de 1804): “Aguas gaseosas imitadas a las naturales, las cuales se podrán transportar a los mása remoto del reino cuando se quiera hacer uno de ellas para baños. En la botica de Antonio Ortiz”.

Gaceta de Buenos Aires (21 de febrero de 1812): “Se vende una berlina con su correspondiente caballo diestro para tirarla: quien la quisiere comprar podrá pasar a verla a la cochera del Consulado”.

Gaceta Ministerial (4 de septiembre de 1812): “Se vende un negro del Excmo. Cabildo de 35 a 40 años de edad: quien lo quisiere comprar se verá con el señor regidor defensor de pobres D. Carlos José Gómez, quien informará de sus cualidades y precio, que será muy equitativo”.

El Argos (5 de julio de 1823): “Al Sr. Roffet, calle de la Victoria [Hipólito Yrigoyen], media cuadra para el campo, acaba de llegar una partida de agua para los ojos de calidad muy superior. Esta agua admirable ha adquirido en diferentes partes del mundo mucho mérito, y por esto es que se recomienda particularmente á todas aquellas personas que padezcan de la vista como un remedio muy sencillo y fácil. El Sr. Roffet informará mas circunstancialmente de sus excelentes cualidades ocurriendo á su tienda”.

Con el tiempo, el aumento de la oferta y su variedad hizo que los avisos dejaran de estar agrupados y se los clasificara por rubro.

Al Sr. Roffet, calle de la Victoria [Hipólito Yrigoyen], media cuadra para el campo, acaba de llegar una partida de agua para los ojos de calidad muy superior. Esta agua admirable ha adquirido en diferentes partes del mundo mucho mérito, y por esto es que se recomienda particularmente á todas aquellas personas que padezcan de la vista como un remedio muy sencillo y fácil. El Sr. Roffet informará mas circunstancialmente de sus excelentes cualidades ocurriendo á su tienda. (5 de julio)

Publicidad para mujeres

Aquí, una selección de avisos dedicados a las mujeres, desde 1903 a 1946.

Para poder verlo en detalle, sugiero la pantalla completa, con un click donde muestra este ejemplo:Indicador de pantalla completa

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Fin de año 1910

Monumento a Mitres en San Isidro

El 25 de diciembre de 1910 por la mañana se inauguró el monumento a Bartolomé Mitre, en la plaza homónima, frente a la Catedral de San Isidro (ver foto). Pero no sería el último: el de Azcuénaga tuvo su inaguración el 31 de diciembre a las diez de la mañana en la plaza Primera Junta, de Caballito. Era el único de los miembros de la Junta al que le faltaba su homenaje póstumo en la vía pública.

La despedida del año del Centenario fue intensa. Los festejos se iniciaron a las 8:30 y terminaron pasada la medianoche. Con fuegos artificiales, tedeum en todas las catedrales del país, desfiles militares, concursos de iluminación, cine gratis al aire libre, más baile y corso en cada plaza de la República. Hubo, además, cientos de discursos patrióticos en diversos actos públicos.

Muchos recordarían cómo habían celebrado, en la medianoche de un año atrás, la llegada del Centenario.

Por la cantidad de actividades, daba la sensación de que el legendario 1910 no quería irse. Pero esa noche se acabó. En Buenos Aires, el final lo estableció la iglesia de San Ignacio cuando soltó las doce campanadas e irrumpió el potente “¡Oíd Mortales!” en el improvisadísimo coro, en una Plaza de Mayo colmada.

¡Feliz año nuevo!

Manual sanmartiniano de conducta

San MartínA la vez que creó el Cuerpo de Granaderos, José de San Martín redactó una nómina de “delitos por los cuales deben ser arrojados los oficiales” para establecer las normas de disciplina. Consideraba delitos las siguientes conductas:

1 - Por cobardía en acción de guerra, en la que aun agachar la cabeza será reputado por tal.

2 - Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.

3 - Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.

4 - Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen a su presencia o sepa, ha sido ultrajado en otra parte.

5 - Por trampas infames como de artesanos [se refiere a las estafas].

6 - Por falta de integridad en el manejo de interés, como no pagar a la tropa el dinero que se haya suministrado para ella.

7 - Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.

8 - Por publicar las disposiciones internas de la oficialidad en sus juntas secretas.

9 - Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.

10 - Por poner la mano a cualquier mujer aunque haya sido insultado por ella.

11 - Por no socorrer en acción de guerra a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo verificarlo [realizarlo].

12 - Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostituidas.

13 - Por concurrir a casas de juego que no sea pertenecientes a la clase de oficiales, es decir, a jugar con personas bajas e indecentes.

14 - Por hacer uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor de cuerpo.

El primer domingo del mes se reunían los oficiales en la casa de San Martín para discutir los actos de indisciplina. El acusado debía retirarse para permitir que se hablara con libertad de su causa. Luego de que una comisión investigara, se resolvía en reunión extraordinaria si era culpable del delito o no. Mediante este sistema, hubo oficiales que fueron expulsados del Cuerpo de Granaderos.

San Martín fue el más obstinado promotor de la férrea disciplina, consciente de su vital importancia en el campo de batalla.

El primer subte

El 1 de diciembre de 1913 a las 3.25 de la tarde, el vicepresidente Victorino de la Plaza (en ejercicio de la presidencia debido a que Roque Sáenz Peña había solicitado licencia por motivos de salud), junto al intendente Joaquín S. Anchorena, inauguró el tren subterráneo.

El subte porteño fue el primero de Sudamérica, el cuarto del continente y el decimotercero del mundo.

Puede resultar redundante, pero es necesario aclarar que De la Plaza, el pasajero número uno, viajó desde la Plaza de Mayo a la Plaza Once.

El tren inaugural no paró en todas. Sólo se detuvo en Congreso, donde el vice, los ministros, el intendente y el resto de la comitiva bajaron a caminar por el andén. Con aplausos arribaron a Plaza Once (hoy Plaza Miserere), donde los aguardaba un lunch.

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