La Quinta de Olivos

 

Antonio Olaguer, solterón y ciego, había heredado una importante chacra en la zona denominada de los Olivos, en el camino a San Isidro. La obtuvo luego de una fuerte disputa con sus tres hermanas mayores: Ana, Manuela y la paquetísima María. La quinta de la discordia era histórica, ya que ahí había muerto Azcuénaga en 1833.

En sus últimos días, Antonio legó la quinta a un sobrino, Carlos José Villate Olaguer Feliú (hijo de María y, además, bisnieto del virrey Olaguer y del miembro de la Primera Junta Miguel de Azcuénaga). El nuevo propietario fue uno de los jóvenes codiciados de su época, pero no nació la mujer que lograra atraparlo. Buen mozo y refinado, viajaba en forma continua a París. Cuando visitaba Buenos Aires, anclaba su lujoso yacht en el puerto de Olivos y pasaba temporadas de fiestas donde tiraban la casa –o la quinta– por las ventanas. Y decimos por las ventanas porque tenía muchísimas. La había diseñado Prilidiano Pueyrredon, el hijo del Director Supremo. La casa de los ventanales de Olivos era conocida como “la pajarera de Pueyrredon”.

Tantas noches de fiesta, tabaco y alcohol parecen no haberle hecho bien a la salud del millonario. Carlos Villate murió en 1918, a los 46 años, y en su testamento cedió el terreno y la casona con el exclusivo fin de que fuera residencia de los presidentes argentinos. La donación fue aceptada por Hipólito Yrigoyen, pero nunca la utilizó. Apenas la visitó una vez. El primer presidente que se instaló una temporada corta allí fue Agustín Pedro Justo, en 1932. Al año siguiente,se instaló una colonia de vacaciones en su extenso terreno. Miles de niños han disfrutado de sus vacaciones en la quinta de Olivos. También se usó para albergar a los chicos que padecieron inundaciones.

Al igual que Azcuénaga, Juan Domingo Perón murió en ese lugar.

Dentro de la célebre quinta presidencial hay una estatua del benefactor. Y la calle lateral a la residencia, en su costado norte, tiene nombre de playboy: se llama Carlos Villate.

Carlos también, se unió en matrimonio a María de Olaguer Feliú y Azcuénaga, nieta del virrey Olaguer y del brigadier patriota –miembro de la Primera Junta– Miguel de Azcuénaga.
  • http://gmail.com daniel de la sierra

    buena reseña historica que nos enseña lo que tenemos, como, donde y porque !

    • Pedro Enrique Duffau

      “LO POCO QUE NOS DEJARON”…DIRÍA,CON ENORME TRISTEZA.

  • Conciliar

    En na época allí funció el Profesorado de Jardín de Infantes “Sara C. de Eccleston” pero contaba su rectora Margarita Ravioli que Evita quiso convertilo en su casa presidencial así es que el Profesorado se trasladó a Dorrego y Alcorta donde aún está.

  • Claudia Gallegos

    Muy linda reseña. Gracias por la info!

  • LS

    Y la fuente? Cómo sé que esta información es verídica?

  • Pedro Enrique Duffau

    ¡Un palacete de primera!,con reminiscencia de un clasicismo neo.renacentista italianizante.!! una arquitectura que marcó una época de la Argentina,infinitamente imposible de realizarla en nuestro tiempo de hoy…con la enorme suerte,que por un testamento la salvó,definitivamente,del destino que sufrieron muchísimas obras de arte arquitectónicas…la demolición,y, desaparición,de los libros de LA HISTORIA DE LA ARQUITECTURA NACIONAL…

  • Luciano Frías

    Y pensar que la KAKUSA la dejó en pésimas condiciones de estado. http:www.refaccionart.com.ar