Inkling from Bulent Keles on Vimeo.
Bill Fisher, especialista en innovación de la IMD (una de las principales escuelas de negocios del mundo), contó la siguiente anécdota en una reciente charla en la Universidad de San Andrés: “Prestamos un iPad con todo el contenido de lecturas incorporado a cada uno de los 500 participantes de un programa. Evitamos imprimir miles de páginas, lo usaron durante la semana de estudio y al final casi la mitad de ellos decidió comprarlo”.
La experiencia -una de las primeras de su tipo – posiblemente se convierta en moneda corriente en los próximos años. Al menos eso es a lo que apuesta Inkling, una empresa que promete haber reinventado el libro de texto: aliada con grandes editoriales educativas como McGraw-Hill, Inkling publica libros de texto en versión “recargada” como aplicaciones de iPad. “Queremos enriquecer la experiencia de aprendizaje incluyendo videos, gráficos 3D y hasta herramientas de autoevaluación”, explica Matt MacInnis, fundador de Inkling.
Sin embargo, posiblemente el aporte más interesante de libros de texto electrónicos como los de Inkling no esté en su contenido, sino en que los estudiantes pueden hacer con ellos una “lectura socializada”, ya que permiten agregar comentarios o preguntas al margen que otros lectores pueden ver y responder. Esta experiencia de las redes sociales llevadas al contexto educativo está en etapa experimental, pero ya hay grandes universidades, como la de Alabama, que firmaron acuerdos con Inkling para hacer pruebas piloto entre sus alumnos.
Mientras tanto, la búsqueda de herramientas que permitan leer y compartir anotaciones e ideas al margen de los textos también gana terreno fuera del ámbito educativo. Openmargin es otra aplicación para iPad que entra esta semana en su etapa experimental, es decir que aún no está disponible para el público en general. “Queremos promover el diálogo activo y en esta prueba lo haremos con algunos usuarios invitados a leer y comentar el libro Content, de Cory Doctorow”, explican en su página. ¿El objetivo? Achicar la distancia que existe entre la lectura de un libro y la conversación que se genera a partir de ella.
Aquí, algunos de los participantes del programa del IMD, comentan la experiencia de estudiar con el iPad.