Lo inconcluso

Dos posts atrás, hablamos de los discos del año y mencionamos la grabación de Schwanengesang de Franz Schubert por Mark Padmore y Paul Lewis. Pero el pianista Lewis publicó en 2011, también en Harmonia Mundi, otro disco dedicado enteramente a Schubert. Debe haber actualmente en el mundo pocos pianistas que conozcan a Schubert tanto como él, y es una lástima que en los conciertos de este año en Buenos Aires, tan cargados de pianistas, no esté programado.

En una entrevista reciente, Lewis explica las causas de su fascinación:

“Creo que existe un sentido de infinitud en toda la música de Schubert. Es muy diferente de Beethoven. En el caso de Beethoven, cuando se llega al final de algunas de sus grandes obras, uno tiene la sensación de llegar a un puerto, una sensación de conclusión. Hay preguntas que han sido respondidas. Con Schubert, en cambio, sentí siempre lo contrario: que en sus obras más grandes no se arriba a una resolución. Acaso haya una especie de aceptación, pero termina con más preguntas que cuando empezó. En ese sentido, podría decirse, a falta de una formulación más precisa, que nada de lo que escribió está completo […] Uno no siente nunca que ‘está allí’ porque no hay ningún lugar al que llegar. Lo que importa es el proceso y lo que uno ve en ese viaje… Se toma el camino una y otra vez y el paisaje cambia con cada nuevo viaje. Para mi hay siempre algo inconcluso en Schubert; es parte de lo que lo vuelve elusivo…”

El último disco de Lewis está dedicado a Schubert. También lo estuvo el primero, editado en 2001. De allí, el Andante de la Sonata en la menor D. 785.

06 Andante

Tres discos para un año

Ya hubo una lista con los conciertos del año; faltaba la de las grabaciones, mucho más breve. No diré que son los “mejores” discos, sino simplemente aquellos que me interesaron especialmente por distintas razones. Voy a limitarme a tres. Para quien haya venido leyendo este blog a lo largo del año no habrá sorpresas:

Nelson Freire (que vendrá en 2012 a Buenos Aires): Harmonies du soir (Decca) con piezas de Franz Liszt.

Hilary Hahn (violin) / Valentina Lisitsa (piano): Sonatas para violín de Charles Ives.

Mark Padmore (voz) / Paul Lewis (piano): Schwanengesang, de Franz Schubert (Harmonia Mundi). Con esta grabación, Padmore y Lewis completaron los tres grandes ciclos schubertianos. (Puede leerse lo que se dijo aquí mismo sobre la versión de Winterreise). De este disco, entonces, una muestra: “Die Stadt”.

 

11 Die Stadt

El Schubert de Paul Lewis

La integral de sonatas de Beethoven que registró el pianista inglés Paul Lewis fue posiblemente la mejor noticia que tuvo ese repertorio desde las versiones de András Schiff. No menos renovadoras fueron sus grabaciones de los ciclos de canciones de Franz Schubert, que acaban de completarse con Schwanengesang. Falta el resto de la música para piano de Schubert, que Lewis grabó fragmentariamente: algunas sonatas, y el disco con Steven Osborne de dúos, que incluía la Fantasía en fa menor, para piano a 4 manos. Sin embargo, hay también otra versión de la Fantasía, menos conocida quizás, la que puede verse en el video (por desgracia, la calidad de la imagen no es la mejor), en compañía de la también inglesa Imogen Cooper.

Una infidelidad fiel

WinterreiseEl último número de ADN incluye un comentario sobre las versiones que el tenor Mark Padmore y el pianista Paul Lewis grabaron para el sello Harmonia Mundi de Winterreise y Die schöne Mullerin, los dos grandes ciclos de canciones de Franz Schubert. Se mencina allí una particularidad sobre una decisión que Lewis toma en “Der Leiermann” (El organillero), última canción de Winterreise. Es posible que tal como está explicada, y sin partitura además, no resulte del todo clara: “Lewis integró una apoyatura como nota del acorde siguiente. Sin entrar en consideraciones técnicas, baste decir que esta decisión –en contra de lo que prescribe la partitura– introduce una disonancia impropia (el choque del re sostenido con el mi), aunque pertinente para nuestra época y de una desolación sin atenuantes, muy en línea con el carácter schubertiano”.

Tal vez convenga contrastar esa lectura con otra sin transgresiones. Basta prestar atención solamente al piano y confrontar, para darse una idea, los treinta primeros segundos de la versión de Dietrich Fischer-Diskau y Jörg Demus de 1966:

24 Winterreise, song cycle for voice & piano, D. 911 (Op. 89)- Book II, Der Leiermann (‘Druben hinterm Dorfe steht ein Leitermann’)

con la reciente (2009) de Padmore y Lewis:

24 Pista 24

Es la vieja pregunta por la interpretación: la licitud e ilicitud. Una vez, le hablé de esta versión a Fogwill (conocido devoto de los ciclos schubertianos) y me dio una explicación sensata: el piano trata de imitar el organito, pero el organillero está aterido, casi congelado; sería difícil que hiciera bien la apoyatura.

Suele pasar que para ser fiel en un orden superior hay que ser a veces, como Lewis, infiel en el detalle.