Literal: el regreso del futuro

La tapa es ascética: declara lo imprescindible (que se trata de una edición facsimilar de Literal) pero tiende también al anonimato, como algunos de los artículos de la revista. Publicada entre 1973 y 1977, Literal fue posiblemente la revista de cultura más relevante de la década de 1970 y una de las más influyentes de cualquier época. Desde entonces, una parte de lo contenido entre sus páginas pasó ya a los libros de algunos de sus autores, y otros textos fueron recogidos por Héctor Libertella (colaborador de la revista) en un volumen que compiló en 2002 para la editorial Santiago Arcos. Ahora la Biblioteca Nacional completó esta tarea con este libro de tapa ascética y más de 500 páginas.

Pero, más allá de haber nacido en una generación, Literal pertenecía también a una genealogía; el propio Libertella la hace explícita, de a poco, en el prólogo a la antología de Santiago Arcos: el Salón Literario de 1837, la revista Martín Fierro, la revista Sur… ¿Y quiénes, además de Libertella, escribieron en Literal? Nombremos solamente algunos: Osvaldo Lamborghini, Germán García, Luis Gusmán, Josefina Ludmer, María Moreno (que firmaba todavía como Cristina Forero), Luis Thonis, Ricardo Ortolás.

La primera frase, con gesto de manifiesto, que se leía en la primera página del número 1 es la siguiente: “La literatura es posible porque la realidad es imposible”. En su antología, Libertella anota en el prólogo: “Son páginas que pueden ser plegadas como si hubieran sido escritas hoy o, acaso, como los restos de un futuro que vuelve”. Leyéndola de nuevo, Literal sigue allí: entre la literatura posible, la realidad imposible y el regreso del futuro.

 

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