Martha Argerich retratada por su hija

No es la primera película que se le dedicó a Martha Argerich y, podemos suponer, no será tampoco la última. Bloody Daughter es sin embargo distinta de cualquier documental anterior, ante todo porque lo dirigió su Stephanie, la hija que tuvo con el también pianista Stephen Kovacevich. El documental se estrenó a fin de 2012 en Roma, y su título es ya ambiguo, con su mezcla de lazo de sangre y de crueldad. Este es el trailer, que se explica por sí mismo y, a la vez, deja todo en vilo.

 

On the Road: ¿un libro imposible de filmar?

Hay un malentendido con la beat generation y, más específicamente, con Jack Kerouac: el vitalismo. Es decir, la idea de que hay que “haberlo vivido” para contarlo, o bien, en el caso de On the Road, haber viajado para escribirlo. Esta novela de Kerouac siempre estuvo servida en bandeja para el cine: nunca un libro pareció estar tan cerca del ideal de la road movie.

Después de haber comprado en 1979 los derechos para la filmación del libro, Francis Ford Coppola contrató finalmente al director Walter Salles, que es el responsable de esta versión (en la que actúan Kisten Stewart, Garrett Hedlund, Sam Riley y Viggo Mortensen) que se estrenará en el Festival de Cannes y de la que puede verse el trailer.

¿Pero es el viaje el verdadero asunto de On the Road? Como escribí una vez, la publicación de En el camino propició el equívoco y adulteró a Kerouac –saturnino, indeciso– y lo convirtió en el ídolo desenfrenado de una morralla de mochileros. Sin embargo, antes que una puesta en ficción de la vida, las travesuras de los pícaros Dean Moriarty y Sal Paradise son la anulación de la vida en la ficción. “Y yo me vuelvo a casa, habiendo perdido su amor. Y escribo este libro”. Así termina su novela Los subterráneos (1953/1958). El modo exhibicionista en que Kerouac desnudó su intimidad, apenas disimulada por la máscara de los alias, opacó el reconocimiento de sus aventuras formales. En Kerouac’s Spontaneous Poetics , uno de los pocos estudios que se desentienden de la biografía y examinan con detenimiento la obra, Regina Weinreich observa: “el único acontecimiento genuino en la literatura de Kerouac es la lengua [... ]. Su escritura tiende al descubrimiento de una forma, no a la imitación de una ya existente”.

Entonces, de nuevo, ¿es el viaje aventurero el asunto de On the Road? En parte, pero sólo en parte, sí. Lo demás, que es lo principal, es la lengua. Quien lo dude, puede escuchar la lectura que el propio Kerouac hace de las páginas finales de la ¿novela?

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Un documento hecho documental

“En agosto de 1992, cuando la canícula se acercaba a su fin, emprendí un viaje a pie a través del condado de Suffolk, al este de Inglaterra, con la esperanza de poder huir del vacío que se estaba propagando en mi después de haber concluido un trabajo importante. Esta esperanza se cumplió hasta cierto punto, ya que raras veces me he sentido tan independiente como entonces, caminando horas y días enteros por las comarcas, en parte pobladas sólo escasamente, junto a la orilla del mar”.

¿Quién habla en estas primeras líneas de Los anillos de Saturno? ¿Será el que firma el libro, el propio W. G. Sebald? No lo sabemos, como tampoco sabemos si existió semejante viaje, aun a pesar de las fotografías que, como protocolos de verosimilitud, puntean las páginas.

Parecería imposible acertar con la traducción visual de un libro que se debate entre el documento, la autobiografía y la ficción. El director Grant Gee lo intentó en su película Patience (Alter Sebald), que se estrenará en Proa, en el marco del Bafici. Aquí el trailer, que no le hace justicia al espesor de la película, pero da un indicio.

 

Aullido (y vanidad)

Este es el trailer de la película Howl (Aullido), dirigida por Rob Epstein y Jeffrey Friedman, con James Franco. Howl refiere las peripecias del poema más célebre de Allen Ginsberg (su escritura, su prohibición) y parte de la vida del poeta, figura central de la Beat Generation. Por lo que se llega a ver, no parece muy buena; tampoco, a esta altura, me interesa ya Ginsberg (sí en cambio, todavía, Jack Kerouac). Una frase, sin embargo justifica todo. Es la que dice Ginsberg (por la boca de Franco) en el final: “La Generación Beat no existe. Sólo son uno tipos que intentan que los publiquen.”