Algo de música en el BAFICI

Hace unos días, hablamos aquí de la película Patience, versión de Los anillos de Saturno de W. G. Sebald. Ahora vale la pena llamar la atención sobre otro documental, en este caso argentino, que se verá también en el BAFICI. Es Alexander Panizza: Solo Piano, un trabajo que el cineasta Pablo Romano realizó durante (y aun en torno a) el ciclo de conciertos con la integral de las sonatas para piano de Beethoven en el que Panizza intervino en el Parque de España de Rosario. Sobre estas versiones, escribimos en el diario y en este mismo blog.

Aquí el adelanto del trailer. La película se proyectará hoy (21.30 hs. en el Abasto), mañana (22 hs. en el Centro Cultural San Martín) y el 22 (14.30 hs. en el Abasto).

 

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Dos cantantes, una sola voz

Eso, poco más o menos, dice Roberto Alagna que son con su mujer, Angela Gheorghiu en la entrevista a ambos que se publicó hoy. Los dos cantarán en el Colón dentro de un rato y allí harán, entre otras cosas, Tosca. Para quien no pueda ir esta noche o para quien, aun yendo, quiera ver un poco más, acá esta escena en la versión fílmica de Benoît Jacquot, con dirección musical de Antonio Pappano.

[Un detalle singular: en cierto momento de la entrevista se me ocurrió preguntarle a Gheorghiu si no pensaba cantar piezas de Georges Enescu, rumano como ella. Su respuesta fue: “En veinte años, ningún periodista me preguntó jamás por Enescu”. Lo que revela la escasa difusión del compositor, o bien, el sentido del humor de Angela.]

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El arte de la dirección

Hace poco más de un año, posteamos aquí mismo un video en el que un muy ingenioso Riccardo Muti contaba en un discurso en qué consistía para él exactamente dirigir una orquesta.

Encuentro ahora una producción del New York Times que, con el título “Demystifying Conducting”, aborda ese mismo punto pero de manera, podría decirse, más consistente y, además, con gráficos animados. Quien habla (el video está en inglés sin subtítulos) es Alan Gilbert, actual director de la Filarmónica de Nueva York. Lo interesante es que, como señala Gilbert, no existe una sola y única manera que explique por qué un modo de dirigir funciona.

 

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Moran y la tradición

Jason Moran - PopTech 2006 from PopTech on Vimeo.

Hace pocos días, se pudo escuchar una entrevista a Jason Moran, pianista honorario y en residencia de este blog. Decía allí Moran, hablando de su maestro Jaki Byard: “Jaki me dio un camino para seguir si uno quiere llegar al territorio de Earl Hines. Cuando toco una pieza de Jaki, no es solamente un homenaje a Jaki, sino que lo hago también en honor de la gente le dio a él la clave de un camino”.

Es una definición bastante acertada de la idea de tradición en el jazz. Pocos días después, descubrí (a instancias de un músico argentino de jazz) este video de Moran. Es notable el modo en que lo que toca –y es bastante– puede escucharse como una realización sonora (sin ser meramente ilustrativa) de la frase anterior.

 

Un documento hecho documental

“En agosto de 1992, cuando la canícula se acercaba a su fin, emprendí un viaje a pie a través del condado de Suffolk, al este de Inglaterra, con la esperanza de poder huir del vacío que se estaba propagando en mi después de haber concluido un trabajo importante. Esta esperanza se cumplió hasta cierto punto, ya que raras veces me he sentido tan independiente como entonces, caminando horas y días enteros por las comarcas, en parte pobladas sólo escasamente, junto a la orilla del mar”.

¿Quién habla en estas primeras líneas de Los anillos de Saturno? ¿Será el que firma el libro, el propio W. G. Sebald? No lo sabemos, como tampoco sabemos si existió semejante viaje, aun a pesar de las fotografías que, como protocolos de verosimilitud, puntean las páginas.

Parecería imposible acertar con la traducción visual de un libro que se debate entre el documento, la autobiografía y la ficción. El director Grant Gee lo intentó en su película Patience (Alter Sebald), que se estrenará en Proa, en el marco del Bafici. Aquí el trailer, que no le hace justicia al espesor de la película, pero da un indicio.

 

Tres mujeres para una misma obra

El jueves pasado, en la fecha de la Filarmónica de Buenos Aires, el chelista inglés Julian Lloyd Webber tocó el Concierto para chelo de Edward Elgar. Como se puede leer en la crítica publicada ayer, su abordaje no me gustó del todo. El de Elgar es un concierto en cierto modo ingrato; demanda un altísimo nivel de virtuosismo, pero ese virtuosismo debe ser, podría decirse, invisible, para no opacar la emotividad sin mediaciones de la pieza.

Como escribí hace tiempo, la obra, por alguna causa difícil de determinar (seguramente el azar), les sentó especialmente bien a algunas mujeres, desde Beatrice Harrison, que lo grabó por primera vez con dirección del compositor. Escuchemos el primer movimiento de uno de los registros (1928) dirigido por Elgar:

Elgar conducts Elgar Cello Concert (I) – Adagio (Rec. 1928) (HQ 192kb)

Comparemos ahora esa versión con la de Jacqueline Du Pre y Daniel Barenboim en los años sesenta (aun cuando la primera grabación de la chelista con John Barbirolli fue más decisiva):

Y, por último, confrontemos ambas con la de Sol Gabetta, de hace poquísimo tiempo:

La opción por alguna de las versiones es sin duda ardua.

El primer disco argentino de jazz de 2012

Ignoro si Desde un jardín es el primer disco de jazz de este año hecho por un músico argentino. En todo caso, es el primero que yo escuché y es el segundo que el saxofonista Andrés Hayes publica en el sello Sofá Records. El anterior (con el dibenedettiano título de El silencionero) correspondía a un quinteto que completaban Patricio Carpossi (guitarra), Hernán Jacinto (piano), Jerónimo Carmona (contrabajo) y Pedro Ahets Etcheberry (batería). Aquí el grupo es el mismo, salvo porque sale Jacinto y entra Ernesto Jodos. En general, el carácter de Desde un jardín es quizás más sereno que el de El silenciero, como si tratara de otra cara.

Desde el ingenioso “Una nota sola” hasta el blues “El hueso de Sonny”, los temas (todos de Hayes, menos “Un camino en el sueño”, que firma Jodos) son simples y, tal vez por eso mismo, vehículos perfectos para los improvisadores. Todo (la sucesión de temas, las postas entre los solistas y los solos mismos) fluye con engañosa facilidad y certera felicidad. Para darse una idea de a qué me refiero, basta escuchar “Desde un jardín”, el tema que nombra todo el disco.

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La otra “Lotte” de Thomas Mann

La semana pasada, se publicó en ADN una nota sobre las dos últimas grandes novelas de Thomas Mann (grandes por extensión y por ambición): Doktor Faustus y Las confesiones del estafador Felix Krull. No abundaré en lo ya dicho sobre la segunda; en cuanto a la primera, la novela más musical de Mann, es mucho lo que podría agregarse, en la medida en que sus derivaciones resultan inconmensurables. No es el momento ahora de la teoría.

Quería referirme a otro costado de Mann, el de oyente de discos. Con el título de “ My Favourite Records”, Mann confeccionó en 1948 una lista de preferencias para el Saturday Review of Literature. Esa elección (recogida en español en el volumen Richard Wagner y la música, publicado por Plaza & Janés) es la siguiente:

 

*) Franck: Sinfonía en re menor. Orquesta Sinfónica de San Francisco, dirigida por Pierre Monteux.

*) Mendelssohn: Concierto en mi menor. Nathan Milstein (violín) y la Orquesta Filarmónica de Nueva York dirigida por Bruno Walter.

*) Mozart y otros: recital de Lotte Lehmann.

*) Berlioz: Harold in Italy. William Primrosa (violín), con la Sinfónica de Londres dirigida por Serge Koussevitsky.

*) Beethoven: Tercera sinfonía en mi bemol (Heroica). Orquesta Sinfónica de Nueva York dirigida por Bruno Walter.

*) Wagner: Parsifal, acto tercero. Lotte Lehmann (soprano), Lauritz Melchior (tenor), Emmanuel List (bajo) y la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Bruno Walter.

*) Berg: Fragmento de Wozzeck. Charlotte Boerner (soprano) y la Orquesta Sinfónica Janssen, dirigida por Werner Janssen.

*) Strauss, Johann: Dos oberturas y dos valses. Varias orquestas europeas, dirigidas por Bruno Walter y George Szell.

*) Schubert: “El hijo de las musas” (Goethe) y “El Viajero” (Schmidt von Lübeck). Gerhard Hüsch (barítono) y Hans Udo Müller (piano).

*) Schumann: “Romanza” (Geibel) y “El rey de los elfos” (Goethe), de Schubert. Heinrich Schlusnus (barítono) y Franz Rupp (piano).

*) Roosvelt: “Oración por la nación en el ‘Día D’, 6 de junio de 1944”. Franklin D. Rossevelt, grabado en directo.

 

Salvo la mención coyuntural del discurso de Roossevelt, no hay muchas sorpresas, aunque sí persistencias, las del director Bruno Walter y, sobre todo, la de la cantante Lotte Lehmann (1888-1976). Como siempre tuve debilidad por Lehmann, Mann ofrece a la distancia la excusa para escucharla en dos arias de Mozart (seguramente las que el propio escritor menciona en su lista): la de Pamina en el II acto de La flauta mágica y “Porgi, Amor” de Las bodas de Fígaro. Los registros son de la década de 1930.

 

Lotte Lehmann – Mozart arias (HQ 192kb)

 

[En la foto se puede ver a Lehmann con un viejo cómplice de escenarios: el formidable tenor Lauritz Melchior]

 

De Celan a Bachmann: una lectura

Con el título de Tiempo del Corazón, se publicaron finalmente (la edición alemana es apenas de 2009) las cartas entre Ingeborg Bachmann y Paul Celan. Como se cuenta en la crítica publicada en ADN, la correspondencia entre los dos poetas se inicia, justamente, con un poema que Celan, en 1948, inscribe para ella en un libro de reproducciones de Matisse. Ese poema es “En Egipto”, y aquí se lo puede escuchar leído por el propio Celan.

 

In Ägypten – Paul Celan (HQ 192kb)

 

Esta es la traducción tal como está en la correspondencia publicada por el Fondo de Cultura Económica y, debajo, el original en alemán:

Le dirás al ojo de la extraña: ¡Sé el agua!

Las buscarás, en el ojo de la extraña, a las que sabes en el agua.

Las llamarás para que salgan del agua: ¡Ruth! ¡Noemí! ¡Miriam!

Las adornarás cuando duermas con la extraña.

Las adornarás con el pelo de nubes de la extraña.

Les dirás a Ruth, a Miriam y Noemí:

¡Miren, duermo con ella!

La adornarás más bella que a ninguna, a la extraña que tienes a tu lado.

La adornarás con el dolor por Ruth, por Miriam y Noemí.

 

Le dirás a la extraña:

¡Mira, dormí con ellas!

 

In Aegypten: Du sollst zum Aug der Fremden sagen: Sei das Wasser!/ Du sollst, die dui m Wasser weißt, im Aug der Fremden suchen./ Du sollst sie rufen aus dem Wasser: Ruth! Noemi! Mirjiam!/ Du sollst sie schmücken, wenn du bei der Fremden liegst./ Du sollst sie schmücken mit dem Wolkenhaar der Fremden./ Du sollst zu Ruth, zu Mirjiam und Noemi sagen:/ Seht, ich schlaf bei ihr!/ Du sollst die Fremde neben dir am schönsten schmücken./ Du sollst sie schmücken mit dem Schmerz um Ruth, um Mirjam un Noemi.// Du sollst zur Fremden sagen:/ Sieh, ich schlief bei diesen!

[En la foto de arriba, se ve, a la derecha, a Bachmann y Celan en un encuentro de 1952]

 

Maurice André, trompetista

Su muerte fue más imperceptible, silenciosa, de lo que suele serlo su instrumento. Hace dos días, a los 78 años, murió en Bayonne Maurice André, uno de los trompetistas más notables de esta época y quizás de cualquier otra. Grabó muchísimo, sobre todo para la filial francesa de EMI y tuvo un éxito inesperado (un millón de discos vendidos) con la grabación de Cuatro conciertos para trompeta (Vivaldi, Telemann, Leopold Mozart y Hummel) con Herbert von Karajan y la Filarmónica de Berlín. Según infirma la revista Gramophone la experiencia no fue sin embargo del todo buena. “¡Hizo la grabación en una única sesión! Era como un hombre de negocios. ¡Si hubiera trabajado en Renault, la empresa habría vendido diez veces más autos!

En el video de arriba, se lo puede escuchar en el primer movimiento del concierto de Hummel.

 

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