Martha Argerich retratada por su hija

No es la primera película que se le dedicó a Martha Argerich y, podemos suponer, no será tampoco la última. Bloody Daughter es sin embargo distinta de cualquier documental anterior, ante todo porque lo dirigió su Stephanie, la hija que tuvo con el también pianista Stephen Kovacevich. El documental se estrenó a fin de 2012 en Roma, y su título es ya ambiguo, con su mezcla de lazo de sangre y de crueldad. Este es el trailer, que se explica por sí mismo y, a la vez, deja todo en vilo.

 

Klimt, artista moderno

El mundo celebrada hoy, con inusitado énfasis, el 150 aniversario del nacimiento de Gustav Klimt. La influencia de movimiento secessionista, al que él perteneció, y de su filosofía pueden medirse por el alcance de su influencia y por la manera en la que, sin proponérselo acaso, armaban sistema con otras fuerzas de la cultura vienesa de la época. de Schnitzler a Freud, de Bahr a Schönberg. Es difícil a esta altura decir algo nuevo sobre Klimt, y sería absurdo pretender que eso nuevo –en caso de descubrirse– circulara por un blog. Sin embargo, me parece interesante, como modesto homenaje, traducir un pasaje clave para comprender la técnica de Klimt del libro The Age of Insight. The Quest to Understand the Unconscious in Art, Mind, and Brain, publicado en inglés este año e inédito todavía en español, de Eric R. Kandel, Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Las líneas se refieren al período más decisivo del artista:

“La evolución del estilo de Klimt entre los años 1898 y 1909 refleja su preocupación por ir debajo de las apariencias… Como primer paso para adentrarse en la profundidad de la conciencia, Klimt comprendió que debía superar las limitaciones inherentes a la pintura sobre lienzo. Freud podía usar metáforas para explicar cómo las fuerzas inconscientes dar forma a la conducta humana, y Schnitzler podía recurrir al monólogo interior para revelar las fuezas que actúan en sus personajes, pero para retratar la hondura de la psiquis humana en una superficie plana, de dos dimensiones, Klimt necesitaba nuevas estrategias artísticas. Para imaginarlas, buscó inspiración en un estilo pictórico mucho más antiguo, el arte bizantino. Como señaló Gombrich, la historia del arte occidental se caracteriza por un progreso sistemático hacia el realismo, la representación de un mundo creíble y tridimensional en una superficie plana y bidimensional. Klimt abandonó la realidad tridimensional por una versión moderna de la representación en dos dimensiones que caracteriza al arte bizantino. Combinó en sus pinturas zonas de figuración tridimensional con grandes áreas de ornamentación plana y dorada lo que creaba un efecto sorprendente y pictóricamente agitado que acrecienta el aura sensual y radiante de la obra.”

[La imagen superior es la sección central del Friso de Beethoven, de 1902, que acompañaba la escultura realizada por Max Klinger ]

Moran y la tradición

Jason Moran - PopTech 2006 from PopTech on Vimeo.

Hace pocos días, se pudo escuchar una entrevista a Jason Moran, pianista honorario y en residencia de este blog. Decía allí Moran, hablando de su maestro Jaki Byard: “Jaki me dio un camino para seguir si uno quiere llegar al territorio de Earl Hines. Cuando toco una pieza de Jaki, no es solamente un homenaje a Jaki, sino que lo hago también en honor de la gente le dio a él la clave de un camino”.

Es una definición bastante acertada de la idea de tradición en el jazz. Pocos días después, descubrí (a instancias de un músico argentino de jazz) este video de Moran. Es notable el modo en que lo que toca –y es bastante– puede escucharse como una realización sonora (sin ser meramente ilustrativa) de la frase anterior.

 

Un documento hecho documental

“En agosto de 1992, cuando la canícula se acercaba a su fin, emprendí un viaje a pie a través del condado de Suffolk, al este de Inglaterra, con la esperanza de poder huir del vacío que se estaba propagando en mi después de haber concluido un trabajo importante. Esta esperanza se cumplió hasta cierto punto, ya que raras veces me he sentido tan independiente como entonces, caminando horas y días enteros por las comarcas, en parte pobladas sólo escasamente, junto a la orilla del mar”.

¿Quién habla en estas primeras líneas de Los anillos de Saturno? ¿Será el que firma el libro, el propio W. G. Sebald? No lo sabemos, como tampoco sabemos si existió semejante viaje, aun a pesar de las fotografías que, como protocolos de verosimilitud, puntean las páginas.

Parecería imposible acertar con la traducción visual de un libro que se debate entre el documento, la autobiografía y la ficción. El director Grant Gee lo intentó en su película Patience (Alter Sebald), que se estrenará en Proa, en el marco del Bafici. Aquí el trailer, que no le hace justicia al espesor de la película, pero da un indicio.

 

Mafia subterránea

Hace unos años, pensar en un disco de jazz liderado por trombonista argentino podía parecer casi ciencia ficción. Hace un tiempo, sin embargo, apareció Joaquín De Francisco, y ahora Francisco Salgado. Underground Mafia es el nombre de su disco –que no decae, es más asciende, a lo largo de sus 8 temas– y de su trío, en el que tocan también Juan Bayón (contrabajo) y Hernán Rodríguez (batería). Este tema, uno de los más breves, se llama “Vieja escuela”. Un detalle: el disco no se vende, pero se puede descargar gratis aquí.

03 Vieja Escuela

La baterista de Wayne Shorter

El saxofonista Wayne Shorter tocará este jueves en el Gran Rex, y un motivo adicional para escucharlo es la presencia en la sección rítmica de la baterista Terri Lyne Carrington. Lo bueno de este video (en el que la presenta Bill Cosby) es que la cámara se concentra casi exclusivamente en ella.

Cuando la música clásica quiere ser sexy

Una vez le preguntaron a Daniel Barenboim si veía mentalmente alguna imagen mientras tocaba el piano o mientras dirigía. Contestó que no, que nunca se imaginaba, por ejemplo, una montaña de la región de Baviera, pero que, en cambio, cuando veía una montaña de la región de Baviera podía imaginar (o recordar) una música. Desde siempre, el arte de tapa de los discos pretendió instalar un cierto protocolo de audición. Pero aquello que antes quedaba confinado sobre todo a los paisajes fue mutando hacia la glorificación estelar del intérprete. La industria menguante del disco quiere que sus artistas circulen en el mercado como artistas pop y produce videos de cantantes líricas que parecen el reverso prestigioso de un clip de Britney Spears.

Pero el cruce entre el arte de tapa del disco clásico y el sexo es bastante anterior. (Después de todo, Glenn Gould decía que la música Brahms era sexy). En la galería, pueden verse varias tapas de distintas épocas (algunas tomadas del sitio NPR). Aun así, hay tal vez una diferencia: antes se buscaban imágenes sexy; ahora se busca que los músicos lo sean. La última tapa, de un disco de Marlene Dietrich, no pertenece estrictamente a la serie, pero habría sido una pena no incluirla porque es la única que no se resigna al kitsch.

Cambio de roles

 

En la ópera es relativamente común que un personaje masculino sea cantado por una voz femenina (el caso más famoso es posiblemente Cherubino en Las bodas de Fígaro, de Mozart). Pero esa ambigüedad, que queda allí subsumida en la verosimilitud propia y extravagante del género, se vuelve crítica en los lieder. En este caso, prefiero sobre todo el Liederkreis op. 39, de Robert Schumann en la versión de Jessye Norman. Pero cuando “Im wunderschönen Monat Mai”, la primera canción de Dichterliebe, también de Schumann, es interpretada por Christine Schäfer, una soprano excepcional (bastaría escucharla en el Pierrot Lunaire que grabó con Pierre Boulez, en el mismísimo Winterreise de Schubert, o verla en Lulu de Berg), acompañada además por una pianista (Natascha Osterkorn), las palabras de Heine, la música de Schumann, el asunto del poema y la trama que resulta del lieder, todo admite entenderse de otro modo, aunque se le escape quizás el núcleo más íntimo, más alegórico de la canción; un núcleo que, naturalmente, no se le escapó en su momento a Fritz Wunderlich.

Aniversario

El año que acaba de empezar abunda en aniversarios vinculados a la música: Felix Mendelssohn (200 años del nacimiento, ahora mismo, el 3 de febrero), Händel (250 de la muerte, en abril), Henry Purcell (350 del nacimiento), y, sobre todo, los 200 años de la muerte de Joseph Haydn, en mayo. Aquí, un poco anticipadamente, el histriónico homenaje que Daniel Barenboim le rindió en el tradicional Neujahrskonzert en el Musikverein, con el último movimiento de la fundamental Sinfonía n° 45 (“del Adiós”).
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No, gracias

Más allá de la curiosa (por no decir extravagante) convocatoria global a formar parte de la You Tube Symphonie Orchestra que se anunció el lunes, hay que decir que esta obra, A Symphony for You Tube, del chino Tan Dun es una de las cosas musicalmente más indigentes que escuché en el último tiempo. Suena como un relente de la Heroica de  Beethoven filtrado por la tradición china y adecentado para su uso eventual uso cinematográfico. Vale la pena escuchar las explicaciones concretistas del compositor. Si se trataba de una broma, no la entendí. Por otro lado, lamentablemente, descreo de estos proyectos espectaculares. Yo paso, gracias.

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