Hace unos días, me topé por causalidad con esta breve anotación de Theodor Adorno fechada en los años 20: “Hay una cosa en la que la generación anterior ha quedado en deuda con nosotros: la pornografía musical. Por elevadas que sean sus aspiraciones, los éxtasis de Tristán entre la noche y el día, el alma pesadamente tonante de la princesa Salomé y, en última instancia, las declaraciones cósmicas de Alexander Scriabin lo que tienen como auténtica meta es la descripción musical de la consumación de un coito. Pero no pudieron alcanzarla. Pese a los heroicos esfuerzos de Scriabin, el delirio con que la orquesta tronaba resultaba baladí ante el corpóreo de la cópula”. ¿Puede existir realmente una música pornográfica, con las consecuencias físicas implicadas? Creo recordar que, en el libro The Bomarzo affair, Esteban Buch se preguntaba algo parecido a propósito de la ópera de Ginastera. No menciona Adorno (tal vez porque no la conocía) la Sonata erotica (1917) del compositor Erwin Schulhoff. Acá se la puede ver y escuchar en una interpretación de Helena Moloek. Claro que la idea de “sonata” tiene menos que ver con la forma clásica que con la Ursonate (1922-1932) de Kurt Schwitters, experimento dadaísta de poesía sonora al que, notablemente, Schulhoff prefigura. Pero, finalmente, la obra no parece más que una película pornográfica sin imágenes.
08.05.2009
2:10 pm
¿Qué estaría imaginando Adorno? Porque, efectivamente, lo que se percibe es un tránsito de lo poético a lo prosaico. Cuanto más cerca de lo “real”, la cuestión se pone más literal.
08.05.2009
10:44 pm
Está el orgasmo en el preludio del Caballero de la Rosa, que es retóricamente muy claro.
11.02.2012
4:25 pm
amigos e aagims dos blogs eu acho uma corvadia que fizerãm comigo eu sei que e muito triste pra mim e algem hekearam meu orkut em eu tive perca de amigos e se vcs saberem quem foi entrem no orkut :ricardonicacio2011@hotmail.com e adivcionem esse orkut se saberem quem foi escreva e envie e eu pesso a deus que essa pessoa que fez isso que abençoe ela e vc que fez isso espero que seu coração fique muito arepedido e se arependa dos seus erros escrito por :richad nicolas
09.05.2009
9:51 am
También está el acto en cuestión en “Lady Macbeth de Mtensk” de Shostakovich, que escandalizó a Stalin (aunque esto no era algo difícil de lograr)
09.05.2009
11:03 am
Sí, es cierto lo de “Lady Macbeth”, pero, para volver a la cita, Adorno no podía conocerla. Más raro es que haya omitido a Octavio y la Mariscala, considerando sobre todo que no se había olvidado de Strauss (allí está Salomé).
20.07.2009
2:14 am
Con respecto al orgasmo en el preludio del Caballero de la Rosa, en honor a la verdad, la música de Strauss es una hilera de orgasmos truncos, que se diluyen sin mayores consecuencias sin siquiera producir frustraciones, con caballeros de la rosa y sus mariscalas o sin ellas.
Personalmente encuentro que se podría considerar a Rachmaninoff como un explícito erótico -no pornográfico-.
C.B.
20.07.2009
9:40 pm
Rachmaninoff sería algo así como el Armando Bo de la estepa siberiana
29.07.2009
12:09 pm
Estimada Silvia ¿Es uno de esos chistes dicho al azar? Lo tomo así, pero ni siquiera como chiste puede parecer ocurrente. Es evidente la ignorancia de la obra de Rachmaninoff, le aconsejo que se consiga los Études-tableaux y opine luego de escucharlos.
El otro chiste es el detalle de la estepa siberiana. Rusia la abarca un poco como en la Argentina abarcamos Tierra del Fuego. ¿Diría de algún compositor argentino que es algún exponente de Tierra del Fuego?
El pobre Armando Bo que prometió algo con su Pelota de Trapo, pateó offside encandilado por un par de albos senos tamaño melones camino a sandías. Calculó el éxito de taquilla y tal vez apostó correctamente. Pero, sinceramente, ese par de ubres evoca más productos lácteos como cremas, cuajadas y todo tipo de quesos, más que pensamientos lúbricos. O sea que ni siquiera llega al primer peldaño de la obscenidad. Es tan nulo que llega a ser único y por ello incomparable en esa nulidad, dejando mal parada a la cinematografía argentina.
Por favor. Rachmaninoff compuso algunas otras cosillas aparte de su segundo concierto para piano, no siendo toda su obra erótica. En esos Études-tableaux, el número 5, Op.39, es muy scriabiniano, al punto de preguntarse quién de los dos fue el primero en componerlo (me refiero al famoso estudio de Scriabin) o aceptar que ese tipo de música flotaba en el ambiente.
Saludos,
C.B.
31.07.2009
10:10 am
Es oportuno que recordaras el vínculo entre Scriabin y algunos (varios) momentos de Rachmaninov.
01.08.2009
9:26 am
Estimada Catherine: gracias por su detallada explicación, es evidente que no tengo sensibilidad ni para la música ni para el humor. Hablando de hacer justicia, no olvidemos (ya que asocia Siberia a nuestro austral territorio) que en la extensa filmografía de Armando se incluye “El último amor en Tierra del Fuego”, con lo cual y de un modo elíptico pero poético esta inespereda contribución suya avala mi afirmación anterior: Armando Bo sería el Rachmaninov (con ff es bonito también) de las heladas superficies de Ushuaia