Una pianista en el aeropuerto

 

La pianista Ingrid Fliter es argentina, pero hace años que vive en el resto del mundo. Eso quiere que buena parte de su tiempo transcurre “en tránsito” o, lo que es lo mismo, en aeropuertos. ¿Qué hacer con los tiempos muertos en esos lugares (“no lugares” los llamó famosamente el antropólogo Marc Augé) invariablemente extraños? Para Fliter, el hallazgo de un piano parece ser un consuelo ante el desamparo de la espera y la extrañeza de ese espacio. Vean, según informa el crítico Norman Lebrecht, lo que hizo en Minneapolis en febrero.

Lo notable es que la situación se repitió hace dos días en Ámsterdam, mientras el resto de los pasajeros, también en trásito, dormían en bancos y sillones.

No sería una idea del todo mala que los aeropuertos tuvieran, además de un free shop, un free piano.

 

  • lidia

    nos parecio genial buenisimo

  • Cristián Biscayart

    Dejando de lado que quien toca es Ingrid Fliter (segundo premio en Concurso Chopin en 2000), como si eso pudiera hacerse tan fácilmente, me llaman la atención cuatro cosas: que el “muerto” ese que está acostado en posición tan antiergonómica a menos de dos metros del piano no se hubiera “mosqueado” ni siquiera en los momentos en que los trinos perfectos, o los ff suenan en ese piano. Que el instrumento “llamativamente” está perfectamente afinado y que “casualmente” es de muy buena calidad (digo, como para que esté “tirado” así como así en un aeropuerto, por más Schiphol que este sea…); que el gordo de camisa blanca que no porta ningún equipaje que aparece en 3:31 vuelve a hacerlo en 5:35 sin siquiera detenerse ni un segundo, por más que en la primera aparición mira a Ingrid…
    …y por último, que Ingrid llega “casualmente” y se sienta y comienza a tocar sin tener que ajustar ni un cm su banqueta…
    Quiero decir: ¿no es un experimento demasiado bien planeado y montado como para que nos creamos tan cándidamente que fue obra de la casualidad y del tiempo de espera en un aeropuerto, hecho que de todas maneras es siempre estresante?
    (¡Fabuloso Chopin, Ingrid! ¿Cuándo tocará en Bs. As. nuevamente?)

    • dansedepuck

      Por lo menos el piano en Schiphol es mejor… Y no, Cristián, Ingrid no se presta a los “experimentos friamente calculados” a los que aludís. Es así. Espontánea, libre, honesta y una gran artista. Su música lo dice, su actitud de entrega frente al instrumento lo demuestra… El año pasado nos visitó y tuvo que bancarse una pésima crítica de un Krítico de este diario, “LA NACION”, que no tiene perdón de Dios por haberla basureado luego de un programa Beethoven/Chopin de altísimo nivel que hizo para el Mozarteum Argentino. ¿Con “reviews” como ese pretendés que vuelva a la Argentina? Ha trabajado y ha llegado a un nivel artístico del que tendríamos que estar orgullosos. Pero las envidias, los vueltos y demás entretelones del mundo musical, no nos dejan ver a una estrella. Es vergonzoso. Así que lamento pero pasará mucho tiempo hasta que la veamos de nuevo por Buenos Aires. ES UNA GRANDE y nosotros, los argentinos, no la sabemos valorar porque vivimos en la mediocridad, sin educar a nuestros hijos hacia la cima, haciendo alarde de músicos locales que no le llegan ni al tobillo a Ingrid. Pero Buenos Aires siempre fue así. Martha Argerich recién volvió a Buenos Aires en 1965 también con el Premio de Varsovia. Yo estuve en el recital y Buenos Aires, en ese entonces, se estremeció ante lo que escuchó. Hoy, no es así. Es al revés.

  • Guillermo Méndez

    Los Argentinos somos desconfiados por naturaleza ¿no? lastima que no lo apliquemos en campos donde la duda razonable seria mas importante hacerla jugar. Estoy de acuerdo con el duende (Puck), lamentablemente Ingrid quedo en medio de las envidias de nuestro ambiente, tan patético cuando lleva al endiosamiento de indefendibles adefecios no artísticos de todo tipo. Me consta que nosotros «descubrimos» a Ingmar Bergman, pero también adorábamos a un Malcuzinsky provecto y no defendimos a quien como Cortot habia sido una de las reales glorias del arte del siglo XX cuando tocaba sus ultimos recitales en Adrogué, o a un grande como Di Stefano cuando, disminuido, cantó su única opera en el Colón, parte de ese movimiento pendular es que todavia no hemos descubierto a Ingrid, que, ella sí, tiene mucho mas, infinitamente mas que un cabello bello. Esperemos, Puck, que vuelva lo mas pronto posible para revertir esa imagen.

  • Cristián Biscayart

    Bancarse críticas desfavorables es parte del oficio de un artista.
    Lo raro es que Montero suele ser un crítico que tiende a criticar favorablemente a los pianistas. Y su crítica, con lo dura que es, no me pareció destructiva (y a mí no me gustan sus críticas en general, conste)
    Lo del cansancio auditivo al que hace referencia lo experimenté yo mismo con Nelson Goerner en su programa de 2010: el Chopin elegido en la primera parte se hizo monocromo y lo que en mi apreciación hizo que las cosas cambiaran, fue la sonata al final de ese segmento. Los estudios sinfónicos de Schumann, en la segunda parte, fueron en cambio impresionantes.
    Harold Schoenberg en el NYT destrozaba a Bernstein…
    …y a Argerich también se la ha criticado mucho y con razón (Grieg 1969 en el Colón es una carrera de 100 m llanosy ella debe aun tener record mundial).
    No la he escuchado a Fliter en vivo, pero me ha parecido que tiende en algunas obras a sonar un poco monótona.