Hagith: el rey y la joven

 

Por su brevedad, Erwartung, de Arnold Schönberg, suele reclamar en los teatros líricos la compañía de otra pieza. Es una exigencia de programación porque sería imposible decir que esa obra sola no se basta a sí misma. Como sea, siempre es difícil encontrar un complemento significativo. Hace unos años, en la Ópera de Hamburgo, se les encargó a otros dos compositores la realización de una ópera protagonizada igualmente por una mujer. El programa triple recibió el nombre de “Trilogie der Frauen” (Trilogía de las mujeres) e incluía Das Gehege, de Wolfgang Rihm, y Le bal, del argentino Oscar Strasnoy.

El Colón decidó acompañar Erwartung (en la que lamentablemente no cantará Evelyn Herlitzius, reemplazada por Elena Nebera) con un título imprevisto: Hagith, del polaco Karol Szymanowski. Es mucho lo que podría decirse de Erwartung, y es probable que cada cosa que se dijera nos situaría a esta altura más lejos de la obra. Hagith es otra cosa. No repetiré lo escrito en otra parte. Pero podríamos preguntarlos cómo habría resultado esta ópera en un acto si el libreto huebiar sido de Szymanowski, escritor él mismo. Pero Szymanowski se consideraba el artista aislado de un arte aislado. Leamos lo que dice en una entrevista que le realizaron en 1932, recogida en sus escritos en inglés reunidos por Alistair Wightman: “La música suele mencionarse en el mismo aliento con el que se mencionan las otras artes, pero ella está completamente asilada en el mar de la emoción.”

Lo más importante: quien no pueda ir al teatro, tiene aquí la ópera completa. Está sin subtítulos, pero acaso Szymanowski confiaría en que, aun en su aislamiento, la música se valga por sí misma.

  • José María Podestá

    Tengo entradas para el sábado y alguno de los dos días iré a escuchar al director de las obras. No obstante, poder tener un anticipo con el video de YouTube es un privilegio.