The Guardian se acordó del aniversario de Nikolai Rimksy-Korsakov, postergado por las luminarias de Messiaen y Vaughan Williams. Además de sus propias obras, se le deben a Rimsky-Korsakov una discutible y acaso genial reorquestación de la ópera Boris Godunov, de Mussorgsky, y, lisa y llanamente, una parte no menor de la primera época de Stravinsky.