Me acuerdo que hace unos cuantos años, a principios de los años noventa, un profesor de la facultad (la de Filosofía y Letras) dijo en una clase que una novela como El Péndulo de Foucault, de Umberto Eco, sólo podría haber sido escrita con una computadora. No explicó exactamente por qué. Probablemente, se refería a que el trabajo en la compleja trama del libro había sido facilitado por el procesador de textos (algo muy discutible si se considera que la historia de la literatura está llena de textos sumamente complejos sin intervención de computadora alguna). O también, lo que sería un poco más interesante, a que la sintaxis misma fuera modificada por la tecnología.
Graciela Melgarejo me hizo notar un comentario de hace unos días en su columna Línea directa. Decía el comentario del lector: “Lo más importante que nos ha dado el poder escribir en un medio electrónico, es que podemos corregir y cambiar lo escrito. El tedio de pasar en limpio ha sido eliminado. El riesgo es que algunos escritores van a seguir revisando el texto hasta arruinarlo totalmente. Pienso en el desastre que hubiera hecho Henry James, si hubiera podido seguir revisando ad infinitum.” Y se preguntaba Graciela: “¿Es cierto, como dice el lector, que si, por ejemplo, Henry James hubiera tenido a mano el corrector ortográfico hubiera corregido ad infinitum? A mi se me ocurre que es al revés.” Justamente, los procesadores de texto no hacen que se corrija más.
Ningún escritor responsable con su faena corregirá más (o menos) por el mero hecho de que sea más (o menos) fácil corregir. Las líneas del progreso tecnológico y del progreso estético no son paralelas, y sólo ocasionalmente se cruzan. Es indudable que la tecnología puede modificar el tratamiento del material. Pero la tecnología no es de por sí el material, aunque a veces lo parezca. (Esto es algo que resulta crítico también en buena parte de la historia de la música, con la aparición y modificación de los instrumentos). Nada más fugaz que escribir novelas que imiten el registro del Messenger, el e-mail o lo que sea, por más que algo de eso se filtre inevitablemente.
El mismo problema podría examinarse de manera inversa, es decir desde la perspectiva de la recepción: de qué modo el e-book modifica el hábito secular y gutenbergiano de lectura, o la fragmentación de la audición derivada de los dispositivos de compresión (reproductores de mp3 y otros). Continuará.
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27.11.2009
1:23 am
Ya todos conocemos aquella cita de Borges que decía que los autores publican para dejar de corregir (no me acuerdo de quién fue originalmente). Si bien es cierto, como decís, que la estética no está íntimamente (quizás no íntimamente, aunque en otro planos…) relacionada con la técnología, no me parece muy descabellada la idea de que la facilidad de corregir pueda haber afectado, supongamos, grandes obras. Me parece más qué lógico y concuerdo. No obstante también concuerdo con lo que decís de Umberto Eco. Por otra parte la literatura de Eco pasa más por un caos lúdico, un compendio hermoso y ególatra de todo lo que le gusta, que va más allá de la mera trama. En fin, bobadas que uno piensa.
27.11.2009
9:35 am
No sé si entiendo: ¿puede ser que lo que hayas querido decir es que “nada más fugaz”?
27.11.2009
10:33 am
Sí, Adrián. Quise decir eso. Ya lo arreglé. Muchas gracias por la observación.
27.11.2009
11:46 pm
Estoy totalmente de acuerdo que no importa el medio que un escritor elija; será siempre él mismo, así tenga o no a su disposición una computadora. Sin duda escribir valiéndose de una computadora simplifica enormemente la tarea (pensar que la pobre Sonia Tolstoy copió no sé cuantas veces toda La Guerra y la Paz), pero de haber tenido una computadora en vez de su esposa, La Guerra y la Paz hubiera sido exáctamente como la leemos hoy en día. Ahora eso de corregir es algo interesante. Pero creo que de nuevo, computadora o no, el que se aboca a escribir corregirá la misma cantidad de veces. Hace poco tuve la oportunidad de conversar con una escritora que me dijo que para ella no era difícil comenzar una novela o escribirla, sino que lo realmente difícil era terminarla. Me pregunté si es que no era como en el caso de Mozart con La Flauta Mágica que, parece ser, hasta último momento estuvo corrigiendo y agregando o sacando partes. Conocí un pintor a cuyo vernissage los asistentes tempraneros sorprendieron con paleta y pinceles en mano, retocando sus cuadros ya colgados y listos para su exposición. Creo sin embargo, que llega un momento en que uno no quiere más saber nada de lo que ha creado y lo lanza al público con un cierto sentimiento fatalista.
Un saludo,
Cat
28.11.2009
1:50 am
HAce un tiempo escribí un conjunto de ensayos sobre republicanismo que les dí forma de hipertexto.
En este caso lo digital no es la forma en que se ecribe el libro o la novela sino la forma en que se lee.
Landow ya nos advierte sobre la influnecia de la tecnología en la cultura y en ete caso en el conocimiento. Un relato lineal, producirá una adquisición de ese relato de forma lineal, en uno no lineal, como en Rayuela, el texto lo hace le lector, por lo que el libro lo termina de escribit el lector.
Mirá este texto del libro donde trato ese tema http://derevolution.wordpress.com/los-movimientos-2/iii-del-movimiento-de-la-igualdad/9-el-contrato/#El%20contrato%20en%20la%20complejidad
Justamente en otro capítulo te cito a vos Pablo, pero eso buscalo en nel buscador del site
28.11.2009
4:47 am
Respecto de la música, la tecnología no es el material, pero le impone límites concretos. Un piano ofrece un campo de posibilidades enormecpero finito: el de la música para piano. Por otra parte, a esta altura de la historia, me parece problemático el uso del término progreso estético. Monjeau a reflexionado sobre el asunto en su libro. Pero es un tema para otro post. Saludos!
28.11.2009
4:48 am
Se me fue sin h! Monjeau “ha reflexionado”, quise decir.
28.11.2009
5:56 pm
Pensaba justamente en el piano, Martín, por la manera en la que expandió en su momento el campo de lo posible, y luego constituyó también un límite. En cuanto a lo demás, por supuesto que es problemática la idea de progreso estético (y diría que no sólo a esta altura de la historia sino a cualquier altura de la historia) pero, como es evidente en el primer capítulo de la “La invención musical” de Monjeau, no completamente inútil. Saludos.
03.12.2009
1:11 pm
Otro punto de contacto con la música es la influencia que puede tener un procesador electrónico (‘finale’, ‘sibelius’) en el fijar la música en un papel. En algún lugar yo me preguntaba si justamente la escritura musical, básicamente la misma desde el siglo XV, que garantizó su evolución permanente hasta ahora, no será la que la está condenando al estancamiento. Yo mismo, por pereza, a veces opto por un tipo de escritura y no por otro porque el procesador me haría trabajar más tiempo copiando (qué vergüenza). Sigo…
05.12.2009
12:20 am
La pregunta debería ser aquí si el finale y el sibelius modifican la composición misma, y no solamente ya la caligrafía (aunque tal vez la caligrafía sea también una parte de la composición). Por algún motivo, suele desaconsejarse la escritura con esos procesadores, tan últiles sin embargo para otras tareas. Saludos.
03.12.2009
1:11 pm
Tal vez, la verdadera revolución la creó la música electrónica, que es otra manera de ‘fijar’ la música sin el corset de la escritura, pero no sé si se trata de la misma disciplina. Sería como remplazar la literatura por la radiofonía. Esto da seguramente para más que un blog o peor aun, el comentario de un blog. Saluti.
05.12.2009
12:13 am
El caso de la música electrónica me parece aun más particular, y creo, sí, que el tema sobrepasa al blog y a los comentarios.
05.12.2009
8:31 pm
Aporto un ejemplo del corste finale-sibelius: la barra de compás. En esos programas los compases son cajas autónomas, entonces “atravesar” las barras con alguna linea melódica es una tarea ímproba. Sobre todo, si se pretende utilizar algún valor irregular. Saludos
09.12.2009
7:27 am
La tecnología ayuda al autor, no solo a realizar su obra, también a difundirla. Hoy se puede leer textos de autores noveles en internet y la gente puede conocer estas obras sin el riesgo de comprar un libro que luego no le interese.
En Argentina existen varios medios que permiten conocer parte de obras de autores nuevos. También hay editoriales que publican y promueven estos autores en sus páginas web. Una de ellas es http://www.editorialalmaluz.com.ar que con pocos meses de vida ya promueve autores y organiza concursos de poesía y arte pictórico para incentivar el arte argentino.
11.12.2009
10:54 pm
Una pequenia anecdota: hace dos o tres anios tenia una clase particular con Ferneyhough. Habiendo notado que en los ultimos anios habia dejado totalmente de utilizar metros irracionales, del tipo 12/10 o 7/12, le pregunte por que. Me dijo que hacia un par de anios que escribia directamente en la computadora y era demasiado engorroso escribir esos metros en finale. Por otro lado en efecto hay musica que no solo no podria ser compuesta sin ordenador sino que hace de ese hecho un elemento estetico, pienso por ej. en Bernhard Lang, quizas tambien en obras como “Quadratur V”, de Peter Ablinger. Saludos.
12.12.2009
1:10 pm
Eduardo, la anécdota es oportunísima. Tengo entendido (aunque no sabría cómo hacerlo) que finale permite alguna modificación para trabajar con metros menos usuales. La otra observación toca el problema de la distancia mayor o menor entre la escritura y el material. Muchos saludos.